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domingo 11 de marzo de 2018

Cómo manejar el enojo de manera sana

La columna de Stamateas


Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com


Todos, ya sea que lo aceptemos o no, nos enojamos por diversos motivos. Pero lo peor que podemos hacerle a esta emoción es intentar colocarla debajo de nuestro control. La razón es que a la ira no le agrada ser dominada. Lo cierto es que necesitamos ponerle un límite para que ella no nos domine a nosotros.

¿Cómo podemos entonces manejar el enojo de manera sana? Básicamente de dos formas:

Eligiendo el estilo
Lo importante es qué decidimos hacer con el enojo. Existen cuatro estilos que la mayoría de la gente tiene pero podríamos hacer conscientes.

El estilo pasivo
Es el que reprime el enojo y pareciera que nunca experimenta esta emoción. Como resultado, la ira se encapsula en su cuerpo y puede devenir en alguna enfermedad. La persona no registra que está enojada, que es el caso de algunas personas que sufren de depresión.

El estilo pasivo-agresivo
Es el que reprime su ira pero más tarde la expresa con sarcasmo. Por lo general, ignoramos que cuando el enojo es guardado y no expresado, tiene lugar una serie de reacciones tóxicas. Es lo que se conoce como "la bomba de tiempo". La persona es consciente de que está acumulando bronca y, cada vez que pueda, tirará "pataditas" para dejar en evidencia su molestia.

El estilo explosivo
Es el que, ante una frustración, es capaz de gritar, romper y pegar para desahogarse. La persona tiene cero tolerancia y no acepta un "no" como respuesta. Aquí estamos frente a alguien con una mentalidad muy rígida.

El estilo ganador
Es el modelo sano pues la persona sabe (o aprendió) a poner en palabras lo que siente. No está mal enojarse, todos lo hacemos en algún momento. El problema es reprimir el enojo. El que es capaz de expresar lo que siente en tiempo y forma siempre termina ganando, en el sentido de que no verá su salud afectada debido a la ira. En este estilo el enojo es expresado delante de la persona correcta y sin ningún tipo de agresión.

Eligiendo la estrategia
Lo ideal cuando uno está enojado es hacer uso del sentido común a través de las siguientes técnicas:

Interrogar sobre el enojo
Resulta muy efectivo preguntarnos por qué estamos enojados y si vale la pena sentirnos así por ese motivo. A veces, no estamos enojados por el motivo que creemos sino por otra cosa. Y muchas veces, lo que nos molesta bien podríamos dejarlo pasar porque no es verdaderamente importante. Si lo es, tenemos que pasar al paso dos.

Soltar el enojo
La ira siempre hay que dejarla salir, porque si no lo hacemos a tiempo, en algún momento va a aparecer disfrazada de algún dolor en el cuerpo. No es necesario avergonzarnos de lo que sentimos, siempre y cuando sepamos controlarlo eficazmente. El enojo tiene una conexión estrecha con lo que pensamos que merecemos y nos dieron, o no.

Expresar el enojo
Siempre es posible hablar de lo que nos molesta de forma constructiva. Esta es la clave para manejar el enojo (y cualquier otra emoción negativa) sanamente. Por ejemplo, podemos elegir decir: "Necesito que hagas menos ruido"; o: "Necesito que me escuches cuando te hablo". En lugar de acusar o agredir al otro, lo cual cierra toda posibilidad de diálogo.

Es importante recordar que no somos víctimas de la ira. Todos podemos elegir cómo reaccionar. Si vamos a ocultar el enojo o vamos a escoger las mejores palabras que nos permitan resolver el conflicto. Con esto último, nos estamos cuidando y generando buenos sentimientos, lo cual eleva nuestra autoestima y nos brinda la posibilidad de vivir en paz con nuestro entorno, sean como sean los demás.

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