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domingo 18 de marzo de 2018

¿Cómo estoy viviendo?

La columna de Stamateas


Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Muchas personas en todo el mundo nacen y viven en un letargo permanente. Esto básicamente es:
Ir, venir, subir, bajar y moverse mucho pero que todas las actividades "caigan en saco roto".
Vivir pensando en el futuro y declarar: "Algún día...". Es decir, no vivir en el presente.

Basar los propios pensamientos en cosas difusas.

Relacionarse con cualquier persona, sin importar si aporta o no algo bueno.

Perder tiempo.

Ahora bien, ¿cómo podemos dejar esta forma de letargo en la cual estamos inmersos para comenzar a despertar? La clave está en aplicar principios exitosos en nuestra vida y accionar, independientemente de lo que otros hagan, sin detenernos jamás.

En el otro extremo, están las personas que viven atentas a las oportunidades (despiertas) que la vida les presenta y:

Se relacionan con las personas correctas que son las que le agregan valor a nuestra vida y nos ayudan a ser mejores personas.

Dirigen los pensamientos, las palabras y las emociones hacia la misma dirección.
Siembran mucho y recogen abundantemente.

Piensan al levantarse: "Hoy va a ser un gran día para acercarme un poco más a mi sueño".

Se ocupan primero de lo importante y de priorizar aquellas actividades que las conducen al cumplimiento de sus metas.

Se ocupan del éxito, lo cual significa saber que sus resultados dependen de sus tareas.

El gran estadista Winston Churchill fue un hombre que se atrevió a desafiar los paradigmas de su época, un hombre bien despierto. Churchill pedía que la correspondencia dirigida a él estuviera limitada a una sola página y decía: "Si usted no puede decir lo que tiene que decir en una sola página, entonces no conoce bien el tema". Para alcanzar el éxito, es fundamental saber bien lo que uno tiene que hacer, es decir, identificar las tareas que facilitan el cumplimiento de nuestro sueño.

La persona despierta aprende a desechar los pensamientos equivocados: las ideas que tal vez hemos tenido desde siempre y no nos permiten avanzar. Para ello, debemos dedicar tiempo a realizar balances internos cada día. Solo de esta manera, nos daremos cuenta de lo que estamos pensando (y como consecuencia, accionando) y eso nos permitirá cumplir nuestras metas o no.

La persona despierta aplica la ley del 80/20 para lograr sus objetivos. Según esta, tener éxito no consiste en trabajar más, sino de modo más inteligente. Es decir, saber que es más importante hacer lo importante, valga la redundancia, que hacerlo todo. Si nuestra concentración está en las metas más grandes, eso es precisamente lo que va a aumentar, por el anhelo de verlas realizadas. A mayor atención, mayor éxito.

La persona despierta pone sus ojos en el sueño, por arduo que este sea, porque sabe que siempre habrá una manera de llevarlo a cabo. Por eso, no pierde tiempo juntándose con la gente equivocada ni escuchando a aquellos le repiten que su sueño es imposible. Pero permanecer fiel al sueño que uno tiene, digan lo que digan otros, tiene su recompensa.

Para concluir, si querés vivir una vida extraordinaria, determiná con claridad cuál es tu objetivo en la vida y, por nada del mundo, lo pierdas de vista. Hacé uso de tu sabiduría y de todo lo aprendido en el pasado, en especial, de los errores cometidos para no volver nunca más sobre ellos. Simplificá las cosas al máximo y atrévete a hacer lo que nunca hiciste y a pisar donde nunca pisaste. ¡Es hora de despertar!
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