A Fondo Domingo, 29 de julio de 2018

El poder que construye

Por Bernardo Stamateas

La mayoría de los animales luchan entre sí para defender su liderazgo, no para destruir al otro. A diferencia de algunos seres humanos, un animal nunca mata por poder, y mucho menos por placer. Nosotros, lo sepamos o no, nos encontramos dentro de "relaciones de poder" en todas partes.

Las personas interdependemos las unas de las otras, pues somos seres gregarios y no podríamos sobrevivir solos en este mundo. Por eso, muchas veces nuestros logros son posibles gracias a nosotros mismos y a quienes nos rodean (lo reconozcamos o no). Pero la medida de poder que todos tenemos puede ser usada de dos maneras:

· Por coacción

· Por persuasión.

Persuadir es convencer "con delicadeza" a alguien. El poder entonces vendría a ser una construcción que armamos con el objetivo de lograr algo. En ciertas situaciones o contextos, podemos ser más poderosos que otros. Por ejemplo, el maestro es más poderoso que sus alumnos. Pero muchas veces algunas personas que obtienen poder se aferran a este porque disfrutan los beneficios que les brinda y temen perder eso. Mientras tanto, aquellos que se ubican abajo en la pirámide se esfuerzan para obtener más poder. Es así como aparece la tensión y la "lucha por el poder".

Dicha lucha es quizás uno de los mayores conflictos en la humanidad. Pero necesitamos entender que mucha gente que persigue el poder lo hace porque posee alguna carencia interna, la cual la hace sentir insegura e inferior a los demás. Por ese motivo, cuando obtiene poder, se esfuerza por demostrar que lo ostenta y que vale más que el resto de los mortales. Un ejemplo de esto es aquel que, si no es atendido como lo esperaba en algún lugar, dice: "¡¿Pero vos sabés quién soy yo?!". Tal vez este es el motivo por el que muchos comparten las fotos de los distintos momentos de su vida en las redes sociales, porque necesitan mostrarle al mundo lo que tienen o lo que hacen, lo cual les brinda un sentido de valía (una especie de trofeo que nace del narcicismo).

La lucha de poder en los distintos ámbitos

En la familia, entre padres e hijos. La criatura que tiene un capricho está luchando por el poder. Su mensaje es: "¡Déjenme ser yo!". Es fundamental que los papás establezcan los límites, sin ceder a su deseo. Se trata de una batalla temporal y necesaria porque el capricho fortalece o afirma el "yo".

En la pareja. Aquí inevitablemente se genera la lucha para establecer quién de los dos decide. Por eso, casi siempre las parejas discuten por tonterías. Pero, en el fondo, lo hacen para saber quién define la escena. Lo ideal es que ambos ganen y ninguno pierda.

En el trabajo. En este ámbito podemos construir poder inteligentemente. ¿Cómo? No haciéndole sombra a nadie, ni al que está arriba ni al que está abajo. Siendo diligentes y preguntando: "¿Qué hay que hacer?". Sin cuestionar mucho. Sin llamar la atención. Hablando siempre en positivo. Y sobre todo, haciendo todo con excelencia.

En todo equipo, quien es capaz suma. Esta persona ha comprendido que él o ella pueden, pero el otro también puede. Y entre todos, ganamos. En cambio, quien es inseguro luchará por ganar poder, será ambicioso y armará su propio espacio separándose del resto. Así surgen los complots.

Todos los seres humanos, en algún área de nuestra vida, o en determinada situación, soltamos poder porque este es parte de nosotros. Lo importante es realizar siempre una mirada introspectiva para descubrir qué clase de poder estamos detentando: ¿un poder que destruye o que construye; un poder que resta o que suma; un poder que empeora o mejora este mundo?

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