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domingo 24 de junio de 2018

El profesor que rescató el filme de los polacos que vencieron al Coloso de América

José Skowron es docente de Historia, investigador y economista. Encontró la película en un instituto de cinematografía inglés. El filme data de 1934

En el 2017, cuando el centenario de la República de Polonia se acercaba, un grupo de colaboradores de la embajada comenzaron a preparar un gran homenaje. De norte a sur y de este a oeste de Argentina, en cada provincia donde la comunidad polaca se hubiera instalado en las sucesivas inmigraciones ocurridas entre fines del siglo XIX y mediados del XX, se organizaron recordatorios de hechos trascendentes en los que nuestro país y el suyo entrelazaron vínculos e historias.

José Skowron, argentino descendiente de polacos, profesor de Historia y Economía y activo colaborador de la embajada de Polonia, le tocó una tarea que lo entusiasmó: rearmar, de alguna manera, la expedición que ocho investigadores realizaron a fines de 1933 y principios de 1934, desde ese lejano país de Europa del Este, hasta la imponente cima del cerro Aconcagua. Este trabajo no le fue encomendado fortuitamente: José residió en Mendoza entre 2003 y 2007, puesto que se dedicó a la exportación de vinos. A pesar de vivir en Buenos Aires, conoce y quiere nuestra áspera geografía, sembrada de vides y rodeada de montañas. José se dedicó, entonces, a desandar el camino de 15.000 kilómetros que estos hombres relacionados con las ciencias, la fotografía y la cinematografía, realizaron hace más de 80 años.

Así, el profesor dio con una perla cinematográfica única: una filmación que se realizó en la expedición de 1934 y que muestra el ascenso y parte de lo que estos alpinistas vinieron a investigar al país. Hay que destacar que uno de los cruces más peligrosos para llegar a hacer cumbre en el Aconcagua lleva el nombre de El Glaciar de los Polacos, en homenaje a esta aventura incomparable. En cuanto a la película, se la creyó perdida, ya que gran parte del material bibliográfico y fílmico anterior a la Segunda Guerra Mundial desapareció, pero en este caso, la película fue hallada en un archivo cinematográfico de Inglaterra.

Como señal de amistad entre ambos países, la Embajada de Polonia donó la película al Senado provincial, a la municipalidad de Las Heras y a la escuela de Punta de Vacas.
Diario UNO dialogó con Skowrom, quien detalló cómo fue que realizó el hallazgo del filme.

–¿Usted comenzó buscando la película o la investigación lo llevó a encontrarla?
–En realidad, cuando se planteó la realización del homenaje a la expedición de científicos y andinistas polacos, me propuse reconstruir la misión.
En esta búsqueda de datos, me enteré que se había hecho una película en este viaje y ascenso al Aconcagua.

–¿Cómo se enteró?
–Comencé a recopilar material, mucho por búsquedas digitales, y allí tomé conocimiento de que la película existía. De hecho se proyectó una vez en Buenos Aires en el año 1950.

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–¿Cuál fue el camino para dar con ese archivo?
–La película tenía un título en polaco (Polska Viprava Na Andy) y al intentar buscarla con ese nombre, en Polonia no aparecía nada. Continué buscando, ya en lugares específicos, como archivos cinematográficos. Finalmente, y con su título original, la encontré en el British Institute of Filme, una Fundación Cinematográfica de Inglaterra. Tomé contacto con ellos y junto con la embajada de Polonia, compramos el filme, que actualmente está en posesión de la Biblioteca de los Polacos en Buenos Aires.

–¿Cómo fue a parar allí?
–Originalmente, estuvo en Polonia, pero en 1938, en los inicios de la Segunda Guerra, muchos materiales de archivos históricos de todo tipo, fueron pasados a Inglaterra, a fin de preservarlos.

–¿Mendoza también tiene el filme?
–Nosotros lo donamos al Senado, a la Municipalidad de Las Heras, y también a un grupo de rescatistas, que estuvieron en el acto que hicimos junto al embajador y el municipio en conmemoración del ascenso. Ellos quieren hacer un museo del Aconcagua y esta película es pertinente a los momentos históricos del cerro.

–¿Qué se pudo saber a través de la proyección de este filme?
–Muchos detalles no sólo de lo que significaba hacer cumbre en esa época, sino la diferencia de material con el que se escalaba, y los resultados de la investigación científica que este grupo de profesionales vino a realizar en un país tan distante del de ellos.

–¿La intención de los científicos era subir el Aconcagua?

- En realidad, lo que aquellos polacos se propusieron era estudiar los cambios y repercusiones que se producen en los escaladores más allá de los 4.000 metros de altura, puesto que en Polonia no hay picos más allá de esta altura. También querían hacer estudios de suelo, y documentar el ascenso. Por este motivo en el grupo venían médicos, un geólogo, un camarógrafo y un fotógrafo.

–¿Por qué decidieron subir por el glacial, que era un camino inexplorado y muy peligroso?
-Por varios motivos. Uno de ellos tiene que ver con la preparación de esta gente. Hay que recordar que su terreno de práctica era la cordillera de los Alpes, que siempre está congelada, por lo tanto su entrenamiento es sobre hielo. Ellos estaban acostumbrados a ascender de esa manera. Además, cuando terminaron la expedición por la cordillera de La Ramada y luego del ascenso al cerro Mercedario (en San Juan), deciden venir al Aconcagua. El punto es que cuando llegaron a Uspallata, se enteraron de que una expedición de italianos había partido el mismo día. Quisieron dejar alguna huella distinta, que diferenciara a la expedición polaca de la italiana. Por eso subieron por un camino que nadie había hecho anteriormente, y por lo que se lo bautizó como el Glacial de los Polacos.

–Es un camino más peligroso, pero más corto...
–Sin dudas. De hecho, ellos llegaron mucho antes a hacer cumbre y bajaron antes que los italianos, a pesar de haber partido un poco después. de todas maneras, había un gran espíritu de compañerismo que los llevó a festejar juntos cuando volvió la expedición italiana.

–¿Qué es lo que más le llamó la atención de lo que descubrió con esta investigación?
–Una de las situaciones más llamativas fue cómo se organizaron para trabajar en equipo. Ellos componían un grupo por lo tanto, quien llegara a la cima lo haría por todos. De hecho, de los 6, dos no llegaron a la cima, porque decidieron hacerla en un sólo tramo y no soportaron la altura. Los otros cuatro llegaron a 6350 metros, hicieron campamento allí, para luego terminar la subida.
De vuelta adonde estaban sus compañeros que no subieron, tuvieron un problema, y debieron pasar la noche sin carpa.

–¿Pero cómo sobrevivieron?
Se pasaron toda la noche recitando poesías de Cirano de Bergerac, para no dormirse, porque dormirse equivalía a morir. Se acurrucaron unos con otros para darse calor, de lo contrario, no hubieran soportado. Estas muestras de compañerismo son las que me asombraron, porque a ninguno le interesaba destacar su propia hazaña, sino la del grupo en si. La organización de esa misión es algo asombroso. Traer equipos de filmación en esa época y subir una cima más alta de las que ellos conocían, en 1934, fue una hazaña que yo no sé si alguien podría concretar actualmente. Por eso mi homenaje ha sido recordarlos
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