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domingo 08 de julio de 2018

"Enfoque, pasión y alegría son las tres claves del éxito de nuestros proyectos"

Marita Abraham. Doctora en Economía y coaching profesional

Marita Abraham es contadora especialista en relaciones empresariales, una persona formada en el mundo de los negocios. Pero ante todo es una mujer optimista, que supo salir de las crisis que se le presentaron en la vida poniendo las energías que otras personas hubieran dilapidado en quejarse, en perseguir un sueño. Su sueño era transmitir todo esto que fue aprendiendo en el camino, y lo consiguió. Escribió un libro titulado Gestión del optimismo, que ya va por su segunda edición y que, según cuenta ella misma, ha ayudado a mucha gente a enfrentar de manera positiva las contingencias que se les han ido presentando. En esta charla con Diario UNO, Marita explica cuáles son los pasos sencillos que deben seguirse en pos de concretar y alcanzar las metas que anhelamos.

–¿Cómo fue que te dedicaste al coaching después de haberte formado como contadora?
–En realidad, me dediqué al mundo de la empresa desde otra mirada, me fue muy útil ser contadora, amo mi universidad, estudié en la UNCuyo, y ahora soy profesora. Me interesó mucho la organización. Lo que no se puede medir no se puede gestionar, pero ¿cómo gestionás lo que no se mide? Las relaciones entre las personas, lo que sentimos los seres humanos cuando estamos en las organizaciones y desde ahí empecé a desarrollar la parte humana de las empresas, amo esa perspectiva, también la parte directiva y la estratégica. Yo creo que las organizaciones en cierta manera tienen que salir del día a día para trascender.

–¿Creés que esto es posible en Argentina? Porque no tenemos mucho margen para proyectar.
–La mirada de una organización tiene que ser la transcendencia. Los argentinos tenemos grandes capacidades de "hacernos". No sé si por culpa de la realidad en la que vivimos, o gracias a ella, nos hemos reinventado muchas veces, somos creativos, somos optimistas. La mirada hacia el futuro tiene que estar y gestionar las dificultades con inteligencia y creatividad.

–¿Los empresarios comprenden la importancia de tener a la gente que trabaja en su compañía de su lado?
–Creo que este concepto lo tenemos que cambiar, no es "estar de mi lado" o de "tu lado". La verdad es que cuando formamos parte de una empresa, o de un proyecto, estamos del mismo lado. No son los empresarios contra los colaboradores. O nos salvamos todos o nos hundimos todos. Cada una de las estrategias que seguimos nos tienen que integrar.

–Pero convengamos que es difícil ser positivo en medio de las dificultades...
–Mirá, cuando yo escribí Gestión del optimismo hice una investigación para determinar qué era, qué significaba este concepto para la gente. Finalmente llegué a la conclusión de que no haríamos nada si en algún lugar de nuestro ser no fuéramos optimistas. Para qué haríamos esta nota si pensáramos que no va a servir para que alguien la lea, para qué vamos a abrir un nuevo negocio o mandar a los chicos a la escuela si pensamos que no tenemos futuro. El optimismo tiene que ser el gran traccionador de nuestra existencia.

–¿Cuáles son los pasos que debería seguir alguien que quiere encarar un proyecto con esta mirada?
–En Gestión del optimismo describo una serie de pasos que deben ponerse en práctica para convertir los propósitos en resultados. Primero hay que tener en claro el pensamiento grande. Pensar en grande, pero actuar en pequeño. Tenés que imaginar ese proyecto, imaginarlo con claridad. Qué es lo que querés, cómo lo vas a lograr. En qué contribuye, a quién le contribuye, qué problema o necesidad satisfacés, ahí hay que pensar en grande. Después tenés que ser muy creativo para mostrar cómo lo vas a hacer diferente. Para ocupar un lugar que es tuyo y que otros no lo han hecho antes.

–¿A partir de ahí cuál es el plan?
–Hacer, ponerse en movimiento. Actuar pero en pequeño. Un gran plan tiene que bajar en pasos concretos. Aconsejo que un plan se tiene que dividir en semanas, qué cosas concretas tengo que hacer esta semana que me van a llevar a ese sueño grande. Otro punto importante es determinar el equipo: quiénes te van a rodear para trabajar, quiénes van a ser, cómo te vas a desarrollar con ellos, de qué manera van a co- construir este sueño.

–¿Existe algún secreto para que el trabajo en equipo funcione? ¿Tiene que ver con saber motivar a la gente para que esté a la altura de ese propósito?
–Yo prefiero hablar de inspirar a la gente, y no de motivarla, inspirarla para que ese sueño sea compartido. Después que tenés el sueño, la gente y el plan, empezará sí o sí el trabajo diario. La vida no te da la oportunidad de hacer cosas extraordinarias, pero cada día podés hacer algo pequeño que marque la diferencia.

–¿Cómo juega el tiempo en esto de concretar los proyectos?
–El tiempo es la materia prima de la que la vida está hecha, y eso no se puede cambiar, hay que tener en cuenta esto. No hay que perder sino invertir el tiempo. Si los pasos son chiquitos no importa, el secreto es ponerlos todos en la misma dirección.

