A Fondo Domingo, 18 de noviembre de 2018

El tiempo de sumarse al equipo ganador se acaba

Gira asiática. La misión que encabezó Kerchner dejó abierta una gran oportunidad, pero también la obligación de apretar el paso.

Lo esencial, enseñaba el Principito, es invisible a los ojos. No bastan Internet, Google Maps y todos los GPS habidos y por haber para descubrir el mundo como se debe.

Con tanto aparataje contemporáneo a disposición, creamos nuestras propias vendas de no ver.

Le pasa al país, estancado en el mismo lugar desde hace décadas. Le pasa a la provincia. Nos pasa a nosotros, en forma individual.

En la reciente gira por el sudeste asiático que encabezó el ministro Martín Kerchner, varios descubrimos la existencia de otras realidades, valiosas, potentes, que teníamos en los archivos virtuales, en la nube, pero que no habíamos desentrañado como corresponde, in situ.

Vale la pena relatarlo como experiencia personal.

El desierto infernal. ¿O celestial?

Una de las paradas del intenso y vertiginoso periplo es en Dubai, una de las dos principales cabezas de los Emiratos Árabes.

"¿Qué pasa con el agua?", le preguntamos al guía que nos fue a recoger al sobrecogedor aeropuerto, advertidos del sol inclemente y de las arenas que envuelven el paisaje.

"No hay agua por aquí", nos responde Anuar, un marroquí que aprendió castellano en su vecina España. "No llueve nunca en Dubai. Desde 1997 estamos esperando que caiga una gota".

¿Entonces? Entonces, hay que desalinizar el agua del mar, con tecnología extranjera. El resto del cupo se cubre trayendo el precioso elemento en tanques, por barco.

Todo lo cual no ha impedido la fundación de una ciudad moderna, vibrante, en continuo desarrollo.

Tras pasar por la enorme zona franca sembrada de grúas, donde funcionará un hub logístico para los productos argentinos (Al Futtaim Logistic) y hacia donde viaja un cargamento de ciruelas mendocinas, nos trasladamos a Abu Dhabi, la otra cabeza de la Hidra.

Concluido el encuentro en la sede, digna de un ensueño oriental, de Mubadala Investment Company, el fondo de inversión que preside su Alteza Sheikh Mohamed bin Zayed Al Nahyan, príncipe heredero de este emirato, con un portfolio de más de U$D 63.500 MM, se regresa a Dubai.

En el camino, visita al circuito de fórmula uno Yas Marina y luego a la Gran Mezquita, la más grande de todos los Emiratos, una construcción nueva, fabulosa, con mármoles de Macedonia y de Carrara, gigantes arañas alemanas, alfombras de Irán, columnas incrustadas de nácar...

Mirando al paisaje en derredor, al salir, con los zapatos en la mano, le preguntamos a nuestro guía de ocasión: "Entre todas las que hemos venido encontrando, ¿hay alguna mezquita antigua, histórica?".

-No. Ninguna.

-¿Por qué?

-Por aquí, donde estamos, hace veinte años solo había arena, camellos y tribus errantes de beduinos.

Un relato, el suyo, que suena a leyenda. Veinte años para una eclosión, de donde despegan las suntuosas aeronaves de Emirates y Etihad, que deja con la boca abierta.

Resulta imperioso, entonces, volver la vista atrás, hacia los últimos veinte años del país: macrismo, kirchnerismo, duhaldismo, delarruismo, menemismo... Y la cosa más o menos igual. Más o menos peor.

La Argentina clavada en sus repetitivas miserias.

¿Qué nos pasó? ¿Qué nos pasa?

Otras eclosiones, otros ensueños

Igual sensación que las de Las mil y una noches árabes causan los otros destinos visitados. En menos de cuatro décadas prosperó explosivamente el Bund de Shanghai, centro financiero que rivaliza con Manhattan; la tecnológica ciudad de Shenzhen, que rivaliza con la vecina Hong Kong; la ciudad-estado Singapur, puerta de acceso a la Asociación de Naciones del Sureste Asiático en firme expansión.

Allí, y en Guangzhou (o Cantón, donde se hace la Interwine), estarán las otras plataformas logísticas para la producción nacional y provincial, y las compañías comercializadoras; allí estarán las oportunidades de inversión, con empresas como BYD, gigante de los vehículos eléctricos y las baterías (el mundo del futuro) y con emprendimientos energéticos.

Mientras se ajustan algunos detalles en cada lugar, ya hay negocios en marcha, mercaderías en viaje.

Teniendo en cuenta que hubo aproximaciones anteriores por parte de los gobernadores Celso Jaque y Paco Pérez, ¿por qué tardó tres años el gobierno de Alfredo Cornejo en hacerse presente en la región?

"Porque los dos primeros años estuvimos concentrados en superar la crisis y ordenar la Provincia", explica Kerchner. "Pero ProMendoza mantuvo la tarea en forma incesante".

Otros aducen que a Cornejo le pesó subirse al mismo tren de Celso y Paco. Caprichos, antojos de político.

Y teniendo en cuenta lo imperioso de no perder el tren de altísima velocidad que marca el ritmo de este siglo alucinante, ¿por qué tan pocas bodegas mendocinas se sumaron al primer desembarco?

"Porque algunos no lo ven. Se sienten más de lo que son. Creen que les van a venir a tocar la puerta de su casa", explican algunos gestores.

Yuval Noah Harari, uno de los pensadores del momento, cuyo nuevo libro, 21 lecciones para el siglo XXI, está en los escaparates de China, de Dubai, de Mendoza, explica los desafíos del mundo bajo condicionantes como la IA (inteligencia artificial) y las impresoras 3-D. Cree que algunas economías emergentes "podrían avanzar lo bastante deprisa para incorporarse al equipo ganador".

Sin embargo, advierte que "el tiempo para efectuar dicha transición se acaba".

¿Habrá que repetirlo muchas veces?

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