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sábado 12 de noviembre de 2016

Cómo se produce litio en la Argentina

En la Argentina, el litio se extrae a través de la evaporación de la salmuera presente en los salares.

El Iphone que llevamos en la mano marca que estamos a 3.940 metros sobre el nivel de mar. Sin embargo, en un lugar remoto de la Puna jujeña, un mar turquesa caribeño emerge ante nuestros ojos, al divisar unos piletones de agua salada de casi 500 hectáreas en los cuales se atreven a reposar pelícanos, en medio de una gran cuenca blanca entre montañas. Se trata del Salar de Olaroz, que se encuentra a unas cuatro horas en camioneta de la capital jujeña, luego de recorrer unos 350 kilómetros.

Resulta muy probable que el insumo más vital de este teléfono celular, la batería, haya dado la vuelta al mundo para ubicarse ahora donde comenzó todo, el lugar donde se extrajo la materia prima, el litio, un mineral con capacidades únicas para almacenar energía que está en la mira de la industria automotriz para la futura producción de autos eléctricos.

En la Argentina, el litio se extrae a través de la evaporación de la salmuera presente en los salares. Se trata de una técnica más económica que la extracción del mineral de roca, que por otro lado goza de ventajas medioambientales, y del que el país más austral puede sacar provecho debido a la presencia de salares en la Puna de Jujuy, Salta y Catamarca.

Esta zona, en conjunto con el norte chileno y el sur de Bolivia, conforma lo que se denomina el triángulo del litio, donde las grandes multinacionales que extraen este mineral pusieron el ojo: primero en Chile y, más recientemente, en la Argentina.

En el Salar de Olaroz opera desde fines del 2015 Sales de Jujuy, la empresa formada por tres socios estratégicos: Orocobre, la reconocida extractora australiana de litio; la automotriz japonesa Toyota; y Jemse (Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado), la estatal jujeña.

Esta unión de empresas busca maximizar las posibilidades económicas del emprendimiento proyectado para los próximos 40 años: la primera aporta el know how para extraer el litio en los salares jujeños; la segunda, advirtiendo del potencial uso del mineral en la industria automotriz -y gran conocedora de la demanda de Asia, donde se fabrican el grueso de los celulares y las tabletas-, se orienta a la colocación de la materia prima en el mercado; y, la tercera busca ser parte de un negocio relativamente nuevo y estratégico de la provincia, con amplio potencial de crecimiento, a la vez que intenta garantizarse la oferta necesaria para cuando, en un futuro, se completen los proyectos en danza de producción de baterías en Jujuy.

Lo explica a Télam Gabriel Márquez, el coordinador del Ministerio de Infraestructura de Jujuy, que nos acompañó en la visita a la mayor planta de litio del país.

Sales de Jujuy es el proyecto más grande y más reciente de fabricación de litio que tiene la Argentina, con una producción anual de unas 17.000 toneladas. Hay otros dos en funcionamiento: uno más antiguo en el Salar del Hombre Muerto (Catamarca), y otro a pequeña escala aún, en el Salar del Rincón de Salta, que en conjunto brindan toda la producción de la materia prima (alrededor de 40.000 toneladas) que es exportada en un 100%, explica la investigadora del Conicet y doctora en Química Victoria Flexer.

Flexer, repatriada desde Europa y desde hace un año al frente de la inminente puesta en funcionamiento de un Centro de Investigaciones del Litio en la localidad jujeña de Palpalá, agrega que del lado argentino del mencionado triángulo hay una decena de proyectos de nuevos emprendimientos de extracción de litio.

El proceso de fabricación de litio comienza en uno de los 17 pozos estratégicamente ubicados en el salar, que tienen una profundidad de hasta 200 metros. Bombas especiales extraen la salmuera, que luego es transportada a través de caños de 16 pulgadas (salmueroductos), cuya extensión más larga es de 16 kilómetros. Al cabo del recorrido, la salmuera es colocada en grandes piletones.

A partir de allí, durante alrededor de un año, el proceso va desde la extracción del mineral de la salmuera hasta que se convierte en producto terminado, bajo la forma sólida de sales. Entonces se apila en bolsas para ser despachado para la exportación, explica el superintendente de Producción de Sales de Jujuy, Carlos Zapata, quien hizo un alto en su trabajo para oficiar de guía en la planta.

La salmuera va pasando por 17 piletas, en la medida que aumenta la concentración de litio y el agua se va evaporando, a cielo abierto, bajo las condiciones medioambientales únicas que ofrece la puna jujeña -clima desértico de mucho sol y viento en el día, y poquísimas lluvias- que favorecen la evaporación del agua, y por lo tanto permiten extraer el mineral a costos competitivos.

La primera pileta adquiere un color verdoso oscuro, ya que se trata de agua bien salada, que además tiene magnesio, "un mineral que compite con el litio". Por eso debe ser apartado, explica Zapata.

Luego, la salmuera es transportada hacia una segunda pileta, la planta de cal, donde se le inyecta cal al agua para generar un proceso químico que permite quitarle el magnesio al agua. De esta forma, el agua ya sin magnesio deriva en un color turquesa caribeño digno de las playas de Cancún, y ya está lista para evaporarse e ir pasando a través de 15 piletas más, hasta dejar en la superficie sólo el concentrado de litio al cabo del año.

Una vez finalizado el proceso de producción en las piletas, el litio es procesado en planta y secado, hasta que se obtiene el carbonato de litio, que a los ojos comunes pasa por una simple sal.

Esa sal es colocada en grandes bolsones que soportan hasta una tonelada de peso, y se apilan para luego ser enviadas sobre todo a Asia, pero también a Estados Unidos, a través de camiones que llevan la carga al más cercano puerto de Antofagasta, en Chile, o al más lejano de Buenos Aires.

La planta cuenta con unos 200 trabajadores, en su mayoría oriundos de la Puna jujeña, y se completa con otras 100 personas entre contratistas y camioneros.

Sales de Jujuy tiene un convenio con la Universidad Nacional de Jujuy, de la que la doctora Flexer también es docente, para capacitar a los operarios en conocimientos de química, física y otras materias y especialidades relacionadas con la actividad. La capacitación puede durar hasta cinco años, según explicaron, lo que se convierte prácticamente en una carrera universitaria obligada para quienes trabajan allí.

Por último, José Luis Zacur, doctor en ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy, que tiene a su cargo el proyecto de investigación sobre litio en esa entidad académica, aclara que no es tan lineal que el litio sea el "combustible del futuro". El litio "almacena energía ya generada, pero no es el combustible porque no genera la energía" en las tecnologías actuales -señala- donde es utilizado como insumo de batería.

El experto concedió que en los desarrollos de la tecnología de fusión nuclear se están haciendo avances para que el litio se convierta en un verdadero combustible. Dependerá del desarrollo de la ciencia el sitio donde se ubicará en el futuro el litio de la Puna argentina.
Fuente: Télam

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