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domingo 05 de noviembre de 2017

Celebrar la amistad en Nueva York fue una gran idea, pero el terror pudo más

La historia de los rosarinos arrollados por un terrorista uzbeko mientras paseaban por Manhattan

"La amistad debe nacer en la juventud o en la infancia. Nuestros amigos son aquellos que aprenden junto a nosotros o, mejor todavía, los que viven aventuras a nuestro lado. Y por lo general, la gente aprende y vive aventuras en la juventud. Después casi todo el mundo consigue algún empleo en casas de comercio y ya resulta imposible adquirir conocimientos nuevos o pelearse con una patota (...). Si uno quiere aprovisionarse de amigos, debe hacerlo en ese período. Después será demasiado tarde". Alejandro Dolina escribía esto hace ya unos cuantos años. Quizás ahora, mucho después, esto sea el resumen, la explicación, el sentido de la amistad de cinco hombres que hicieron de esa amistad un culto y que, aún sin quererlo, por ella murieron juntos.

Ariel Erlij, Hernán Diego Mendoza, Diego Enrique Angelini, Alejandro Damián Pagnucco y Hernán Ferruchi eran amigos desde aquellos años generosos para el cultivo de la amistad. Murieron el martes, lejos de su Rosario natal y de una forma tan trágica como absurda. El conductor de una camioneta los embistió adrede, cuando el grupo, completado por otros 5 amigos, paseaba en bicicleta por las calles de New York, festejando los treinta años de egresados del Instituto Politécnico Superior de Rosario.

Quizás sea difícil de entender qué hacían juntos y tan lejos de su ciudad y después de tres décadas de haber compartido el colegio secundario. Pero un argentino puede entenderlo sin dificultad. Saber que era un rito juntarse viernes por medio a comer un asado, no sorprende a nadie por estas tierras. Que hayan planeado un viaje para celebrar los 30 años de amistad, de egresados, y de paso juntarse con uno del grupo que se había radicado en New York tampoco sorprende. Cuando mucho alguno dirá que no le dan los números para esta última juntada, pero no le producirá sorpresa el motivo.

Quien más, quien menos, cualquier criollo tiene un puñado de incondicionales con los que necesita sostener los rituales nacionales de la amistad.

El desafío
Todos rondaban entre los 46 y los 47 años, y habían proyectado el viaje con tiempo. Había algunos cuya economía no les permitía ni siquiera imaginarlo, pero Ariel Erlij, que era uno de los que habían logrado cierto éxito empresarial y tenía espalda para soportar el gasto, decidió pagarles el viaje a dos de ellos y concretar el proyecto.

Erlij estaba relacionado con la industria siderúrgica. Era dueño de la empresa Ivanar y participaba en otros emprendimientos, como ser socio del Parque Industrial Metropolitano de Rosario.

Padre de tres hijos e hincha de Rosario Central, era un empresario muy reconocido. Vivía en el club de campo Kentucky de Funes, ubicado sobre la autopista Córdoba-Rosario. Amaba el fútbol y el vóley. Practicó ambos deportes en el club Rowing, donde lo conocían como La Momia.

"Era una persona espectacular, con una generosidad y una gran visión", dijo el diputado nacional santafesino José Núñez, quien conoció a Erlij por la amistad común que tienen con el ingeniero Iván Brajkovic, uno de los sobreviviente de la tragedia. "Es una pérdida enorme para la ciudad y para el país", porque era un empresario "que permanentemente estaba haciendo inversiones y pensando en cosas nuevas", dijo.

En marzo había anunciado por los medios locales una inversión para una nueva planta de su empresa en Ramallo.

"Era un entusiasta y apostaba al país", recordó el diputado, "se la pasó viajando este año comprando máquinas para seguir mejorando su capacidad productiva y ser más competitivo".

Incluso el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, dijo que "era un empresario importante de la ciudad" y algún empresario de la zona lo consideró "un tipo muy generoso. Una máquina de hacer".
Dicen que la idea del viaje la propuso él hace un año. Querían recordar el egreso del Secundario en 1987 y, de paso, reunirse con Martín Ludovico Marro, otro integrante del grupo de amigos, que vivía en Estados Unidos desde hacía tiempo.

Un familiar de uno de los sobrevivientes contó en estos días que "Ariel era el principal organizador del viaje, al punto que les pagó el pasaje a varios de los muchachos que no podían pagarlo". También agregó que "fue con ellos el sábado (29 de octubre) a las cuatro de la tarde a despedirlos al aeropuerto de Fisherton, pero no viajó ese día por un problema personal sino que lo hizo al día siguiente, en un vuelo privado".

Esa tarde, los ocho amigos se tomaron una fotografía que difundieron por las redes sociales, en la que se los ve abrazados y con remeras iguales que dicen: "Libre".

En esa foto están Hernán Mendoza, Diego Angelini, Alejandro Pagnucco y Hernán Ferruchi, quienes fallecieron en el ataque automovilístico de Manhattan, al igual que Erlij, junto a los tres sobrevivientes: Juan Pablo Trevisán, Iván Brajkovic y Ariel Benvenuto.

En Estados Unidos los esperaba el noveno integrante del grupo que tenía previsto celebrar los treinta años de graduación, Martín Marro, un licenciado en biotecnología que estudió en Rosario y trabaja en Boston, quien se repone de las heridas en un hospital neoyorquino.

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