A Fondo Domingo, 12 de agosto de 2018

Cleto vs. Annabelle, fogoso duelo de estilos

Tan iguales, tan distintos. El radical Cobos y la camporista Fernández Sagasti, dos enrolados en la carrera por la gobernación

Mendoza, nuevamente, reflejada en el juego de los contrastes. En este caso, de dos representantes provinciales en el Congreso de la Nación.

Ambos obtuvieron su banca de senadores en los comicios de 2015.

Ambos han sido un factor importante en la trayectoria política de Cristina Fernández de Kirchner.

Ambos vienen de manifestar su voluntad de participar en la carrera por la gobernación del año próximo.

Hasta aquí algunas similitudes.

Pero son más, muchas más, las señas particulares que diferencian a Julio César Cleto Cobos (63) de Anabel Fernández Sagasti (34).

Los protagonistas de esta saga definida como un duelo de estilos; estilos que damos en llamar, aquí, el estilo Cleto y el estilo Annabelle.

Un pañuelo verde y otro celeste

Además de integrar fuerzas rivales, Cambiemos y el Frente para la Victoria (o radicalismo y kirchnerismo), la diferencia más notoria entre ambos, en términos personales, viene de darse en la trascendente sesión por el aborto en el Congreso.

Cobos se enroló en el colectivo del pañuelo celeste votando en contra del proyecto de legalización.

Fernández Sagasti se tiñó de verde, con su aval positivo a la iniciativa.

No hubo sorpresa en ninguna de estas posturas. Cobos, ya desde su gobernación en 2003/2007 se mostró como un dirigente para quien el aborto resultaba un asunto incómodo. Aunque no lo admita abiertamente, se percibe que lo reconforta íntimamente apoyarse en conductas cercanas a la iglesia Católica.

Para Fernández Sagasti significa, lisa y llanamente, honrar la postura de su sello partidario y su lucha en pos de los derechos de la mujer.

Un cálculo fallido

Fernández Sagasti eligió la peor semana para blanquear su intención de anotarse como precandidata a la gobernación mendocina.

Con el debate sobre el aborto instalado en el centro de la agenda pública, su iniciativa individual se diluyó cual gota de agua en el desierto.

Para peor, le tocó absorber, como figura provincial de La Cámpora, dos tragos amargos. El primero fue la condena de Amado Boudou por la causa de la calcográfica Ciccone.

El kirchnerismo mendocino le hizo un aguante compacto al ex vicepresidente hasta último momento. En noviembre de 2017, tras su detención por parte del juez Ariel Lijo, los militantes llegaron a atacar al Presidente en las redes con la etiqueta #MacriBasuraVosSosLaDictadura.

Fernández Sagasti, al mismo tiempo, tuvo que vestirse de combate en el Senado para intentar la defensa -cada vez más engorrosa- de Cristina en la explosiva causa de los cuadernos. Como privilegiada vocera K, debido a la ausencia de su líder ante la Comisión de Asuntos Constitucionales, disparó contra Bonadio tildándolo de "no juez", habló de fórum shopping con el fiscal Stornelli, acusó al Gobierno de maniobra de distracción para tapar la crisis y apuntó contra el peronismo federal que encabeza Miguel Pichetto.

Fernández Sagasti recargada, más soldada de Cristina que nunca.

Una posición incómoda

Para Cobos tampoco fue una semana mansa y tranquila.

Si bien su posición respecto del aborto era bien conocida, le produjo numerosas incomodidades.

Una, alejarlo de los sectores progresistas, lo cual incluye a los propios. La juventud radical de la provincia le hizo saber que "no se olvidarán de quienes se queden del otro lado de la historia y les den la espalda a las mujeres".

A su vez, una de sus principales espadas, la vicegobernador Laura Montero, quedó absolutamente en la vereda de enfrente, militando con vehemencia -y riesgo personal- en pos del voto afirmativo.

Y, como golpe de gracia, su colega y correligionaria en el Senado, Pamela Verasay, también proclive al proyecto de Interrupción Voluntaria de Embarazo, en una encendida participación les apuntó a los hombres de la Cámara. Citando a Alem, les pidió que abrieran sus corazones y legislaran para el futuro.

La alusión a Cobos, su referente, fue obvia. Un disparo al corazón.

Para alguien como Cobos, que disfruta del afecto popular y se siente el componente bonachón de la política, estas máculas hacen mella.

Cleto vs. Annabelle

Equívoco papel de ambos en la carrera electoral.

Si Fernández Sagasti fuera una opositora frontal, con vuelo propio y en ascenso, se convertiría, de una, en la muñeca Annabelle para las huestes de Cornejo en la provincia.

Generaría una ola de terror.

Pero no. Curiosamente, Fernández Sagasti fastidia más al PJ que al Gobierno. Dicho de otro modo, saca más de quicio al presidente del peronismo, Omar Félix, que al gobernador, con quien ha acordado algunas políticas comunes.

Simple. La Cámpora mendocina le es funcional a Cornejo, así como Cristina le es funcional a Macri.

Exactamente al revés, hoy Cobos incomoda más a Cornejo, porque mete una cuña en su liderazgo provincial, que a la oposición local.

De hecho, algunos peronistas, como el intendente sanmartiniano Jorge Giménez, coquetean, para la tribuna, con el ex gobernador.

¿El mundo del revés? No. Emanaciones raras de dos raros, Cleto y Annabelle.