A Fondo Domingo, 11 de noviembre de 2018

El Próvolo de La Plata fue la génesis del horror

Allí los alumnos eran torturados de forma violenta y hasta encerrados varios días en jaulas de conejos sin nada para comer.

Sofía Fernández

Periodista de El Siete

Son 1.124,3 kilómetros los que separa a la Ciudad de Mendoza con la capital de Buenos Aires, La Plata. En ambas ciudades se encuentra el Instituto Antonio Próvolo, un espacio educativo reconocido por su atención temprana a personas con hipoacusia. Sacerdotes y religiosas estaban encargados de la educación y guarda de los alumnos que albergaban y asistían en ambas instituciones. Pero lo que ocurría puertas adentro de las sedes argentinas era escalofriante.

El método educativo implicaba torturas, maltrato físico y psicológico, abusos sexuales y corrupción de menores. Hechos que de forma sistemática se replicaba en las diferentes sedes de esta institución educativa.

En el siglo XIX, en Verona, Italia, es donde surge la congregación Compañía de María para la educación de sordomudos y de las Hermanas de la Compañía de María, fundada por el sacerdote Antonio Próvolo. En 1841 se inaugura el primer centro educativo femenino para sordomudas.

Más de un siglo después, en ese mismo instituto que toma el nombre de su fundador "Antonio Próvolo" ocurrieron hechos aberrantes. Fueron 235 casos de abuso sexual y maltrato denunciados en Italia contra sacerdotes y personal de la institución, cometidos desde la década del '60. Pero la Justicia italiana no avanzó en la investigación y los casos prescribieron. Los sacerdotes involucrados en estos hechos eran trasladados a diferentes lugares del continente americano, Argentina fue uno de los países elegidos. El dato deja de manifiesto el encubrimiento por parte de la Iglesia Católica, que evitaba que los clérigos fueran juzgados o sancionados.

Así nace la sede del Próvolo en La Plata, en Buenos Aires. Entre los años '80 y '90, los alumnos que asistían a esta institución educativa, todos varones, fueron protagonistas de golpes, abusos, torturas y humillaciones. Estos hechos no se conocieron hasta que en noviembre de 2016 explotaron las denuncias en Mendoza, cuando estudiantes del Próvolo de Luján de Cuyo denunciaron ser víctimas de vejaciones y maltratos. Tras la trascendencia pública que tomó el caso, se comenzó con una incipiente investigación en La Plata, pero que no prosperó. Tres fiscales estuvieron a cargo de este caso, pero en casi dos años, la causa estuvo frenada. Ahora quien tiene en sus manos la investigación es la fiscal Cecilia Corfield, quien apenas tomó posesión de la causa ordenó allanamientos, llamó a testigos y solicitó la detención de Nicola Corradi (sacerdote imputado en Mendoza por abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser contra un menor de edad, encargado de su guarda y ser ministro de culto).

En La Plata, los alumnos sordos eran víctimas de los peores castigos que una persona puede recibir, más teniendo en cuenta su condición de sordera y su edad.

De acuerdo a los testimonios que están expuestos en el expediente, las víctimas coinciden en la forma en la que eran torturados. Cada vez que se portaban mal o llegaban tarde a una actividad específica, sacerdotes, religiosas, celadores y el resto del personal del colegio les pegaba con llaves, cadenas y palos de diferentes tamaños. Los encerraban en jaulas de conejos y gallineros, los hacían pasar hambre durante días, donde padecían del frío y el calor. Les daban de comer comida en mal estado. No había baños, solo letrinas. Los obligaban a mantener fiestas sexuales los fines de semana a cambio de una cena o almuerzo. Y los castigaban por horas arrodillados sobre maíz o sal.

Incluso uno de los alumnos se cayó desde un primer piso por presenciar cómo un sacerdote abusaba de uno de sus compañeros.

Los alumnos que asistían a esta institución llegaban de diferentes puntos del país. Algunos de ellos no tenían padres y eran enviados a este centro educativo en busca de atención y contención. Pero se encontraban con el horror mismo.

Aquellos niños, están hoy reviviendo cada cosa que vivieron durante esos años en el interior del Próvolo. En la actualidad, en su mayoría son hombres de entre 40 y 50 años. Pero recuerdan cada detalle de su niñez tan maltratada y violentada.

En La Plata, a diferencia de Mendoza, hasta el momento no hay personas detenidas por los hechos que se investigan en el caso Próvolo. La fiscal Corfield ha solicitado la detención de Corradi y de otras personas, pero el juez de Garantías de esa ciudad aún no se ha pronunciado al respecto. Las víctimas de la capital bonaerense señalan a Corradi como uno de los entregadores y abusadores. Otros lo señalan como el "dueño" del Próvolo y el que hacía cumplir las órdenes y también castigaba. Además hacen referencia a tres celadores y mojas italianas que se han ido del país y que hasta ahora nada se sabe de ellas.

<b>Habitaciones.</b> En algunas incluso se encontró ropa de los sacerdotes.
Habitaciones. En algunas incluso se encontró ropa de los sacerdotes.

En septiembre se realizaron dos allanamientos en la sede de La Plata. En esa oportunidad se recolectó material pornográfico, se recorrieron las instalaciones, se encontró material con que les pegaban y ataban, como llaves, cadenas y jaulas. Y en cuento a las habitaciones de los sacerdotes todo parecía que el tiempo no habría transcurrido, ya que todo estaba tal como lo habían dejado: sus pertenencias personales en armarios y roperos, una taza de té servida y hasta una computadora que permaneció prendida hasta que se apagó sola.

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