A Fondo Domingo, 29 de abril de 2018

La crisis y el humo

Macri está furioso con sus aliados de Cambiemos y sobreactúa templanza con técnicas de relajación para no decir lo que piensa

El Gobierno asumió que atraviesa una crisis. Y una no menor. La inestabilidad cambiaria, la inflación que no se controla, sumada al affaire de las tarifas son los nombres del cimbronazo. Sin embargo, el mayor enojo es el reconocer que el origen de la tormenta viene desde adentro. "Fuego amigo", "Penal en contra", "Escupimos hacia arriba" son las frases que más se escuchan en los pasillos del poder.

Como se dijo en esta misma crónica y ahora es bien patente, el radicalismo y, particularmente Elisa Carrió, hicieron implosión en Cambiemos cuando reclamaron por las tarifas de gas y sus aumentos. La UCR cuidó las formas pero pataleó. La líder de la Coalición fue más allá y eligió, como siempre, la escena pública: pidió informes a los apurones a Aranguren en la Cámara de Diputados y recurrió a sus entrevistadores habituales de la TV para sacudir el tema del tarifazo. La oposición, desordenada, sin rumbo, más preocupada por escabullirse de los reclamos judiciales que de otra cosa, apenas aprovechó la embestida de la coalición gobernante en disidencia para sumarse al reclamo.

Mauricio Macri está furioso con sus aliados. Sobreactúa templanza con la ayuda de las técnicas de relajación y dicción a las que se vino sometiendo en su aprendizaje para no decir lo que piensa de ellos. Por los radicales, siente ira. Por Carrió, desagradecimiento y enojo porque cada vez que se cernió una crisis o un problema, él mismo la privilegió con llamados o encuentros personales para explicarle antes incluso que a su gabinete y siempre, seguro, que al resto de los mortales ciudadanos. No va a dinamitar los puentes con ninguno. Le gustaría. Pero sabe que no puede.

Ernesto Sanz, cuentan en los mismos pasillos del poder, se retiró (¿definitivamente?) del círculo de consulta gubernamental. Nadie sabe cuál fue el motivo pero todos aseguran que la pelea con Macri existió. Su lugar lo asumió el presidente del partido boina blanca, el gobernador de Mendoza. Cornejo no es Sanz a la hora de moverse en el mar del acuerdo político ni es mucho menos el ala dura que nunca quiso al PRO en la convención de Gualeguaychú. Si hasta dijo esta semana que hacía falta menos radicalismo y más Cambiemos enfundado en un traje con el escudo de Yrigoyen y Alem. Raro. Sin embargo, el mendocino torpedeó la posición monolítica de Juan José Aranguren (que es Macri puro, que se entienda) y consiguió más efecto político que solución para los ciudadanos. Es que proponer que la factura de gas se financie en solo su cuarta parte en 3 cuotas con intereses, también aquí se dijo, es una bandita engomada para atacar una hemorragia.

A esto hay que sumarle las discordias de los Pro "puritos-puritos". El ministro coordinador de facto Mario Quintana no esconde sus discusiones con el ala económica dividida, a su vez, entre palomas que no sufren tanto con algo de inflación si hay actividad y halcones ortodoxos que se hacen cruces, aumentan tasas, secan la plaza de billetes y miran la realidad desde las planillas del INDEC. Emilio Monzó, peronista, es cierto, de origen pero un irreprochable hacedor de nudos que desde el comienzo tejió una fuerte red polìtica del PRO sostuvo el silencio pero no su pelea. Se fue. Digan lo que digan, el más político de todos puso violín en bolsa y les advirtió que llega hasta dentro de un año largo.

Este panorama debería ser muy secundario ante la realidad masiva de un problema irresuelto con la inflación y el descontento social por el aumento de tarifas que tampoco se controla Sin embargo, el sacudón interno en la alianza gobernante se pone prioritario ya que Cambiemos no puede eludir tomar decisiones políticas para encaminar la zozobra económica. Mauricio Macri inició una ronda de conversaciones con expertos en economía. Carlos Melconian no cesa de recibir llamados desde la Casa Rosada. Se mencionan a economistas como Miguel Artana, Carlos Bein y Alfonso Prat Gay, entre los conocidos, como receptores de los telefonazos oficiales. No hay ninguna prueba concreta respecto de que Domingo Cavallo haya sido consultado. A esta hora, parece más el deseo de un sector del mercado y de sus operadores mediáticos que una realidad. El mismo mercado que ante su disconformidad volvió con sus mañas. Sacudir el precio del dólar para recordarle al gobierno que los que especulan antes que producir hacen eso: especular sin reserva de ningún principio. ¿Qué va a decidir el Presidente? El miércoles, luego de su descanso del fin de semana que no es largo pero casi, se sabrá.

Sin cortina de humo: La estrategia comunicacional del gobierno ya tiene acostumbrados a los actores de la cosa pública con la aparición de temas polémicos que ocupan la atención masiva con polémicas accesorias. La (irrefutable) corrupción del gobierno K fue meneada como el cuco al que no se podía volver y la misma imagen de una Cristina Kirchner negadora de toda responsabilidad por lo ocurrido fue funcional a discutir más el pasado que lo de estos días. Por estos días el debate del aborto y la recentísima vuelta a prisión de Cristóbal López y Fabián de Souza parecieron ser las cortinas de humo preferidas.

Por el último tema hay que volver a decir que el episodio fraudulento de piratear impuestos de todos para enriquecer a empresarios amigos del poder y soñar con un mundo de medios de comunicación obsecuentes es un delito. Sin embargo, el otra vez razonable ministro de justicia Germán Garavano volvió a poner las cosas en su lugar: "Las prisiones sin sentencia definitiva deben ser excepcionales", explicó dando a entender que al menos es extraño que justo ahora la Cámara de casación fuerce una sentencia cuanto menos opinable para volver a la cárcel a dos emblemas del pasado.

Por lo otro, si se pretendió utilizar la despenalizaciòn del aborto como elemento de distracción, el error fue mayúsculo. Sea cual sea la posición al respecto, todos los sondeos demuestran que la sociedad tiene ganas de dar el debate y, sobre todo, quiere escuchar lo que piensan sus representantes. En el PRO se estaba seguro que el proyecto de despenalizar no pasaba por ninguna de las dos cámaras. Hoy, desde este mismo sector se estudia un diseño de ley de consenso que amplíe a tres, por lo menos, las causales de no sanción para la mujer y los profesionales que actúan. Al riesgo de vida de la madre y la violación de la mujer podría agregarse una causal que suponga que el riesgo de vida a analizar en la mujer fuese psicofísico, no sólo del cuerpo. De ser así, una invocación personal de la mujer a negarse a seguir con la concepción por un deseo psicológico ampliaría los casos de ser amparados por la ley.

De ocurrir esto, no sería un triunfo completo para los que creen que este acto es íntimo y reservado a la conciencia de las mujeres en donde el estado solo puede intervenir para garantizar el derecho de seguir el embarazo o a interrumpirlo en condiciones seguras y legales. Pero sería un avance. En los tiempos en donde la intolerancia es patrimonio de todos. Por por poner dos nombres propios ejemplificadores que explican mucho más, es grave e inaceptable achacarle a Maru Botana la muerte de su hijo por descuido y también amenazar de muerte a Verónica Llinás por haber expuesto en el Congreso a favor de la despenalización. Habrá que dudar de los comentaristas que se ofuscan en un caso y se callan frente a los otros.