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domingo 28 de febrero de 2016

Su lado espiritual

Es una de las morochas más sensuales, de rasgos y curvas que llaman la atención. Desde su aparición en los medios, Celeste Muriega (26) cautivó con sus curvas y simpatía.

De a poco, paso a paso y sin sortear escalones, Celeste Muriega logró llegar a donde siempre soñó. Más allá de que su carrera data de hace varios años, el reconocimiento le tardó en llegar. Hoy, en su esplendor y ya con la aprobación del público, disfruta de los acontecimientos que le presenta la vida. De un tiempo a esta parte cambió hábitos, piensa más en su bienestar y los resultados están a la vista.

–Si bien siempre tuviste un lomazo, se te nota más estilizada, ¿a qué se debe?

–A varias cosas. Primero que cambié los hábitos alimentarios. Antes, como gracias a la genética no suelo engordar, comía cualquier cosa. No me fijaba en lo que comía y en lo que no. Pero desde hace unos años la comida chatarra la fui dejando de lado. Como mucho ensaladas, frutas, tomo agua... digamos que miro lo que como, lo analizo. Desde que estoy con Alejo, él me enseñó a alimentarme. Una cosa es comer y otra alimentarse. Por otro lado, si bien soy bailarina, el paso por ShowMatch me sirvió. Estoy entrenando bastante pese a que no me gusta y quemo muchas calorías. Eso, más las dos funciones diarias con Lizy Tagliani, me ayuda mucho. ¡No paro!

–Hoy tu nombre tiene otro peso, ¿te alegra el reconocimiento de la gente en la calle?

–Sinceramente no busco fama. Sí busco reconocimiento artístico. Famoso es cualquiera, de hecho ves en la tele a muchos mediáticos que son famosos porque aparecen en televisión un rato. Yo laburé toda mi vida. Bailo desde los cuatro años, y gracias a mi familia, que siempre estuvo atenta a lo que me gustaba, pude lograrlo. Si vienen y me dicen: qué bien que bailás, qué buena artista que sos, me pone mucho más orgullosa que me elogien por el cuerpo. Si me reconocen por lo que soy, mi propósito está cumplido.

–¿Cuando no se daban las cosas pensaste en dejar la carrera?

–No, nunca bajé los brazos. Es la carrera que elegí y entendí que es una profesión en la que no es fácil llegar. Que por derecha todo cuesta el doble en los medios. Pero yo estaba convencida de lo que soy y de lo que puedo dar. Estaba convencida de que en algún momento las chances iban a estar y no había que desaprovecharlas. Por suerte todo marcha bien. Estoy orgullosa de todo lo que me pasa.

–¿El Bailando fue un antes y después, como todos los que pasan por el certamen declaran?

–Totalmente. El año pasado, en marzo, estaba haciendo un casting en Este es el show, para un musical, y de un día para el otro me dijeron: quedás en el Bailando. Eso me cambió la vida. Gracias a Dios eso me cambió la vida, mi carrera está en ascenso, y eso se lo debo a la gente que me reconoce día a día.

–¿Estás más tranquila, a qué se debe?

–Hice El arte de vivir, es una forma de meditar diferente y ahí entendí varias cosas de la vida. Me impulsó Alejo para hacerla. Te explican cómo hacer para tener una mejor vida y encarar las cosas sin que te afecten. Si la sabes vivir, la vida es hermosa. Uno se preocupa por cosas que no tendría que preocuparse. Partiendo de entender eso, todo se ve mucho mejor.

–¿Hay novedades en tu relación con Alejo Clérici?

–Con él nos llevamos bien. Cuando estamos lejos nos llevamos bien, cuando convivimos nos llevamos bien. Es una relación atípica porque no nos peleamos nunca. Apostamos a la relación y a seguir creciendo como pareja. Si Dios quiere, obviamente que el día de mañana vamos a tener hijos, casarnos. Por ahora estamos bien así.

–¿Como tomaste el chat subido de tono de Alejo con una periodista mendocina?

–Me reí. Ale no usa las redes sociales. No tiene Twitter, no tiene Facebook, así que no le di importancia. Dijeron que era un chat de Face, y él no usa... por lo tanto entiendo que es algo armado por alguien que no acepta nuestra felicidad.

–¿Qué proyectos tenés para este año que recién comienza?

–Vamos a salir de gira con la obra, estamos muy contentos con la respuesta del público y saldremos por el interior, seguramente. Del Bailando no hay nada, pero si surge, bienvenido sea. De todas maneras si el año no viene tan cargado laboralmente no voy a renegar. Al contrario, voy a aprovechar para estar más cerca de mi novio para disfrutar de él y no vivir tan distanciados. Lo ideal sería algo intermedio. Veremos cómo se va dando.

Fuente: Diario Panorama
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