A Fondo Domingo, 5 de agosto de 2018

El software apuesta a la inclusión social

SAP desarrolla desde 2016 el programa Autism@ Work. Once personas con diferentes niveles de Trastorno del Espectro Autista (TEA) trabajan en la compañía.

Las compañías en las que las personas son libres de ser quienes son, tienen colaboradores con altos niveles de lealtad, buen clima de trabajo y mayor productividad. Al reducir la rotación y el ausentismo, ahorran gastos y ganan "embajadores" de la marca. Mayor cantidad de visiones y backgrounds son también un valor agregado a la hora de innovar, anticipar problemas y apuntar a distintos públicos.

Así lo entendió la compañía multinacional SAP. En 2016, inició el programa Autism@Work en la Argentina, que tiene una amplia trayectoria en el mundo y se lleva adelante en distintos países, como los Estados Unidos, Alemania, Canadá, Irlanda, India y Brasil, entre otros.

En la Argentina, el plan surgió como una iniciativa de parte de los mismos empleados. "En la compañía, está muy fortalecido el tema de empleados voluntarios y el 20% de la población de SAP Argentina pertenece a este tipo de voluntariado", explica Constanza Quiñones, directora de Recursos Humanos de la firma en cuestión.

De esta manera, un empleado de SAP y padre de un chico con Trastorno del Espectro Autista (TEA) planteó el tema y se puso al frente de liderar la iniciativa. Se trata de Alejandro Masip, director de Proyectos Financieros Globales y líder local del proyecto de Autism at Work de SAP. "Su capacidad de liderazgo lo llevó a tomar contacto con las personas que iniciaron este programa en los Estados Unidos y Alemania, y pudimos bajarlo a la realidad argentina con el aprendizaje de otros países", cuenta Quiñones.

Además, el team local cuenta y trabaja mano a mano en una relación casi diaria con el asesoramiento de la Asociación Argentina de Padres Autistas (APAdeA) y de la Federación Argentina de Autismo (FAdeA).

"La incorporación de personas con autismo implica mucho más que sumarlos al mundo laboral, es también una forma de ampliar la capacidad de innovación de la organización para la resolución de los retos propios y los de nuestros clientes", señala Quiñones.

Hoy, en SAP Argentina trabajan 11 personas con distintos niveles de TEA y forman parte del equipo como analistas y consultores asociados en el Centro de Servicios Compartidos de Finanzas la mitad de SAP trabaja en esta área de exportación de servicios y el Solution Delivery Center, que exporta servicios de consultoría. Algunos de ellos tienen contrato a plazo fijo y otros, a tiempo indeterminado.

"Cada uno puede trabajar en el área que más le interese. En este momento, estamos aprendiendo y vamos paso a paso, pero los desafíos pasan por que la persona conozca el rol y pueda crecer en la compañía", cuenta Quiñones. Uno de los grandes desafíos fue el proceso de selección. "Entendimos que es estas personas quizás nunca pasarían los típicos filtros de las empresas", cuenta. Para incorporarlos, no fue necesario rever las vacantes ni las oficinas, pero sí las entrevistas, que se ajustaron a las particularidades de los candidatos. Se modificó la forma de reclutar y, para eso, se buscó el apoyo de la reclutadora laboral Specialisterne, especialista en identificar talentos con autismo.

El proceso llevó varias semanas de pruebas y entrevistas a candidatos preseleccionados. Finalmente, se llegó a un pool de 10 candidatos. Se hicieron sesiones en las que se trabajó con legos y se realizaron actividades no tradicionales. A partir de ese momento, los seleccionados tuvieron un entrenamiento de cuatro semanas sobre distintas temáticas. "No diseñamos posiciones para que puedan ocupar los postulantes. Lo vimos desde el lado de la inclusión en el sentido más amplio", explica la representante consultada de SAP Argentina. Así, identificaron a los gerentes que querían participar de este camino y pusieron a disposición vacantes. "Los involucramos en el proceso de selección y entrenamiento y las personas fueron rotando por distintos sectores para entender en cuáles podrían sentirse más a gusto y tener una mejor performance", comenta al respecto la ejecutiva.

La incertidumbre y las dudas también formaron parte del proceso. "Recibimos mucha expectativa de parte de las familias y de las organizaciones que colaboraron porque fue la primera empresa que lo hizo en el país", confirma.

El primer aprendizaje dice fue manejar el tema de la expectativa. Hubo padres que se involucraron desde el principio. También, fue un aprendizaje y un orgullo, dice el impacto en las personas que trabajan junto a otras con TEA. El compromiso que genera en los equipos de trabajo resultó impresionante, dice Quiñones. Cada uno tiene un "buddy" que lo ayuda en el día a día y para todos los equipos fue como una inyección de energía poder acompañarlos.

Quiñones se enorgullece al contar el caso de un joven que trabajó en SAP y dio un salto en su carrera cuando pasó a otra compañía que le brindaba mayor enfoque en programación, que era su expectativa.

"Nos encanta que esto pase: una persona pudo seguir su carrera donde quería y en lo que le gustaba", afirma.

La empresa tiene un fuerte compromiso con la diversidad y la inclusión. De hecho, para dar un paso más, en 2017, decidió reemplazar al proveedor de frutas de la compañía por uno que solo contrata empleados con alguna discapacidad, y se cambió a la empresa de masajes por otra que emplea no videntes. Asimismo, el catering del torneo de fútbol fue realizado por personas con síndrome de Down.

Para generar conciencia

Como complemento, SAP lanzó "Diversidad en las calles", una campaña regional por la diversidad y la inclusión, a través de la cual el artista argentino Sebastián Cener pintará 20 murales en la vía pública en 10 ciudades de América Latina, inspirados en historias reales de empleados de SAP.

Uno de ellos, en el barrio de La Boca, es sobre autismo. La iniciativa de la compañía de software busca generar mayor visibilidad y conciencia acerca de la importancia de la diversidad y la inclusión en todos los ámbitos, incluido el laboral.

Con el concepto de que los muros son entendidos como símbolos de exclusión, en este proyecto, SAP apunta a convertirlos en un canal para transmitir mensajes positivos. Las temáticas abordadas forman parte de los cuatro pilares de diversidad trabajados por SAP: inteligencia de género, inteligencia generacional, cultura e identidad y capacidades diferentes.

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