A Fondo Domingo, 12 de agosto de 2018

Columna de Stamateas: "Perdí las ganas de seguir adelante"

Bernardo Stamateas

bernardoresponde@gmail.com

El deseo mantiene vivos a los seres humanos. Por eso, si queremos vivir largos años, tenemos que ser personas "deseantes". Mucha gente con la que converso, por una razón o por otra, ha dejado de desear cosas y, como resultado, ha perdido las ganas de seguir adelante.

¿Por qué el deseo nos mantiene vivos?

Porque es algo que siempre está insatisfecho. La razón es que hoy tengo la casa pero mañana la quiero vender. Y después que vendí la casa, quiero el auto o las vacaciones. Cuando nuestros hijos expresan: "Mamá/papá, quiero tal cosa", no deberíamos responderles: "No se puede". Porque de ese modo, les estamos cortando el deseo. Lo ideal es dejarlos deseando algo porque el deseo es un motor de motivación.

Todos, independientemente de la edad, necesitamos desear.

Deseo y esfuerzo van de la mano. Pero una cosa es deseo y otra muy distinta es necesidad. Muchas veces se suelen confundir ambos conceptos. Necesidad es aquello que precisamos para vivir. Porque si no lo tenemos, podríamos morirnos. ¿Cuáles son nuestras necesidades principales? Dormir, comer y respirar. ¿Necesitamos o deseamos dormir, comer y respirar? Lo necesitamos porque, si no durmiéramos, comiéramos y respiráramos, nos moriríamos.

Muchas personas dicen: "Necesito un hombre o una mujer". Pero en realidad, no lo/la necesitan eso porque pueden vivir sin un hombre o una mujer al lado. La necesidad tiene que ver con supervivencia. No se necesita una pareja, se desea una pareja, porque es posible vivir sin compañía. Esto es importante entenderlo porque todos decimos alguna vez: "Necesito tal cosa", cuando en realidad la deseamos. Necesitamos respirar, comer y dormir. Todo lo demás es deseo.

La necesidad es objetiva. Si yo necesito comer, ¿cómo satisfago eso? Comiendo. Pero el deseo se puede satisfacer de muchas maneras. Si yo quiero una moto pero no la tengo, puedo caminar o moverme en bicicleta, en colectivo o en otro medio de transporte.

Nosotros tenemos que pararnos en "nuestro" deseo. Muchos padres desean que sus hijos estudien determinada carrera o tengan un determinado trabajo. Mi papá, por ejemplo, quería que yo estudiara Ciencias Económicas pero yo no deseaba eso. Yo deseaba estudiar psicología y teología. Durante años él me lo repitió hasta que me puse firme. Los hijos tienen que pararse en su deseo. Sin pelearse ni enojarse con ellos, simplemente para dejar en claro lo que ellos quieren.

Estas son algunas variables sobre el tema del deseo que recogí de lo que las personas consultan:

No sé lo que quiero: Cuando no sabemos lo que queremos, hay que arrancar con algo porque en la acción se va aclarando el panorama.

Empiezo muchas cosas y no termino ninguna: Esto le sucede a la gente que está esperando el momento perfecto. Pero no existe el espacio perfecto. Hay que aprender a moverse en un mundo imperfecto.

Llegué a un techo y no hay más para crecer: Cuando se llega a un techo, hay que mejorarlo. Si sos el jefe en tu trabajo y ya no hay más escalones para subir, sé el mejor jefe que puedas ser y mejorate cualitativamente.

A veces me bajoneo: cuando uno se bajonea, lo hace porque está cansado y se cansa porque está recorriendo el camino y está por llegar a la meta. Así que cuanto más cansado estés, más tenés que seguir adelante.

Si no sabés aún cuál es tu deseo, mirá hacia adentro y, cuando lo descubras, no necesitarás más que nadie te motive.

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