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–¿Esta es una etapa en la que se suele fallar cuando en el camino de concretar un proyecto? Me refiero a desenfocarse, puntualmente, de lo que uno quiere lograr.
–Para mí esto es clave. Yo, por ejemplo, veo gente que quiere hacer un emprendimiento y empieza como a diluirse. Manda currículum como a 50.000 sitios, busca en muchísimos lugares, y pasa que tiene una cosa empezada acá y otra allá. Yo entiendo que uno tiene miedo de no concretar una iniciativa, y por eso se dispersa en varios proyectos a la vez. Pero ocurre que las personas tienen más oportunidades de lograr objetivos si se concentran las fuerzas y las energías a un proyecto. Para que algo funcione hay tres secretos.

–¿Cuáles serían esos tres secretos para concretar nuestro sueño?
–Enfoque, pasión y alegría. El enfoque te mantiene con la vista puesta en un lugar, sin distraerte. La pasión se nota, en el cuerpo, en la voz. Que todo el mundo sepa que esto es lo que querés con todas tus fuerzas. La pasión es lo que diferencia entre hacer las cosas bien y hacerlas extraordinarias. Por último, hay que generar alegría con lo que uno hace, la alegría genera serotonina, y cuando tenemos esto, generamos un buen clima y las cosas se hacen más fáciles. Nadie quiere comprar en un negocio caracúlico, o trabajar con alguien amargo.

–¿Existe alguna herramienta para que estos tres secretos puedan funcionar?
–La herramienta por excelencia es la comunicación. Aprender a comunicarte como un profesional. Para mí, de todas las habilidades la que te va a hacer avanzar es la comunicación. Nada vale un tesoro en el fondo del mar si no lo sabés transmitir.

–¿Cómo influye esto a la hora de asesorar a un político?
–Yo trabajo mucho con políticos y siempre lo digo: si no inspirás esperanza y optimismo, la gente no te acompaña. Hay que comunicar mejor, esto es algo que los gobernantes tienen que tener claro. Yo diseñé un programa de comunicación que se llama "Conquista tu selva", que se trata de aprender cómo transmitir, porque el mensaje es sencillo: tenés que llamar la atención, transmitir tres ideas y cerrar llamando a la acción. El tema es cómo lo comunicás. Que la gente diga "Eso quiero para mí", o "Le creo" o "Confío".

–¿Esta puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso político?
–Un gobernante no se puede dar el lujo de no saber comunicar, de no inspirar, de no darte ganas de emprender y confianza en el futuro.

–En la actualidad es muy habitual tener un microemprendimiento, una pyme. Pero mucha gente fracasa en la mitad de lo que quiere hacer, sobre todo por no saber autogestionarse. ¿Hay algún método que puede utilizarse para aprender esto?
–Tener un enfoque diferente acerca de cómo brindar un servicio o cómo vender un producto es importantísimo. No sólo hacer un buen producto, u ofrecer un servicio de excelencia es lo fundamental, sino hacerlo de una forma creativa, porque antes era más fácil, no había demasiada competencia, ahora esto cambió y sí hay competidores. Es bueno saber diferenciarse y mostrarle a quienes nos interesa dirigirnos por qué no es lo mismo elegir nuestro producto o servicio que el de otros que hacen una actividad o producen algo similar. Y para esto tenemos que tener pasión por lo hacemos, y alegría en la forma de llevarlo adelante.

Estrategias para saber comunicar incluso en la crisis
Consultada acerca de cómo los políticos deben comunicarse en momento difíciles con sus dirigidos sin agravar más el ánimo de las personas afectadas, la especialista en coaching dio algunos conceptos y concejos básicos.

"En una crisis es clave, porque lo que está en juego es la reputación. Si una persona deja de creerte, te retira la confianza, el dinero y todo lo que sea inversión en tu proyecto.

"Hay aspectos de la comunicación en crisis que no pueden dejar de tenerse en cuenta.

"En primer lugar, la persona que habla tiene que estar preparada. La formación del vocero, del portavoz, es clave. No puede salir a comunicar cualquiera. Tiene que haber un protocolo de comunicación de crisis, qué va a pasar ante tal situación? Quién va a comunicar? Que esa persona esté debidamente entrenada. Que tenga un buen coach de comunicación.

"En segundo lugar, tenés que tener empatía por el otro, tenés que saber acercarte al que está siendo damnificado por esta crisis. La comunicación tiene que ser empática, comprensiva.

"Otro aspecto clave es jamás mentir. Si hay algo que no sabés es preferible no decir nada, pero nunca mentir.

"El cuarto punto es comunicar el próximo paso, qué vamos a hacer, adónde llamar, qué debemos hacer ahora. Si no hay solución todavía si estamos en medio del problema. Brindar ese servicio.

Por último, hay que tener mucho cuidado con la palabra "solución" hay crisis que no tienen solución. Hay que estar muy dispuesto a usar la palabra "compensación", y ver cómo se va a poner en práctica, para esto hay que tener en claro quiénes son exactamente los afectados por la situación.

Para que esto funcione, tiene que existir previamente una buena relación con los actores comunicantes: con las personas que van a transmitir tu crisis. Si se trata de un político, tener buena relación con los periodistas, comunicadores, saber a quien llamar, de qué manera explicarle lo que ocurre. Una buena estrategia de redes, más allá de la crisis, es muy importante. Una política de comunicación constante y no por la crisis en sí es lo que debe existir previamente a cualquiera de estas situaciones extraordinarias. Una buena estrategia de comunicación en crisis es como una cuenta corriente. Si nunca la usaste, si nunca trabajaste con el banco, el día que necesités de urgencia un préstamo, el banco no te lo va a dar. La relación se construye previamente. Esto vale para la comunicación de crisis, tanto en una empresa como para un gobernante.
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