A Fondo Domingo, 25 de marzo de 2018

El programador que conectó al mundo y lo dejó sin privacidad

El joven de 33 años, hoy entre los multimillonarias más poderosos, es el creador de Facebook. La red social está en la mira ya que habría filtrado datos para la campaña electoral de Trump

"Esta es mi historia. Un estudiante, en un dormitorio, conectando a una comunidad a la vez, manteniéndolos en ella hasta que un día conectó al mundo entero". Así, a fines de 2017, Mark Zuckerberg resumía su hazaña. Detrás de un atril y remplazando su clásica camiseta de algodón gris por una camisa y un saco azul -el único color que distingue bien porque es daltónico-, el joven de 33 años le hablaba a sus compañeros de graduación de Harvard. Compartió anécdotas, recordó a profesores y se animó a dar algunas premisas. Como uno más de la promoción de Ciencias de la Computación. Pero no. El encargado de dar las palabras de cierre ya era para entonces una de las 10 personas más influyentes y poderosas del mundo. El multimillonario más joven. El creador de Facebook. Mark Zuckerberg logró conectar al mundo entero. Ni más, ni menos. Algo imposible de dimensionar en exposición para su más de 2.000 millones de usuarios. Al menos, hasta ahora. El genio empieza a afrontar pérdidas no sólo monetarias. El mentor de la red social más popular del mundo hoy atraviesa quizás su peor crisis: la de la confianza.Una investigación reveló un saqueo de datos privados de 50 millones de usuarios de Facebook que se usaron con fines electorales por la compañía Cambridge Analytica, contratada por el equipo de campaña de Donald Trump. La línea invisible con la que logró unir a personas ubicadas en distintos puntos del globo terráqueo se tensó y amenaza con cortarse. Y las miradas vuelven hacia él, ya no de forma celebratoria. ¿Quién es?Zuck, como lo llaman en la intimidad y nombre que eligió para la URL de su página personal de Facebook, nació en 1984, en Nueva York. Es hijo de Karen y de Edward, psiquiatra y dentista, respectivamente. Para la clínica de su padre desarrolló el primer software, con apenas 12 años. Y su papá fue quien lo filmó 6 años después mientras abría el correo electrónico que le llegaba de Harvard para saber si había ingresado a la prestigiosa facultad, a la que había aspirado describiendo que podía leer y escribir francés, hebreo, latín y griego antiguo.La respuesta fue afirmativa. Y lo de los idiomas, apenas un detalle en un legajo prometedor. En la secundaria, este joven de ascendencia judía pero ateo declarado, sobresalía con premios en ciencias y estudios clásicos. A los 18, ya se posaban sobre sus programas los ojos de grandes compañías de software como Microsof o Apple. A esa edad, lanzó con un amigo Synapse Media Player, un programa para reproducir canciones basándose en la preferencia, y selecciones previas, del usuario. Pero Zuckerberg no se vio tentado a recibir el dinero a cambio de la idea y decidió no negociar. Por el contrario, subió a una red su aplicación, donde los usuarios la podían descargar de forma gratuita. "Si hubiera accedido a vender, Facebook no hubiera existido", dijo Zuckerberg, haciendo referencia a ese episodio.Un año después, ingresaba a Harvard y formaba parte de la fraternidad Alpha Epsilon Pi y desarrollaba programas con los que ya hacía brillar el doble filo de sus armas: conectaba a sus compañeros de clase, pero cometía algunas infracciones en cuestión de políticas de privacidad.Sin embargo, el descubrimiento bisagra para Zuckerberg surgió en el dormitorio que ocupada dentro de la residencia de la universidad un par de año después, el 4 de febrero de 2004. "The Facebook", lo llamaron. Es que no era el único que estaba detrás del gran proyecto, sino que fue asistido por sus compañeros Eduardo Saverin, Andrew McCollum, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. "La noche en la que lancé Facebook le dije a mi amigo que estaba contento por conectar la comunidad de Harvard, pero que un día alguien conectaría al mundo entero. No se me ocurrió ahí que ese 'alguien' podíamos ser nosotros", dijo en su graduación, asegurando que toda idea global tuvo que nacer pequeña.En sólo dos semanas, dos tercios de estudiantes ya creaban su cuenta de Facebook y, al poco tiempo, también lo hacían 30 universidades más de Estados Unidos. Ante esto, Mark Zuckerberg decide abandonar sus estudios, se muda a California y monta su primera oficina. Allí recibiría, luego, las primeras novedades con respecto a los diversos procesos judiciales a los que se expondría. Como el que llevó a que le pagara 65 millones de dólares a sus ex compañeros, que lo acusaron de haberle robado la idea del sitio que, mientras tanto, no paraba de reproducirse y sumar registros. Lo que se multiplicaron también fueron las cifras que empezó a acumular la empresa, con Zuckerberg como CEO, a la cabeza. Al punto, de que en su primera salida a la bolsa, en mayo de 2012, fue el debut más importante por parte de una tecnológica en la historia de Wall Street, por encima de Google. Un día después de ese estreno, Mark se casó con Priscilla Chan, a quien conoció en 2003 en Harvard.En 2013, la pareja realizó una donación de 1.000 millones de dólares para la fundación Silicon Valley Community Foundation. Y el 1 de diciembre de 2015, mismo día del nacimiento de su primera hija -tiene dos nenas- la pareja anunció que eventualmente el 99% de sus acciones de Facebook serían cedidas a la iniciativa Chan Zuckerberg "para hacer del mundo un lugar mejor"."La fortuna sonríe a los audaces", se lee en la página de Zuckerberg, citando a Virgilio. Pero a la "audacia" se la define como la capacidad de emprender acciones poco comunes sin temer a las dificultades o el riesgo que impliquen. Y hoy Mark asume consecuencias, mientras las acciones de su compañía caen estrepitosamente y nadie le sonríe.El porqué de la crisisLa crisis más reciente de Facebook se desencadenó tras hacerse pública una manipulación masiva de datos, de 50 millones de perfiles para la maquinaria propagandística de Donald Trump en 2016. Estos se habrían usado para desarrollar un sutil gigante algorítmico  que luego de identificar sus personalidades distribuía exactamente el tipo de propaganda que convencería de votar al actual presidente de los EE. UU. El mecanismo fue posible gracias a que la red social mantuvo activa durante años una manera de obtener los datos de los contactos de quien diera permiso a ciertas aplicaciones con fines académicos. Esto es lo que permitió armar una base de datos gigante que fue vendida, ilegalmente, por parte de un académico a Cambridge Analytica. La controversia por el uso de información de los usuarios de Facebook ya venía siendo cuestionada por el uso que hicieron de su plataforma piratas informáticos rusos que difundieron propaganda electoral a favor de Trump, que aún se investiga.

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