A Fondo Domingo, 28 de enero de 2018

El joven arqueólogo mendocino que realiza excavaciones en tumbas egipcias

Mauro Orozco, hijo del intendente de Las Heras, hace traducción de jeroglíficos y ha estado tanto en Egipto como en Roma

Cuando tenía ocho años, Mauro Orozco viajó a Egipto. Fue con su familia a visitar las pirámides. En ese momento supo que quería estudiar esa cultura, bucear en ella para encontrar respuestas. La curiosidad infantil nunca se apagó. Por el contrario, creció con el tiempo hasta volverse una convicción: lo suyo era la arqueología, orientada a la egiptología. Así, a los 18 años decidió irse a estudiar a Barcelona. Hasta allí lo acompañó su padre, Daniel Orozco -médico e intendente de Las Heras-y no regresó hasta dejarlo instalado y listo para comenzar. Desde ese momento, su carrera se ha disparado en miles de oportunidades de aprender, de viajar, de investigar y de soñar con traer sus conocimientos al país. Y así lo hará si encuentra interés en Argentina por la disciplina que es su especialidad. Según cuenta, sólo hay un museo que le ha dado un espacio a esta temática, en La Plata. -¿Cómo surgió tu vocación por la arqueología?-Desde siempre tuve claro que quería estudiar arqueología y egiptología. Ingresé a la Universidad Autónoma de Barcelona e hice los cuatro años de carrera, mientras tanto estudiaba árabe y francés, porque yo quería ir a excavar a Egipto. Aunque en Europa, los franceses y los alemanes son los expertos en el tema. -¿Fuiste directamente a Egipto?-No, primero hice un intercambio con la Universidad de La Sapienza, en Roma. Yo había aprendido italiano, por suerte me gusta mucho y tengo facilidad para aprender idiomas. En Roma comencé a realizar excavaciones y aprendí cómo funciona esta práctica. -¿Cómo fue esa experiencia ?-Tuve la suerte de excavar en el Palatino, el palacio de los emperadores romanos. Estábamos trabajando en la pendiente noroeste. Todos los días excavábamos desde las 6 de la mañana con el Coliseo de fondo.-¿Qué encontraron? -Monedas de plata, cerámica decorada de figuras negras muy finas, objetos de mármol, todos hallazgos de gran potencial arqueológico.-¿Cuándo fuiste a Egipto?-Tuve mi oportunidad de ir a excavar a Egipto. Primero me inscribí en el Instituto de Altos Estudios del Antiguo Egipto, en Madrid, donde me dieron la posibilidad de ir a trabajar a ese país.-¿Fuiste a realizar un trabajo puntual?-Trabajamos en la tumba de un alto funcionario de la dinastía XVIII egipcia, que está ubicada en la orilla de Luxor. Egipto es la experiencia más grande e importante de las que he vivido hasta ahora con mi profesión. -¿Cómo eran las condiciones de trabajo en Egipto?-Nos teníamos que levantar muy temprano, para aprovechar las horas más frescas, porque las temperaturas durante el día oscilan los 40°. Existe un gran compañerismo con los trabajadores de Egipto, que explican la historia. -¿Qué resultados obtuvieron en las investigaciones?-Hallamos pedazos de momias que habían sido mutiladas, un pie, un hombro o un brazo, estatuillas, elementos funerarios, vendas de momias, sarcófagos. No hay experiencia arqueológica más grande que estar ahí.-¿Qué sentiste al poder ir a excavar en Egipto?-Estar en Egipto es único, ver el Nilo, en el que tenés una franja de tierra de cada lado y después, el desierto. Son condiciones muy particulares para crear una civilización. Es un país con un potencial muy grande en cuanto a lo cultural y arqueológico. Se organizan misiones italianas, francesas y españolas. -¿Qué objetivos tenés en cuanto a tu carrera?-Estoy realizando el primer master en egiptología en lengua hispana. Mi objetivo es comenzar a generar más trabajos y publicaciones en español. Antes nos guiábamos por Francia y Alemania. Y yo lo que quiero es formarme en Europa y volver a Argentina para aplicar lo aprendido. Dar clases o difundir el conocimiento. También me gustaría dedicarme a la investigación. Lo que sucede es que recién tengo 25 años y he hecho todo muy rápido, la carrera y ahora el master. Cuando uno tiene una pasión te tenés que tirar a la pileta y seguir. -¿Te dedicás a estudiar algún aspecto puntual de la cultura egipcia? -Particularmente lo que yo hago es la traducción de jeroglíficos, la interpretación de la parte epigráfica de sarcófagos, poder entender una idea de hace cuatro mil años te ayuda a matizar un poco más la historia. -Suena algo muy complejo...-Lo que ocurre es que como siempre he estudiado muchos idiomas, tengo facilidad para las traducciones. A veces en una traducción uno no llega a enganchar el verdadero sentido, lo mejor es estudiar los textos en sus idiomas originales. Yo sé árabe, catalán, inglés, francés e italiano. Además, en la facultad estoy haciendo traducción de latín y griego.-¿Es una vocación que tenés desde muy chico?-Cuando tenía 10 años, veía algunos libros de dibujos de pirámides y ya me llamaban la atención, lo bueno es que en esto mis padres siempre me apoyaron; mi papá es un amante de la historia, viajamos desde chicos a Egipto toda la familia. Fue un viaje muy importante para mí. Desde esa edad ya sabía lo qué quería hacer. -¿Qué significó irte del país con tan poca edad?-Fue raro irme tan chico: mi viejo me acompañó y me dejó en una residencia universitaria. Todo era nuevo: la cultura, la gente, la comida; independizarse desde chico es un flash. Pero se puede. Yo pude. -Has hecho una carrera en tiempo récord, y seguís estudiando, ¿te sentís reconocido?-Siempre me ha ido bien, me eligieron por mi currículum para hacer las excavaciones y me dieron una distinción por la misión en Egipto. -En cuanto a las excavaciones, ¿qué tipo de reglamentaciones tienen que cumplir para realizarlas?-La más importante es que todo lo que se encuentra en Egipto se queda en Egipto. Uno va a generar datos y luego con esos datos se realizan publicaciones. Está mucho más controlado que antes, en todas las excavaciones hay un arqueólogo egipcio controlando.-¿Cómo era antes?-Fueron incontables las campañas de españoles, polacos, alemanes que se llevaban las momias o lo que encontraban pues no había ningún tipo de control. Así fue como se generaron las grandes colecciones egipcias en los museos de Europa. Por esto, el busto de Nefertiti está en Berlín, o la Piedra de Rosetta en el British Museum. En esa época, la arqueología era como la búsqueda del tesoro: buscabas lo más lindo y te lo llevabas. -¿Cuál es el verdadero sentido de la arqueología, a tu criterio?-Entender la organización de las sociedades antiguas, para interpretar el presente con otras herramientas. Los egipcios tenían una organización y un modo de pensamiento muy particulares, por eso hicieron las pirámides cuando en Europa estaban en el neolítico; leyendo y traduciendo jeroglíficos, se puede entender, por ejemplo, que de algunos de ellos son cartas de una persona a otra. El tema de que los dioses sean representados como animales es porque la cultura egipcia es más bien africana, se trata de un país que está en el medio de Asia y África. Hay que tener en cuenta todos esos detalles para entender lo que se va encontrando. -¿Te has planteado la posibilidad de hacer excavaciones en Mendoza? -Me lo he planteado y si se da esa posibilidad me gustaría hacerlo. Me interesan la cultura incaica y el camino del Inca, quizás en alguna oportunidad me dedique a esto especialmente.

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