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domingo 31 de diciembre de 2017

El DT ninguneado que un día se transformó en ninguneador

El entrenador de la Selección argentina menospreció la labor de un policía, al que insultó tras un control de tránsito en Casilda, su ciudad natal. Recibió críticas de todo tipo y pidió disculpas

Es el primer entrenador de la Selección nacional que nunca dirigió en Primera en Argentina. Un DT reconocido a nivel internacional por los títulos que cosechó, aunque como futbolista tuvo que retirarse apenas a los 19 años. Un bielsista que sólo una vez mantuvo contacto directo con su maestro, a través de un llamado telefónico. Un zurdo-zurdo que se tatuó en un brazo una frase del Che, aunque se arrepintió después porque dijo que con el tiempo se fue desilusionando.

En su honor se filmó un documental que se tituló La revancha del ninguneado, porque le habían vaticinado que nunca triunfaría en el fútbol. Sin embargo, él también se dio el lujo de ningunear hace unos días a un policía en un control de tránsito. "¡Boludo, ganás 100 pesos por mes, gil!" fue uno de los insultos que le propinó al efectivo que cumplía con su trabajo, como en los '70 supo hacerlo su padre, que también fue policía.

El episodio, que fue filmado y se viralizó cosechando más críticas que defensas, sucedió en Casilda, que es su ciudad natal. Días antes de la madrugada del 24 en la que se despachó con frases del tipo "¿qué me mirás, gato, vigilante?", había visitado por iniciativa propia a un club de barrio al que llevó merienda, pecheras, camisetas, pelotas y se sacó fotos con los pibes.

La vida de Jorge Sampaoli está repleta de paradojas. ¿Acaso no lo es, también, que el hombre del exabrupto sea hoy la cabeza pensante de un seleccionado en el que se posan los ojos del mundo entero? Sin embargo, a pesar de que pidieron su cabeza, por el Sampa también habrá que seguir rezando de cara a Rusia 2018, porque seguirá siendo el director técnico de Argentina. Porque la cancha, como la vida, está repleta de paradojas. Lo ideal sería que ahora sorprendan, para bien.

¿Quién es el zurdo Sampaoli?
Jorge Luis Sampaoli Moya nació en Casilda en marzo de 1960. Fue en esa ciudad santafesina de apenas 35.000 habitantes donde forjó casi toda su carrera como jugador, que duró apenas 10 años. A pesar de que las primeras actuaciones frente a la pelota como carrilero o volante de contención las hizo en las inferiores Newell's Old Boys de Rosario a los 9 años, la mayor parte de su desempeño fue en clubes de su localidad como Atlético Alumni, Aprendices Casildenses, C. A. 9 de Julio de Arequito y C. A. Huracán de Casilda. Para entonces, ya se perfilaba metódico. Gustavo, un amigo de entonces, recordó: "Era muy exigente, no tomaba ni fumaba. Se cuidaba. Tenía ambición deportiva".

A los 19 fue una lesión de tibia y peroné lo que lo llevó a dar por terminada su carrera como jugador.
A la par de su paso por estos equipos, se forjaba como un joven de fuertes convicciones políticas, que lo llevaron a enfrentarse hasta con su padre, que fue policía durante la dictadura militar. "Era policía durante la dictadura contra la que yo luchaba. Tuve muchos desencuentros con él en aquella época. Me detuvieron varias veces por hacer reuniones. Tuve la suerte de que él trabajara para la policía. Si no, hubiese sido un desaparecido más", confesó hace unos años en diálogo con el programa El Transistor, de España.

De sus años de rebeldía guarda registros, también, gracias a sus tatuajes. "No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas", luce en un brazo en honor al Che. "Sentí admiración por Guevara, pero me fui decepcionando con el paso del tiempo", dijo ya de adulto.

Hace unos años también hizo declaraciones sobre sus preferencias políticas, teñidas de crítica social. "Admiro a Cristina Kirchner. Siempre me guié por sus valores y los de Néstor. Me identifico con ellos porque lucharon contra los poderes de turno. Más allá de ser de izquierda o derecha, lo que uno quiere ver es que la gente llegue feliz a fin de mes", supo decir Sampaoli.

De Casilda al estrellato
De impronta aguerrida, y contra todo mal pronóstico en el ambiente del fútbol, no se distanció de las canchas, a las que seguía vinculado en los ratos libres, después de cumplir con su trabajo como empleado bancario, luego como oficial de Registro Civil, auxiliar del juez de paz de Los Molinos y hasta, en ausencia de un magistrado, firmando actas de nacimiento y de defunción.

"Nosotros no teníamos muchos recursos económicos y uno tenía que trabajar. Este sueño del fútbol cuando uno fracasa como futbolista es muy difícil que se pueda lograr, desde un pueblo muy chiquitito alejado de Buenos Aires y en Argentina es casi imposible", resaltó hace unos años en una entrevista.
Pero a él el sueño se le iría cumpliendo, gracias al esfuerzo y a la tenacidad, aunque también porque tuvo estrella.

Dos años después de su debut como entrenador, que fue con Alumni de Casilda, vivió un episodio bisagra en su carrera, mientras dirigía al Club Atlético Belgrano de Arequito. Como se le había prohibido la entrada a un partido, se subió a un árbol para seguir el duelo y gritar las instrucciones. Una foto de esa escena salió en el diario La Capital de Rosario y llamó la atención de Eduardo José López, entonces presidente de Newell's Old Boys, quien le ofreció la banca de Argentino.

Sampaoli estuvo allí en la Primera B Metropolitana en 1996 y 1997. Después regresó a la Liga Casildense y salió campeón en dos oportunidades con Aprendices Casildenses (1999 y 2000).
Fue en 2002 cuando decidió emigrar, y eligió como destino Perú. "Salí del pueblo sin plata, con una valija para ir a Perú... Bah, ¡qué valija!, con un bolso. El objetivo era ser campeón de Sudamérica. Cueste lo que cueste", comentó el entrenador que abandonó el país para dirigir a Juan Aurich.

Pero fue recién en Chile donde su nombre empezó a figurar en las mesas chicas de la dirigencia de importantes equipos del otro lado de la cordillera. O' Higgins y Universidad le sirvieron como vidriera para dirigir a la selección de Chile, con la que alcanzó la gloria en la Copa América 2015. Ese logro fue el trampolín hacia el Sevilla, en España.

Además de los títulos que sus dirigidos obtuvieron, en su currículum ya se lee que fue el cuarto director técnico en la historia de la selección chilena con más partidos dirigidos (44 encuentros), sólo superado por Nelson Acosta, Luis Tirado y Marcelo Bielsa. Y, también, que fue primer director técnico en la historia de la selección chilena en levantar un trofeo oficial.

Desde junio, en su CV se inscribe que es el flamante técnico de la Selección argentina que logró la clasificación gracias a Messi, que la rompió en el último partido con Ecuador.

El episodio polémico con la policía aparentemente no quedará en las fojas de su historial deportivo, pero sí seguramente en la memoria de los argentinos. Tan grabado como otra de las frases que el zurdo lleva tatuadas. "No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir", se lee en su brazo izquierdo, citando a Callejeros.

Quizás lo menos paradójico y más fiel a su historial.
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