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viernes 13 de octubre de 2017

Renunció la cara visible de Samsung

Oh-Hyun Kwon afirmó que su decisión está basada en el mejor interés para la firma surcoreana.

El vicepresidente de Samsung Electronics, Oh-Hyun Kwon, confirmó su renuncia como CEO de la empresa, que se hará efectiva al fin de su mandato en marzo de 2018, y afirmó que su decisión está basada en el mejor interés para la firma surcoreana.


"Dado que nos enfrentamos a una crisis sin precedentes tanto interna y externa, creo que llegó el momento para que la compañía vuelva a empezar de cero, con un espíritu nuevo y un liderazgo joven que responda a los desafíos que se plantean en las cambiantes industrias de las tecnologías de la información", declaró Oh-Hyun Kwon en un comunicado.

Su renuncia abarcará tanto a su rol como CEO, así como también a sus cargos en el directorio y como responsable de la división Samsung Display.

La noticia se conoce el mismo día en que el fabricante de smartphones con sede en Corea del Sur presentó una proyección récord de ganancias operativas, estimada en 12.787 millones de dólares, para el tercer trimestre gracias al negocio de chips de memoria, del que Known fue una pieza clave para su crecimiento a nivel mundial.

El directivo de 64 años, que cuenta con un doctorado en ingeniería eléctrica por la Universidad de Stanford, se unió por primera vez a Samsung Electronics en 1985.

"No hay palabras para describir lo orgulloso que me siento de que hayamos construido juntos una de las compañías más valiosas del mundo", describió Known en una carta distribuida a los empleados.

En el texto, no hizo alusión a la detención de Lee Jae-yong, el multimillonario heredero de la gigante tecnológica, que fue condenado a cinco años de cárcel por un caso de corrupción.

Asimismo, Samsung atravesó otra crisis con las explosiones de su dispositivo Galaxy Note 7, causadas por fallas en las baterías.

Por esta razón, la compañía decidió dejar de fabricar este modelo, tras ofrecer a los 2,5 millones de personas que habían comprado el dispositivo aparatos de reemplazo con baterías fabricadas por otro proveedor y que volvieron a dar problemas.

El suceso generó una pérdida operativa, según estimaciones de Samsung, de unos 6,1 billones de wones (5.209 millones de dólares aproximadamente).
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