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martes 16 de mayo de 2017

Convenio entre el colegio Marista de Mendoza, la Fundación Santa María y la Universidad Champagnat

Autoridades de las distinguidas instituciones firmaron un documento para dotar de más oportunidades en el ámbito educativo a jóvenes mendocinos. Se leyó un emotivo mensaje del Papa Francisco.

La Universidad Champagnat firmó un Convenio Marco con el Colegio Marista de Mendoza.

Para celebrar el presente Convenio Marco de Cooperación, el Colegio Marista fue representado por su Director Hermano Eutimio Rubio Sáez y su Vicedirectora profesora Gabriela Benítez. En este acto, constituyendo a la Universidad esuvieron el Rector Licenciado Raúl Mercau y el doctor Jorge Giaquinta, Presidente de la Fundación Santa María.

El objetivo de la rúbrica es la implementación de acciones tendientes a desarrollar en forma conjunta, proyectos de carácter académico, científico, tecnológico, social y cultural, para beneficio de ambas Instituciones.

Además, se firmó el acta complementaria que establece la implementación de un sistema de becas para los empleados o hijos de empleados, y egresados del Colegio Marista, a efectos de incentivar el estudio y perfeccionamiento de éstos.

El Sistema de Becas consiste en una beca del cincuenta por ciento (50%) del valor de la matrícula de inscripción. Asimismo becas del veinte por ciento (20%) sobre el valor de la cuota mensual de la carrera que se haya elegido, por el término de UN (01) año académico y becas completas a los Abanderados del Colegio Marista.

Párrafo aparte merece que junto a la firma de este importante documento se leyó una emotiva carta enviada por el papa Francisco con motivo de celebrar los cien años del Colegio Marista en Mendoza.

Al Hermano Eutimio Rubio Sáez y a la Comunidad Marista del Colegio San José, Mendoza.

Querido Hno. Eutimio y querida Comunidad Marista:

Es una alegría para mí hacerles llegar esta carta con motivo de la celebración del 100 aniversario del Colegio San José de Mendoza. Cien años en los que, en torno al Colegio, con sede primero en el centro de la ciudad y luego en el Challao, nacieron y se desarrollaron tantos otros emprendimientos educativos: sus escuelas de enseñanza gratuita -la "Escuelita Champagnat" (1966) y la escuela "Santa Marta de Belén" (1992)-; el "Instituto Superior Champagnat" (1967), actualmente ("Universidad Champagnat"; el "Marista Rugby Club", el campo de deportes y recreación en el Challao...

Les comparto fraternalmente lo que me sugiere el lema que han elegido: "100 años educando con pasión y ternura". Ese "educando" abraza su pasado y su presente y los lanza a "Un nuevo comienzo", como dice el lema del Bicentenario de la fundación de su Congregación. Y creo que lo de la pasión y la ternura reflejan muy bien el carisma que San Marcelino Champagnat recibió como gracia y supo legarles como herencia a tantos maristas en favor de los niños y jóvenes. La pasión, el buen educador la pone en la entrega total de sí, y con ella da testimonio de que no hay nada más apasionante en la vida que enseñar y formar a otro en el amor a Dios, en el gusto por la virtud y en la búsqueda de la verdad. La ternura, el buen educador la pone en el trato a los niños, a los jóvenes y a los pobres, dando testimonio del amor infinito de nuestro Padre Dios para con todos.

"Para educar hay que amar", decía San Marcelino. Y lo decía uno que de niño no pudo ir a la escuela por el ambiente de maltrato que reinaba en ella y que luego, en el seminario, tuvo que luchar tenazmente para subir su nivel de rendimiento. Este aprecio por la ternura y este esfuerzo apasionado por formarse bien, terminaron de cuajar en su interior el dia en que asistió, en su lecho de muerte, a aquél joven que nunca había oído hablar de Dios. El Espíritu Santo convirtió en obra esta misericordia espiritual: enseñar al que no sabe. En esta obra pondrá San Marcelino toda su pasión y su ternura, fundando a los Hermanitos de María y dedicando su vida a la educación.

Queridos amigos de la Comunidad Marista del Colegio San José, agradezco al Señor todo lo que han hecho, hacen y con la gracia de Dios harán, por los niños y jóvenes en la querida Mendoza, a la que como provincial de los jesuitas (que trabajaron muchos años con ustedes) tuve la gracia de visitar varias veces. Deseo para ustedes estas gracias de pasión y de ternura que se convierten en eficaces obras de misericordia espiritual bajo el amparo de "Nuestra Buena Madre", la Virgen Santa y con la protección de su Patrono San José, les hago llegar mi bendición apostólica a toda la Comunidad Educativa: Hermanos, Docentes y Empleados, Alumnos, Familias y Exalumnos.

Y les pido que, por favor, no dejen de rezar por mí.

Ciudad del Vaticano, 4 de mayo de 2017

Francisco.

Fotos/ Fernando Martínez.




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