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jueves 20 de octubre de 2016

"Funes era un estorbo para sacar a Tapia y había que matarlo"

Fue una de las frases que se escuchó en el juicio que determinó prisión perpetua para los 4 acusados de matar al policía en el hospital Perrupato.

"Funes era un estorbo para sacar a Tapia y había que matarlo". La frase, extraída del alegato del fiscal de Cámara, Mariano Carabajal, resume el sentido de la sentencia a prisión perpetua que recibieron este miércoles al mediodía Cristian Pirincho Tapia (35), su hermano Jordan Poroto Tapia (23), Javier Carnevalini (42) y José Bustos Silva (49), quienes fueron considerados coautores del homicidio del auxiliar de la Policía de Mendoza Jonathan Funes (25).

En la siesta del 14 de febrero de 2015, Pirincho Tapia estaba internado en el hospital Perrupato, herido de bala, detenido y con custodia. Su hermano Jordán, Carnevalini y Bustos Silva irrumpieron en el lugar para rescatarlo y mataron de un balazo en el pecho al policía Funes, que estaba junto a su cama cumpliendo la guardia.

Desde hace 40 días Pirincho Tapia miraba desafiante. Hasta se sonreía, burlón, cuando cruzaba su mirada con la de Pedro Funes, el padre de Jonathan. El miércoles no. El miércoles, antes de que conociera cuál sería su sentencia, les pidió a los jueces poder cumplir su condena en la cárcel de San Rafael. "Está en peligro mi vida", dijo. Ya no se sonreía. Miraba serio.

Su hermano menor Jordán hizo lo mismo. Pidió estar en el Sur porque teme morir. José Bustos no habló. Javier Carnevalini les pidió a los jueces que tuvieran en cuenta que es padre de cinco hijos y que juraba por ellos que él no había sido el matador, tal como lo había sostenido la fiscalía.

Un rato después los cuatro, esposados y en medio de un operativo de seguridad impresionante, se retirarían de la sala mientras Pedro, el padre del asesinado, por primera vez levantaría su voz y les gritaría su dolor.

La condena más alta
El tribunal fue presidido por Viviana Morici e integrado por María Sierra y Armando Martínez, y condenó a los imputados por homicidio agravado, y la fiscalía logró reconstituir la secuencia, al menos parcialmente: Pirincho Tapia estaba en una de las camas de la habitación 34 del Perrupato, reponiéndose de una herida de bala en el abdomen.

Lo custodiaba Jonathan Funes, ya que se había determinado que el paciente había sido herido cuando cometía un hecho delictivo en Godoy Cruz. Cerca de las 14.30 del 14 de febrero del año pasado, Javier Carnevalini ingresó a la habitación, ejecutó de un disparo en el pecho al policía y salió con el herido. "Coordinaron un plan por celular y se repartieron tareas: Carnevalini es el matador, pero no pudo haberlo hecho si Bustos no se quedaba en la guardia de campana o si Poroto Tapia no controlaba la salida sur del hospital", argumentó el fiscal en su momento.

Los cuatro escaparon en un remís que los esperaba en la puerta este. Para la condena fue clave el testimonio del remisero, que ubicó a todos en el lugar del hecho y contó parte de la secuencia.

Durante el debate, la defensa de los imputados cuestionó la veracidad de esa declaración ya que, entendieron, el chofer podría haber mejorado su situación en el expediente aportando esos detalles.
Un segundo elemento fue trascendental para que se arribara al fallo de prisión perpetua: se determinó que hubo cruces de llamadas entre los celulares de los cuatro previo al hecho y que, además, los cuatro teléfonos fueron utilizados minutos antes desde San Martín.

Lo llamativo es que hubo un quinto aparato, pero nunca se pudo establecer a quién pertenecía.

Investigan falso testimonio
El tribunal también elevó compulsa por falso testimonio contra seis personas. Estas habían tratado de ubicar a los acusados en otros sitios cuando ocurrió el homicidio.

Estos habían dicho en el juicio que Bustos estaba trabajando en un taller mecánico, que Jordán Tapia estaba almorzando en su casa y que Carnevalini jugaba un picado de fútbol en La Favorita, en Ciudad.
Durante todo el juicio hubo una gran presencia policial, aunque, salvo algunos gritos aislados, no se produjeron incidentes.

Ayer, cuando se concluyó la lectura de la sentencia, fue el momento más tenso. La familia de la víctima, especialmente el padre, no pudo contenerse más y, entre agradecimientos a los jueces y a la fiscalía, también les gritó su bronca a los condenados.

En réplica, algunos (pocos) familiares de los encausados retrucaron con el mismo tono. Pero todo eso fue parte de la angustia.

En la frialdad del expediente sólo consta un policía asesinado y cuatro hombres condenados por ello.

-La banda. Estaba integrada por Cristian Pirincho Tapia (35), su hermano Jordán Poroto Tapia (23), Javier Carnevalini (42) y José Bustos Silva (49).

-Cómo fue el hecho. Carnevalini ejecutó de un disparo en el pecho al efectivo policial y salió con el herido, previo coordinar el plan siniestro con el resto de los ahora condenados a prisión perpetua.
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