A Fondo Domingo, 29 de julio de 2018

Afirma que perdió 15 kilos por la crisis

Dura realidad: En Venezuela la gente come por la ayuda de familiares

Los zapatos del profesor Ibarra estaban rotos de tanto caminar por la falta de autobuses, cuya flota se ha reducido dramáticamente porque los repuestos escasean o resultan impagables.

"Comprar zapatos es imposible. El dinero no me rinde para comprar artículos personales, ni siquiera comida", expresó.

Lluvia Habibi, encargado de la tienda en la que Ibarra intentó reparar sus zapatos, justifica los altos precios: "La gente lo que puede es pegar zapatos rotos, pero casi nadie puede pagar un cambio de suela, que ya está en 20 o 30 millones", declaró Habibi.

Melancólico, el educador dice que se apoya en su familia para sobrevivir. A raíz del tuit, una amiga le mandó dinero de México para que "comiera un helado o una pizza".

Ibarra afirma haber perdido 15 kilos de peso batallando contra la crisis, agravada por la falta de liquidez, controles a la economía, sanciones de Estados Unidos y la caída de la producción petrolera, que aporta 96% de los ingresos.

En su casa hay una vieja máquina de coser que su familia utiliza para entallar la ropa y colocarle parches Varios han adelgazado y tampoco pueden comprar prendas nuevas para vestir.

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