A Fondo A Fondo
domingo 01 de julio de 2018

La inacción de la Corte es lo que irrita a Cornejo

Política caliente. El proyecto para ampliar el tribunal pone a la oposición en pie de guerra. Debatan. Pero pensando en la gente

El doctor Sergio Arroyo, cirujano, nutricionista y runner, colgaba por estas horas en las redes la cita de un sabio que reza: "A veces hay que pasar por caminos difíciles, para llegar a caminos maravillosos".

En caso de resultar exactamente acertado este pensamiento, la Argentina, que ha atravesado, desde hace largamente más de medio siglo, por todas las dificultades habidas y por haber; que ha caído, interminablemente, en cada una de las decepciones que nos estaban reservadas...

La Argentina, supuestamente "condenada al éxito", desmiente a dicho sabio. A cualquier sabio.

Y aquí estamos. Al borde del precipicio. Otra vez. Como siempre.

Como ya se nos hizo costumbre.

Empujando entre todos hacia el borde.

Nunca tan lejos del Paraíso.

Sigue la larga espera
Como viene sucediendo desde que estalló la primera burbuja cambiaria, la Provincia está en ascuas, sin saber a qué atenerse.

Todavía no termina de conocer a ciencia cierta cuál es el tamaño del ajuste que le caerá encima.
Las nuevas turbulencias de la semana que pasó son más de lo mismo.

"Para ver cuál es la tendencia, debemos esperar un poco. Los cambios no son todos en igual sentido", señala el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri, repitiendo mensajes anteriores, cada vez más parco. Cada vez más concentrado en la coyuntura.

Y cada vez más sentado sobre la caja.

Como corresponde.

Por eso cuando Alfredo Cornejo señaló que su gobierno invertirá este año más de $8.000 millones en obra pública con fondos propios de Mendoza, suena a música celestial.

Suena a milagro.

La densa pelea por la Corte
En el plano nacional, más allá de la agenda presupuestaria -que incluye en primer plano a los gobernadores- el debate caliente que está en ciernes es el del aborto, con su nuevo y decisivo capítulo en el Senado.

A Mendoza, este asunto que sacude al país con posturas irreconciliables, no le genera grandes tensiones.

Los senadores que representan a la Provincia, lo mismo que ocurrió con los diputados, gozan de completa libertad para decidir su voto según su propio leal saber y entender.

No ha habido presión sobre ellos de parte del gobierno provincial ni de las respectivas jefaturas partidarias.

Un ejemplo: Omar Félix, presidente del PJ, votó en contra del aborto legal, mientras que Rubén Miranda y Guillermo Carmona lo hicieron a favor.

Así pues, lo más intenso de la política local se mueve en torno al proyecto del Ejecutivo, latente en la Legislatura, destinado a sumarle dos miembros a la Suprema Corte.

La oposición peronista ha clamado al cielo. Se ha rasgado las vestiduras como si fuera la peor calamidad.

¿Exageran? ¿O vale el alerta?

¿Qué Corte pretende Cornejo?

Cada vez que un gobernante, del lugar que sea, quiere meter mano en la Corte de su jurisdicción levanta naturales sospechas, no importa cuáles sean sus últimas intenciones.

El caso de Mendoza es igual.

No hizo falta la oposición para elevar sus críticas.

El diario La Nación, en mayo, le dedicó un fuerte editorial donde, bajo el título Avance sobre las instituciones en Mendoza, expresaba su preocupación por las "tendencias autoritarias" del gobierno mendocino.

El peronismo dijo, en estos días, que "el proyecto de ampliación de la Corte es la mayor intromisión institucional de la política partidaria".

Cualquiera de estas advertencias son necesarias dentro del equilibrio de poderes en una democracia.
Ahora bien, la pregunta que cabe es: ¿Cornejo quiere ampliar la Corte para hacerla devota y manipularla? ¿O para que funcione mejor?

Conociendo las instituciones mendocinas y la falta de reelección del gobernador, la tentación manipuladora no tiene demasiado asidero.

No hay tradición, aquí, de "jueces de la servilleta", en general.

Y menos de una Corte "adicta" a ningún gobierno en particular, desde el '83 a la fecha.

Es más, los radicales suelen quejarse de los miembros del alto tribunal que llegaron bajo su mandato y se pasaron, ipso facto, al bando de la corporación judicial obviando una mínima lealtad partidaria.
El ejemplo más a mano es el del renunciado Alejandro Pérez Hualde, que fue auspiciado por el entonces gobernador Julio Cobos.

¿Qué es lo que más le achaca Cornejo al tribunal? Su lentitud, su inoperancia, su ensimismamiento,su impermeabilidad a los cambios que exigen los nuevos tiempos ritmados por la velocidad del mundo en red, su divorcio de la sociedad civil.

Los ingresos de José Valerio y de Dalmiro Garay apuntan a superar dichas falencias.

Garay, el miembro flamante y único juez que pagará impuesto a las ganancias, dijo, como principio personal: "No pienso sobreactuar mi postura. No voy a hacer como que no lo conozco al gobernador. Pero tampoco me voy a quedar sentado esperando órdenes del Ejecutivo. Cada cosa en su lugar".
¿Quiere el PJ dilucidar estos asuntos en torno una "mesa del diálogo"?

Es válido. Adelante. Siempre y cuando los principales interlocutores a apunten a cuestiones prácticas. A las necesidades del ciudadano y no a la mala rosca partidaria que vienen escenificando en las últimas horas.
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