A Fondo Domingo, 11 de febrero de 2018

El Calvario ya no queda en el carril Cervantes

Ahora se ha trasladado al centro, donde las calles ya no son tales sino que han devenido embudos en los que a diario caemos todos

Aveces me paro a observar a los que -con absoluta caradurez- detienen sus coches en doble fila en las principales calles del centro en las horas de más intenso tránsito. Busco descubrirles en el rostro algún tipo de aprehensión por la falta que están cometiendo. Por el contrario, varios de esos infractores me devuelven una mirada con la que parecen decirme: "¿Qué mirás, viejo choto. ¿Qué pretendés? ¿Que me ponga a yirar?"Cuando muy de vez en cuando aparece una moto o un móvil de la Policía Vial y los obliga a circular, uno lo celebra como cuando en la matiné del cine Colón de Palmira saludábamos la llegada de los soldados de la brigada ligera a salvar a esa muchacha blanca que se llevaban los indios.Asfalto beachAlgunos de los que hemos pasado este verano en la ciudad y padecido el cotidiano caos vial que se ha generado por el arreglo necesario -pero al mismo tiempo- de varias calles y avenidas, nos hemos preguntado cosas como éstas:• Si esto pasa en enero o en la primera quincena de febrero, ¿qué va a pasar en marzo con el inicio de las clases?• Pero sobre todo nos inquirimos acerca de si la política mendocina o los laboratorios de expertos en urbanismo estarán trabajando en una solución integral para solucionar (aunque más no sea a largo plazo)este fenomenal merengue de tránsito, agravado por la mayor venta de unidades y la explosión del uso de motocicletas.Y uno, que ha leído algunas cosas acerca de cómo han acometido este problemas otras ciudades del mundo, desde Medellín hasta Barcelona, o de Guayaquil a Curitiba, está obligado a saber, como ciudadano que es y paga impuestos y tasas, ¿qué se está haciendo para planificar aquí en Mendoza una ciudad más humana, más inteligente, más sensata?Pero también: ¿qué estamos dispuestos a aportar cada uno de nosotros para agregar a esa planificación?De a millonesLa provincia de Mendoza, que está arañando los dos millones de habitantes, parece estar todavía en un proceso de estancamiento.Los doctos en la materia dicen que si la política y los urbanistas descuidan el crecimiento de las ciudades, eso termina degradando a sus habitantes.Cuadra, entonces, empezar por recuperar la autoestima de ser habitantes de una ciudad. Y obligarnos a dejar atrás la incertidumbre de no saber cómo salir o entrar del centro de ella.Ahora bien, para eso hace falta sinceridad cívica y definir cuán dispuestos estamos como ciudadanos a utilizar el transporte público.¿Qué haría usted en caso de que fuesen fijados sitios a los que podríamos llegar en horas pico con el auto, dejarlo en estacionamientos especiales, y seguir en buses al centro. E igual de vuelta.A algunas ciudades que encararon proyectos de transformación les llevó décadas de trabajo. En cambio otras, como Guayaquil, capital económica de Ecuador, logró cambiarle la cara a esa ciudad en 12 años. Medellín, en Colombia, también lo solucionó con bastante rapidez, con la diferencia de que allí tenían que solucionar dos problemas: la cuestión vial y la violencia generada en las calles por los narcos. Creer en lágrimasEn Mendoza el tránsito caótico en algunas calles y avenidas ha pasado a ser la preocupación que va al tope por estos días. El Calvario ya no queda en el carril Cervantes de Godoy Cruz, sino en varias calles céntricas.Fíjese, además, en algunos daños colaterales. Una gran duda ciudadana de estos tiempos -y no es chiste lo que voy a decir, aunque parezca-es la que genera la ausencia de plata en los cajeros de los bancos en horarios en que esas instituciones están abiertas.¿Qué tiene que ver esto con el tránsito?, dirá usted.Mucho. Si encima de que varias de las principales arterias del centro se han convertido en insoportables embudos viales (Garibaldi, Lavalle, San Lorenzo, Rondeau, Patricias) usted llega al banco y no tienen plata los cajeros, el síndrome de Michael Douglas en Un día de furia está a la vuelta de la esquina.¿Si los bancos no tienen plata quién corno la va a tener? ¿No están para eso?Sufrir para salirEl tránsito en Mendoza está lleno de problemas en los que uno no ve la luz al final del túnel. Uno de los principales es la imposibilidad de salir con cierta fluidez del centro hacia el este (esto es, a Guaymallén, el departamento más poblado) o hacia el Acceso Este, que nos lleva también a zonas de Maipú y a San Martín.El nudo vial de Vicente Zapata y Costanera ya quedó chico hace mucho tiempo.Ciudad y las comunas aledañas necesitan un shock de creatividad y una planificación en conjunto que baraje y reparta de nuevo.

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