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domingo 03 de junio de 2018

La Justicia federal, la gran derrota de la democracia

Que se trata de un sistema corrupto y corrompido es lo que denuncia Tato Young en El libro negro de la Justicia. El periodista vendrá a Mendoza para hablar sobre la lucha de los jueces por permanecer y la conveniencia política

Según el concepto de "el dedo en el gatillo", acuñado tras la Segunda Guerra Mundial, la estabilidad depende del equilibrio entre la amenaza que se ejercen opuestos. Matar al otro significa suicidarse.

Esa es la lógica que asolaría a la Justicia federal, desde el menemismo hasta hoy, según lo denuncia Gerardo Tato Young en El libro negro de la Justicia. En él expone la lucha de los supremos por permanecer y que el poder equivale a la capacidad de daño y de amenaza de quien tenga el dedo en el gatillo.

Young se animó a echar luz sobre un panorama negro, tomando como referencia la trayectoria de la jueza María Servini, y dejando al descubierto una trama en la que jueces, políticos y figuras públicas están conectados a las causas de mayor impacto político y social de los últimos 30 años.

El autor de uno de los libros claves para que la sociedad cuestione el rol de la Justicia es quien cerrará el viernes el ciclo de escritores Grupo Planeta-Grupo América, con una charla gratuita en Las Heras, moderada por el periodista Andrés Gabrielli.

–Plantea que el poder de los jueces federales late y respira al ritmo de los políticos, ¿también al revés?
–Hoy más que nunca. La relación es promiscua. Un proceso que nació con el menemismo, que conquistó la Justicia federal para moverse con impunidad y empezó a designar jueces a gusto. María Servini fue la primera. Ellos mismos empiezan a descubrir entramados para sobrevivir en sus cargos: encarpetar a los políticos, abrir investigaciones pero sin cerrarlas, para resguardo.

–La lógica del dedo en el gatillo...
–Los políticos les deben la vida a los jueces y los jueces a los políticos y eso lleva a que todo se quede quieto y no haya búsqueda de verdad, ni de justicia, sino puja de poderes. Hoy el Gobierno les tiene miedo a los jueces federales porque saben que tienen en sus manos causas que después las pueden activar, como le pasó al kirchnerismo. Un statu quo perverso. No confían en los jueces, hay jueces sobreactuando con el gobierno anterior pero acumulando causas contra el gobierno actual.

–¿Qué permite que esto sea así?
–La corrupción de la Justicia. Elegir jueces vulnerables y corruptos es una decisión política. Después, el sistema, que permite hacer lo que quieran porque no hay controles internos y externos, no hay auditorías. Los jueces se paran sobre expedientes y nadie, ni el Colegio de la Magistratura, que también está corrompido, puede controlarlos.

–¿Se está haciendo algo?
–Hay cuestiones que empiezan a cambiar y el Gobierno empieza a aprovechar. De hecho ya se fueron tres camaristas sospechados. Hay que estar atentos a quiénes eligen.

–Usted asegura que más que juzgar hay que tratar de comprender...
–La enseñanza para mí fue que una vez que llegan al poder se quieren quedar ahí siempre. Pero hay que apuntar más al sistema que a los hombres. El sistema federal no fue pensado para controlar la política sino para encubrirla, cuando vemos jueces que creemos que investigan en realidad están encubriendo.

–¿Por qué basó su libro en Servini?
–Porque entró con Carlos Menem gracias a un favor que le hizo a Jorge Antonio, uno de sus financistas; porque es jueza electoral, lo que le da doble poder, y porque es mujer. Y porque ella no es simplemente ladrona, lo que busca es la supervivencia en el poder, permanecer, a diferencia de otros, que son ladrones económicos.

–¿Qué relación hay entre la Justicia y el espionaje?
–No se puede entender la Justicia federal sin poner en el medio a la SIDE. Menem les encargó el control de la Justicia federal. Los tribunales se llenaron de agentes de inteligencia y esto empieza a contaminarlo todo, porque no buscan verdad o reconocer un hecho y contarlo, sino resultados en base a sus intereses.

–¿Le preocupa algún hecho que no pudo ser corroborado?
–La función de la Justicia es dar certeza a la sociedad. Tanto el paso de la efedrina, la muerte de Nisman, el atentado a la AMIA son causas que dejaron de ser objetivas porque la Justicia manipula los hechos, no persigue la verdad: la usa, la talla a su beneficio. Es mucho más que un caso de corrupción. Esta es la gran derrota de la democracia: tener una Justicia federal incapaz de dar paz a la comunidad.

–¿Se puede sanear esto?
–Creo que es bueno que hoy se conozca. La sociedad tiene una pésima imagen de la Justicia. Lo leen los gobernantes, la Justicia, y conocer es el primer paso para cambiar.

–¿Sirve que alguien apriete el gatillo?
–Es un debate en el Gobierno desde que asumió Mauricio Macri. Muchos creyeron que había que hacer un sacudón, una limpieza brutal y rápida. Otros fueron de la idea de seguir negociando y un tercer sector pidió gradualismo y es el que viene primando. Los jueces están amenazando. Yo hubiera sido más tajante. Me parece que van lento.

–¿De qué lechuza, como las que colecciona Servini, hay que cuidarse?
–Del Tano Angelici. Que es el que la salvó de jubilarse y el lado oscuro de Macri en estos temas.

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Día viernes 8 de junio
Hora 20.30
Lugar Sala Malvinas Argentinas (Las Heras)
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