A Fondo Domingo, 14 de enero de 2018

El economista que está detrás de las recetas de política monetaria que hoy son un dolor de cabeza para Macri

Es el titular del Banco Central que debía cumplir con las metas de inflación propuestas por el Ejecutivo y le quitó el mando para recalibrarlas. Ahora, bajó mínimamente las tasas de interés

En la cocina económica de Argentina, Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central, vendría a ser el chef de un restorán cuyo dueño es el Ejecutivo nacional y los comensales, todos los argentinos. Desde que asumió en diciembre de 2015, este economista venía eligiendo hasta ahora la receta y cuáles -y cuántos- ingredientes usar para que a la mesa llegara el plato estrella que le encomendaron para que se destaque la gestión de Mauricio Macri: la desinflación.Pero, lo que vino sirviéndose no llegó a cumplir con lo prometido y el Presidente, al frente de esta hipotética empresa gastronómica, decidió sincerar los costos del menú. Representado por la voz de los principales miembros de su gabinete, planteó para el 2018 una inflación del 15% en vez del 10%, para frenar las expectativas y ser más "realistas". Ahora, también querría cambiar la carta y apostar a que el plato principal sea la reactivación de la economía. Para eso, necesita que del mostrador hacia adentro le sean funcional, y que las tasas de interés del Banco Central bajen, para soltarle la soga al dólar y que fluyan las inversiones.Sin embargo, Sturzenegger, como cualquier chef de trayectoria que celosamente defiende sus preferencias a la hora de cocinar, cedió apenas con una baja casi simbólica queriendo demostrar que en la cocina monetaria sigue mandando él y que quiere seguir apostando a controlar los billetes verdes para afianzarse su cometido de la desinflación. Para él, debe seguir siendo la "vedette" del menú, a pesar de que arriesgue un amesetamiento. Por esas diferencias, hasta se rumoreó que el encargado de defender la moneda nacional había puesto a disposición del Ejecutivo su renuncia. Pero parece que, por ahora, no es tiempo de desarmar la sociedad y que la cocina va a seguir traccionando como venía, aunque entre tires y aflojes, porque el mercado espera con grandes expectativas alimentarse con lo que les prometieron.Esta gran metáfora culinaria podría servir para ilustrar lo que está sucediendo hoy en materia económica en el país, sobre todo después del último anuncio que dio el titular del Banco Central. Este decidió que las tasas de interés bajaran apenas en 0,75 puntos, pasando de 28,75 a 28 por ciento. Para entender qué alentó la medida, vista por muchos más como un batacazo que como un guiño de Sturzenegger a Macri, hay que ir hacia atrás, al anuncio en el que al economista se lo vio desplantado por el equipo económico más íntimo del Presidente.En detalleEl 28 de diciembre no hubo bromas por el Día de los Santos Inocentes. Muy por el contrario, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, junto a los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo, se presentó acompañado por Federico Sturzenegger en una seria conferencia de prensa desde la Casa Rosada. En esta anunciaron que iban a recalibrar las metas de inflación. Fue el mismo Dujovne quien tomó el micrófono y dijo que el objetivo en 2018 será del 15% en vez de la banda 8-12%, porque necesitan "metas creíbles". Esto generó todo tipo de especulaciones y disparó la cotización de un dólar que ya venía en alza.En una posición que muchos entendieron como "incómoda", el titular del Banco Central, que había adoptado a las metas de inflación como misión propia, asumió estar presente pero sin voz durante el anuncio, que además venía cargado desde el Ejecutivo con nuevas directivas. Entre ellas, reactivar la economía y, para eso, que él bajara las tasas de interés en dos puntos o más. Sin embargo, este martes, desde el Banco Central cumplieron con lo pedido "a medias", y anunciaron que la baja sería sólo de 0,75 puntos. Así, Sturzenegger como autoridad monetaria dejó en claro que seguiría aplicando su receta de mantener las tasas altas para controlar al dólar, y que el plato fuerte para él sigue siendo la desinflación.RepercusionesEn criollo, las tasas altas al Banco Central le representan generar un atractivo para que las familias ahorren en pesos y para que las empresas inviertan también en moneda nacional, en plazos fijos y en letras del tesoro. ¿Cuál es la contra según los especialistas en Economía? Que, por ejemplo, esto lleva a que no se compren maquinarias, autos; que la gente no consuma y que se "enfríe" la economía. "En cambio, si las tasas bajan, la gente en vez de poner los pesos ahí, los saca a la calle. Compra un televisor, construye una oficina, compra vehículos. Pero ¿qué ocurre también? Si las tasas bajaran mucho, posiblemente las familias y empresas se volcarían al dólar y el precio del mismo se elevaría, lo que terminaría trasladándose a los precios", detalló de forma digerible el doctor en Economía Pablo Salvador, asegurando que el gran responsable de la situación económica de Argentina es el déficit fiscal, porque los gastos del Gobierno son muchos. Para solventarlos, el Ejecutivo cuenta con tres opciones que debieran aplicarse de forma equilibrada: aumentar los impuestos, pedirle dinero prestado al Banco Central o en el exterior. "El déficit no es nuevo. Lo que ha cambiado del gobierno anterior a este es cómo afrontarlo. Los primeros buscaron eliminar la deuda externa pero se valieron del ANSES y del Banco Central para endeudarse, mientras que ahora le piden menos al Central pero toman deuda externa. Subir los impuestos ya no se puede, porque los de Argentina son los más altos de la región", amplió Salvador.¿Quién está al frente de la cocina monetaria?Federico Sturzenegger es oriundo de Rufino, Santa Fe, y tiene 51 años. Desde su adolescencia vivió en La Plata, adonde cursó el secundario en el Colegio Nacional. Le decían El Turco y ya demostraba ser tan inteligente como rebelde. Renunció a ser abanderado porque le pidieron que se peinara y se cortara el pelo. Él mantuvo su melena pero terminó siendo escolta. En esa misma ciudad se licenció en Economía en la Universidad Nacional. En 1991 logró su doctorado en el Massachusetts Institute of Technology. Desde entonces hasta 1994, se desempeñó como docente en la Universidad de California, de Los Ángeles. Volvió a la Argentina cuando José Estenssoro lo nombró economista jefe de Repsol YPF, cargo que ocupó entre 1995 y 1998. A ese puesto lo dejó para pasar a ser el decano de la Universidad Torcuato Di Tella hasta el 2001 cuando decidió participar en el sector público como secretario de Política Económica, del gobierno de Fernando de la Rúa. En 2002 volvió a su ocupación de decano de la Universidad Torcuato Di Tella hasta el año 2005 cuando lo convocaron para que sea profesor visitante en la Universidad de Harvard. A Estados Unidos se mudó con su esposa Josefina Rouillet, también economista, mamá de sus tres hijos (Felipe, Agustín y Sofía) y gerenta general del Fondo de las Artes desde 2016.Durante el año 2005, Sturzenegger fue elegido "Joven Líder Global" en el Foro Económico Mundial de Davos y en el 2006 recibió el Premio Konex, en la categoría Humanidades. Dos años después, cuando Mauricio Macri era jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, asumió como presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires, hasta 2013. Ese año fue electo diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, por el PRO.En diciembre de 2015, dejó su banca para asumir como presidente del Banco Central de la República Argentina, llevando adelante como primera medida importante liberar el cepo cambiario vigente por más de cuatro años.

Más noticias