A Fondo Domingo, 10 de diciembre de 2017

El juez federal de la servilleta que ahora es la bestia negra del planeta K

Quien pidió el desafuero y la detención de Cristina Fernández por traición a la Patria es el azote del kirchnerismo. Investiga a casi medio centenar de ex funcionarios. Ola de procesamientos en sólo un día

Cinco de los seis kirchnerista ya condenados por la Justicia fueron imputados y procesados por él. Ocho de los 21 kirchneristas que están presos o con pedido pendiente de encarcelamiento, también fueron detenidos por él. Tiene bajo investigación penal, ya sea imputados o procesados a Cristina Fernández de Kirchner, a toda su familia, incluidos los profesionales que trabajaban para el clan patagónico y a casi todos los ex miembros del Gabinete de la ex presidenta. Casi medio centenar de ex funcionarios K están bajo el martillo de la Justicia, que él sostiene sobre sus cabezas.Pero él no es Él. En todo caso representaría lo opuesto, lo contrario. ¿Su adversario, su enemigo? Mientras Él es la palabra y la salvación en la Biblia K, él se ha erigido en la pesadilla de ese credo.Tras ordenar la detención de Cristina y acusarla por traición a la Patria, él -el juez federal Claudio Bonadio- se convirtió esta semana en la bestia negra de los profetas de la doctrina, en el verdugo del mundo K. Medio país lo festeja, medio país lo repudia o viceversa. Solo la historia dirá quién de los dos portará la E mayúscula o si acaso ninguno tendrá ese privilegio.Chapa sin lustreFue funcionario menemista cuando arrancó en la política y de la mano de Carlos de Anillaco, quien presidió y reinó por 10 años en estas pampas, llegó a la Justicia Federal. A pesar de la lustrosa chapa que le dio el cargo, su nombre se presentó por primera vez en sociedad sin lustre alguno en uno de los escándalos políticos más conocidos de los años '90: Claudio Bonadio fue ni más ni menos que uno de "los jueces de la servilleta". Allí apareció su nombre escrito de puño y letra por Carlos Corach, el principal ministro de Menem, ante el asombro y la indignación de otro ex ministro menemista, Domingo Cavallo. El ex titular de Economía denunció públicamente que Corach, su par y compañero en el gabinete del gobierno, le escribió en una servilleta una docena de jueces que le respondían: allí estaba, dicen en el mundo político de la gran Buenos Aires, el nombre de Bonadio. En 1992, el ahora juez federal fue designado secretario de Asuntos Legales de Corach, quien fue secretario Legal y Técnico del ex presidente Carlos Menem. Por Corach y nominado por Menem, llegó ese mismo año al Juzgado Federal N°11 de la Ciudad de Buenos Aires. Bonadio había tenido el cargo para ser juez de Morón, pero por decreto Menem lo ubicó como juez federal. El más denunciadoSu trayectoria judicial ha sido notoria y polémica. Bonadio es el juez que más denuncias tuvo en su contra en el Consejo de la Magistratura de la Nación, el órgano que recibe las presentaciones contra los jueces que puedan haber incurrido en delitos o en mal desempeño en sus funciones y que luego, si hay mérito, son enviados a un juicio de destitución.Contra Bonadio ingresaron 41 denuncias en el Consejo de la Magistratura, aunque la gran mayoría fueron desestimadas. Sin embargo, diez denuncias quedaron en pie, estancadas, tramitando en el limbo del Consejo, bloqueada por el delicado juego de mayorías y minorías que por ahora lo salvan de un Jury. Entre esas causas activas contra Bonadio está la defraudación en la venta de Tandanor, el principal astillero (fábrica de buques marítimos) del país. Él investigó, pero se le vencieron los plazos para la elevación a juicio. Lo que se conoce como prescripción. Por esta razón, el caso quedó impune y los acusados, libres de ser juzgados. A Bonadío lo denunció por este caso un tribunal superior de la Justicia Federal. Otra causa escandalosa que operó de igual modo fue la de Curtiembres Yoma, propiedad de la familia de la ex esposa de Carlos Menem. Como en la anterior, a pesar de que se investigaba una defraudación, la causa prescribió y quedó impune. También lo denunciaron a Bonadio por incompatibilidad con su cargo por ser dueño del 20% de una estación de servicio que tiene con su hermano. El juez se defendió diciendo que es parte de una herencia y logró conservar el negocio.Siendo juez en plena década K, fue apuntado por la Casa Rosada, en tiempos en que el planeta K dividía el mundo entre amigos y enemigos, y a Bonadio no lo tenía en sus oraciones. No era para menos, el juez federal motorizó las primeras investigaciones contra el Gobierno nacional lo que por cierto le valió fuertes presiones y ataques públicos, incluso de boca de la entonces presidente Cristina Fernández. Pero la señal fue cuando puso en la mira a Cristina y la familia presidencial por el presunto fraude en Hotesur. Allí empezó una batalla que todavía se está librando.

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