A Fondo A Fondo
domingo 28 de enero de 2018

Hugo exige elegir hasta el preso que le tocará al lado

El peronismo fue para muchos sinónimo de salvoconducto político. Ser peronista, estimaban ellos, otorga fueros incluso para delinquir

Los Moyano están inquietos. Se les están amontonando a rolete denuncias judiciales por corrupción y lavado de dinero.

Hugo ya ha advertido de que él irá a la cárcel sólo si en la celda de al lado está preso Franco Macri, el padre del presidente.

Si no, no cuenten conmigo, parece afirmar el multimillonario dirigente gremial peronista.

El diputado macrista Fernando Iglesias intentó hacerse el gracioso y pidió que si él va preso reclamará que lo pongan al lado de la celda de Juliana Awada, la primera dama.

Dicen que la gente bien del PRO lo tomó como una grasada. Y en las redes sociales los lobos volvieron a hacerse un festín por el "trabajo esclavo" en las fábricas de ropa de los Awada.

¿La ley? ¿Qué ley?
De repente los jueces han comprendido que los Moyano están fuera de la ley desde hace años y han decidido darles cauce a las denuncias. Graciela Ocaña, por ejemplo, lo venía denunciado desde 2010, sin suerte. Hasta ahora.

Nada de eso prosperaba judicialmente durante el cristinismo, a pesar de que Hugo Moyano y Cristina Kirchner no se llevaban bien.

La razón era sencilla: la doctora y el camionero conocían mutuamente sus reiterados chanchullos. Al dedillo. Y se hacían los sotas.

Sindicalismo empresarial
El clan Moyano está siendo investigados por generar todos estos años una injustificada riqueza, entre otras cosas a través del armado de empresas truchas que le prestaban servicios al gremio de los camioneros y al que le vendían de todo. Proveedores cautivos.

Además, claro, de las sospechas sobre negocios muy turbios en el fútbol profesional, donde Hugo Moyano es el presidente de Independiente de Avellanada y su yerno Chiqui Tapia es el presidente de la AFA.

Tapia reina desde el sillón de Julio Grondona, emblema de la corrupción argentina.

El salvoconducto
La corrupción en el gremialismo argentino ha sido un escándalo durante décadas.

Sin embargo los Moyano, los Barcelo, los Santa María y todos los Gordos que en el sindicalismo han sido zafaban por una razón de oro: los que generaban esos dineros mal habidos eran peronistas.

El peronismo fue para muchos sinónimo de un salvoconducto político. Porque peronismo y Argentina eran una sola cosa.

En consecuencia, ser peronista te daba fueros hasta para delinquir.

"Roban pero dan de comer" o "Roban pero hacen" eran algunas de las traducciones preferidas.

Hasta el caracú
Es increíble, pero incluso los doctos de la Justicia, entre los cuales hay muchos cobardes, tenían internalizada la consigna de que el peronismo era la argentinidad al palo.

Está claro que no iba a ser en los gobiernos peronistas que los gremios peronistas iban a ser obligados a adecentarse.

¿Cómo iba a darse eso si los gremios estaban acostumbrados y habilitados a cogobernar?

Insisto en esto: uno de los grandes cambios culturales y sociales que está viviendo la Argentina actual radica en que el peronismo está dejando de ser sinónimo indisoluble de país.

Desde Perón hasta el bueno y querible Leonardo Favio nos habían enseñado que ser peronista era algo natural en la Argentina.

La modelo
Dicho esto, me gustaría dedicarle el siguiente párrafo a algo que también me llama la atención.

Hablo del rol de algunas mujeres que se enamoraron del poder peronista y que después intentaron hacernos creer que ellas no sabían nada de los entreveros de sus novios.

Por caso: la siempre hermosa Ingrid Grudke tuvo sus años de ensoñación con el empresario kirchnerista Cristóbal López.

Durante todo el tiempo de ese romance los medios no kirchneristas de la Argentina denunciaron copiosamente las corruptelas de Cristóbal.

Sin embargo Ingrid, los jueces y hasta Tinelli no se dieron por enterados. O hicieron como que estaban en babia.

En un reciente almuerzo televisivo de Mirtha Legrand, la legendaria pero vital conductora le preguntó a boca de jarro a la modelo: "¿Vos no sabías quién era Cristóbal López?".

La intencionalidad de Mirtha era clarísima y podría traducirse así: "A mí no me enganás, muñeca. Todo el país sabía quién era Cristóbal".

La "periodista" y la rubia
Qué decir de Agustina Kampfer, quien disfrutó todo lo que pudo de las mieles y los oropeles del poder como novia consorte del vicepresidente Amado Boudou y luego escapó a tiempo buscando zafar de tener que desfilar ante los estrados judiciales, algo que no ha logrado.

En aquel paso por la constelación cristinista se compró departamento en Puerto Madero, se cansó de hacer viajes a la India con intenciones de depurarse mediante el autoconocimiento y la meditación, y dirigió una publicación gráfica (Minga!), a la que ella definía como "argentina y caliente", bancada por su pareja

Me molesta cuando algunos todavía la llaman periodista. En realidad Kampfer siempre fue una buscavidas, una arribista bastante inescrupulosa que nunca pudo pasar de panelista.

¿Qué decir de la angelical Nicole Neumann?

La rubia del "Bailando" pasó de muchacha fina a novia de un peronista fashion como Facundo Moyano, diputado, millonario y ex dirigente gremial de los peajes, que va por el mundo con sucesivas novias parando en los mejores hoteles y viajando en primera clase con fondos que, según él, son del sindicato.

Grudke insiste en que no tiene nada que aclarar, Kampfer decidió ser madre y dejó atrás lo de "caliente", y Nicole demoró, pero ya le sacó la ficha a Moyano. C´est la vie.
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