A Fondo Domingo, 19 de agosto de 2018

El caso Albino ahonda nuestra principal grieta

Fuego inapagable. Mientras el país polemiza por doquier, con los cuadernos a la cabeza, Mendoza divide aguas en torno al pediatra

Argentina, como nación, se gestó sobre una grieta. Que vino devorando, sin prisa pero sin pausa, hombres, bienes y valores.

Hasta el día de hoy.

Mariano Moreno fue una de sus primeras víctimas sacrificiales.

Algunos, muy pocos, pudieron colocarse por encima del sino maldito, alcanzando una merecida aura de padre de la patria.

San Martín, que marchó irrevocablemente al exilio una vez cumplida su misión libertadora, es el máximo estandarte.

Belgrano eligió apagarse en su tierra... casi olvidado, sin calles ni monumentos ni estadios con su nombre. Pese a integrar una de las familias más ricas del Buenos Aires colonial al inicio de su carrera como funcionario, murió pobre. Sin cuadernos que lo pudieran señalar.

Hay grietas y grietas.

Albino, la gran grieta local

A cada minuto se abre una grieta en el país. Los cuadernos de Centeno llevan la voz cantante. Mendoza le agrega su toque particular, como la pelea en San Rafael para sacarle o eternizarle el nombre de Néstor Kirchner a la terminal de ómnibus.

Pero la brecha central, en estos días, en la provincia, es otra. Sigue siendo otra. Resultó un emergente de la grieta motivada por el debate del aborto, pero luego quedó encapsulada aquí.

Y dice mucho de nosotros. Como provincia y sociedad provinciana.

Gira el conflicto en torno a la figura del doctor Abel Albino, considerado, hasta el momento en que se desató el debate sobre el proyecto de ley denominado de Interrupción Voluntaria del Embarazo, como un prohombre que, surgido de nuestro ámbito, trascendió a los planos nacionales e internacionales.

Su ponencia en el Senado de la Nación le valió durísimas críticas, en especial por parte de sus pares de la comunidad científica, tras haber descalificado las bondades del preservativo para prevenir enfermedades de transmisión sexual.

La hoguera que envolvió raudamente a Albino se fue atenuando una vez que la Cámara alta votara en contra de la iniciativa en cuestión.

En Mendoza, sin embargo, no hubo guardia de cenizas que valiera.

El fuego de la polémica se reinició con particular vivacidad.

Albino, a fin de cuentas, es un miembro notorio y sobresaliente de esta comunidad.

El hombre demolido

Desde el escándalo en el Senado, el fundador de Conin guarda un riguroso silenzio stampa.

Nunca salió a dar explicaciones ni mucho menos a defenderse de los continuos ataques que le han llovido desde todos los ángulos.

Su Cooperadora para la Nutrición Infantil tuvo que expresarse institucionalmente, tomando distancia ascéticamente de su mentor, para sortear el torbellino general.

Bajo este clima social, Albino se volvió un alma errante. Que fue hallada, debido al simple azar de las circunstancias, por nuestra colega Silvia Santos.

¿Qué impresión recogió Silvia, en su breve encuentro, fuera de micrófono, en la Peatonal mendocina? La de un hombre dolido y con la herida a flor de piel, palpitante aún.

Lo que más afecta a Albino es haber asistido a la congoja y al llanto de su núcleo familiar más íntimo. "Mi madre se salvó de todo esto porque está muerta", completó, palabras más, palabras menos.

Se siente maltratado, incomprendido, tergiversado por lo que él denomina "una simple opinión".

No entiende lo que le está pasando. El terremoto que le cayó encima.

Promete no hablar más con los periodistas. Como si fueran los principales responsables de su pesadilla.

Una grieta política

Albino ha sido un profesional, un pediatra altamente mediático.

Debe parte de su fama y de su celebridad al eco que le han brindado periodistas particulares así como grupos comunicacionales. Sin ir más lejos, era una de las debilidades de la familia Saguier, accionistas mayoritarios de La Nación.

Lo mismo ocurrió con el presidente Macri y con numerosos mandatarios provinciales y municipales.

Es desde este último ámbito, precisamente, que se gestó la grieta actual que ha vuelto a poner a Albino en la picota: desde la política.

Tiró la piedra el Concejo Deliberante de Guaymallén, quitándole el título de Ciudadano Ilustre que le otorgara en 2005.

El intendente Marcelino Iglesias no impulsó la medida, pero la convalidó. Considera a Albino un fanático, un fundamentalista religioso que "dice gansadas". Ambos han rivalizado, siendo Iglesias legislador y director de OSEP, por las políticas de salud reproductiva.

La misma discusión se ha trasladado ahora a la Legislatura, que le concedió la ciudadanía ilustre en 2007.

La reacción pública, al menos en mensajerías fuertemente populares como la de Radio Nihuil, fue masiva e indignada. Las opiniones, grosso modo, rescatan a Albino frente a una clase política descalificada en general y al bulto. "Corruptos" fue la ofensa más utilizada. Seguramente en recordatorio del exintendente Luis Lobo y motivada por la escandalosa trama nacional de los cuadernos en pleno auge.

En contrapartida, el Conejo Deliberante de San Carlos, casi por unanimidad, decidió homenajear al pediatra, funcionando, en los hechos, como un acto de desagravio.

El intendente Jorge Difonso señaló que la tarea desarrollada por Conin en el combate contra la desnutrición infantil es "impecable" y que la entidad "ha ayudado mucho al departamento con su equipo de trabajo".

El intendente de Luján, Omar De Marchi, de matriz demócrata igual que Difonso, hizo una valoración muy similar a la de Difonso.

La grieta está servida.

Y dentro mismo de Cambiemos.

El viernes, por ser 17 de agosto, la Legislatura otorgó al profesor emérito Francisco Gago, ginecólogo especializado en mastología, la distinción sanmartiniana por su extraordinario aporte a la medicina.

Minutos antes del acto, el programa Primeras Voces de Radio Nihuil consultó a Gago por el caso Albino.

"A todos nos duele que una personalidad como Albino de repente haya dicho eso -señaló-. Por eso mismo nunca me gustó hablar de temas que no domino".

¿Qué pudo haberlo motivado?

Gago fue cauto: "Puede haber sido un error involuntario o voluntario, no lo sé, pero las convicciones interiores, filosóficas, de uno no pueden prevalecer sobre la ciencia. Una cosa son dogmas y otra es ciencia".

Albino tuvo el mismo reconocimiento sanmartiniano en 2013.