Vendimia 2016 - El Siete El Siete
miércoles 09 de marzo de 2016

Paíto Figueroa, la gran figura de la Vendimia 2016

Fue el director musical de Vendimia de la identidad que este martes dio su última función. Aquí cuenta la experiencia.

Julio Edgardo Paíto Figueroa nació con el oído afinado. De niño, el sonido fue su mundo, y más tarde, a fuerza de talento, perseverancia y trabajo llegó a codearse con leyendas de la música nacional.

Pianista, compositor, arreglista, guitarrista y productor, Paíto Figueroa volvió a brillar sobre el teatro griego Frank Romero Day porque en su debut, hace dos años, sentía que Vendimia sería un antes y un después en su carrera. Y así, tras su elogiada dirección musical en Sinfonía iluminada de gloria, Paíto confirmó su maestría al regresar con Vendimia de la identidad.

En una comunión con el director general de la puesta, Alejandro Grigor, tal como ocurrió en 2014, el músico fue el gran protagonista de esta edición, que este martes brindó su última función. Al frente de un ensamble de 50 artistas, Paíto recorrió ritmos folclóricos de la región y también cautivó con reversiones de clásicos cuyanos, obras incidentales creadas para la ocasión y hasta la inclusión de música árabe.

Mientras almorzaba con su familia, en un break de la Vendimia 2016, Paíto atendió a Diario UNO.

–¿Se vive diferente la segunda vez en Vendimia?
–La verdad que no, los nervios y la ansiedad se repiten. Pero me siento como un número 8 de un equipo del interior que acaba de ganar la Copa Libertadores con un gol al ángulo (risas). Me siento fantástico. Es mucho el sacrificio, hace muchos meses que les sacamos horas a nuestras familias y amigos para ponerlas en Vendimia. Y el premio es maravilloso, ver a la gente cada noche aplaudir y disfrutar. Para los artistas populares, ese es el mayor reconocimiento.

–¿Lo decís por las malas críticas que ha recibido esta edición, aunque la música ha sido elogiada...?
–En las fiestas populares, me baso en la respuesta del pueblo. Si el pueblo abuchea no me importa si el crítico dice que yo soy lo más parecido a John Williams. Y, por otro lado, yo que soy muy futbolero siempre escucho al relator y al comentarista por igual. Y el comentarista que es un ex futbolista me merece mucho más respeto en sus comentarios que aquel que es periodista deportivo, porque ese ex futbolista sabe de lo que está hablando, sabe lo que cuesta salir a la cancha, sabe lo que es un vestuario, sabe lo que es patear un penal o estar en una final... Todas esa cosas que otro las supone, pero no las vivió ni sabe lo que es estar ahí. Por eso cuando a mí me critique un hacedor cultural o de Vendimia que me merezca el respeto tal como lo merece la Vendimia, lo tomaré como algo valioso. Mientras, solo me divierto. Además, la música no es separable al resto de las piezas –coreográficas, técnicas, visuales, de utilería, etcétera– que componen Vendimia de la identidad. Por ahí, tendemos a ensalzar a los goleadores, pero sin la defensa ni el medio campo, esa persona no sería goleadora.

–Sobre todo, en tu experiencia de haber hecho una gran carrera fuera de las fronteras mendocinas y volver a tu terruño, y ser así de reconocido...
–La Vendimia toca mi orgullo personal, más que profesional. Voy todas las noches un rato antes, me siento entre el público y pienso: "¿Cómo se sentirá un austríaco en este lugar?". A mí me ha pasado en otros países cuando he incursionado en sus fiestas típicas, pero esta es única. La fiesta, su artística de por sí es tan completa y tan compleja, pero además, el escenario es único, inigualable. Por eso, es un orgullo formar parte de esta historia. He tocado en grandes estadios y teatros del mundo, pero esto es lo más importante que hice en mi vida.

–Y eso que llevó muchos años para que la Fiesta de la Vendimia tuviera música en vivo...
–Sí, es cierto. Pasaron muchos años en los que parecía que con poner play bastaba. Pero ahora te das cuenta de que no es lo mismo. Yo soy bastante cascarrabias y les insisto a mis músicos en ensayar y ensayar porque siempre se puede mejorar. La música en vivo tiene un plus muy grande y mejora nuestra Vendimia.

–En esta Vendimia, además de dirigir, cantaste en vivo...
–Sí, fue un gusto, nada más. Amor cautivo sentí que tenía que cantarla yo, pero nada más. No es que ahora voy a lanzarme como cantante (risas). Lo hice con mucho cariño y mucho respeto. No me da para hacer un disco propio.

–En "Vendimia de la identidad" también mostraste tu rol como productor de Los Chimeno...
–Sí, los invité cuando vi el material para su próximo disco, que saldrá a la calle en un mes y que les produje. Era una forma de mostrarle al público, mendocino y no mendocino, cuál es la proyección del folclore cuyano. Los Chimeno es una banda muy buena, con talento, y que tiene claro algo difícil para una banda joven: sabe lo que quiere decir y lo transmite con su propia música. La tiene muy clara. Porque hay artistas que por ahí se equivocan en la elección de un repertorio, porque la elección de canciones no pasa por el gusto personal, sino por aquello que quiero decir. Además, compone sus propias canciones y eso es muy valioso.

-50 músicos mendocinos integraron la banda de sonido de Vendimia de la identidad, ensamble dirigido por Paíto Figueroa. El repertorio incluyó clásicos reversionados y piezas compuestas para la ocasión.

"Hacer televisión es un mundo nuevo"
"No sé si volverá Siete y medio, me encantaría porque es un mundo nuevo para mí que me encantó explorar", dice Paíto Figueroa, quien está al frente de la banda Vermouth, que lleva dos temporadas tocando en vivo para el programa de la medianoche de El Siete de Mendoza. Se espera que pronto inicie su nuevo ciclo, con la conducción de Marcelo Ortiz.

Paíto Figueroa se relacionó con el folclore a muy temprana edad. Sin embargo, a principios de los '90 se fue a Buenos Aires a estudiar hotelería

"Desconocía la tele y es muy raro que una persona que no es de los medios, como yo, perdure en la pantalla. Es muy difícil que, siendo de otro palo, tengás un laburo estable. Pero esto resultó y eso me pone muy feliz", sostiene el músico, quien encuentra una explicación en la buena relación que se ha formado –y consolidado ya– con el equipo de Siete y medio.

En 1998 conoció a Jorge Rojas, quien lo invitó a formar parte de Los Nocheros. Tras siete años, Rojas empezó su carrera solista y Paíto lo acompañó

Mientras espera la vuelta del programa, él continúa con su principal tarea musical que es la de productor. En breve será presentado el nuevo disco de Los Chimeno, banda de folclore maipucina que también tuvo una destacada participación en Vendimia de la identidad.

En 2013 volvió a radicarse en Mendoza. Ha producido cinco discos del Chaqueño Palavecino y ha grabado con Los Caravajal, entre otros
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