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sábado 18 de junio de 2016

Triquinosis: lo que hay que saber a la hora de sentarse a la mesa

Es producida por la larva del parásito llamado Trichinella spp, la cual afecta principalmente a cerdos domésticos y jabalíes.

La triquinosis es una enfermedad que se contagia a través de la ingesta de carne infestada y por eso, a la hora de comer productos cárnicos -principalmente de cerdo-, debemos tomar precauciones y ver que éstos cuenten con la correspondiente certificación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Ante todo, debemos tener presente que estamos ante una zoonosis. Es decir: se trata de una enfermedad que se transmite de los animales a los seres humanos.

Es producida por la larva del parásito llamado Trichinella spp, la cual afecta principalmente a cerdos domésticos y jabalíes, aunque también se ha detectado en pumas, zorros, hurones, tatúes e incluso aves de rapiña.

Lo que suele suceder es que las larvas del parásito queden latentes en el músculo de los animales, y cuando una persona consume la carne de un animal con parásitos, por el proceso de digestión, la larva sale del músculo y pasa a la sangre atravesando las paredes del intestino. Luego se enquista en los músculos de la persona que consumió.

Los síntomas de la enfermedad dependen de la cantidad de larvas ingeridas. Puede provocar fiebre, hinchazón de párpados, erupciones cutáneas (rash), dolores musculares y dificultades motrices. En los casos más graves las larvas pueden llegar a enquistarse en el músculo cardíaco, produciendo afecciones como miocarditis, o en los músculos respiratorios, produciendo complicaciones cardíacas.

En mujeres embarazadas pueden producir abortos o nacimientos prematuros. Una de las particularidades de la triquinosis es que los animales parasitados no manifiestan signos de ningún tipo; el cerdo con triquinosis se comporta igual que uno sano.

Además, las larvas no se pueden detectar a simple vista en la carne porque son muy pequeñas y solo pueden ser vistas bajo un microscopio. Es por esto que tanto los criadores como los productores y consumidores son responsables de prevenir los riesgos de contagio.

El Senasa exige medidas sanitarias claras en la producción de porcinos. Los cerdos no deben ser alimentados con basura ni restos de comida cruda.

Además, se debe garantizar que los criadores tomen medidas para controlar las poblaciones de roedores, ya que las ratas y ratones pueden también ser portadores del parásito. Como la enfermedad no produce síntomas en los animales, todos los cerdos de la explotación deben ser analizados. Aquéllos que resultan positivos a la enfermedad son eliminados (¿sacrificados?).

Los productores de chacinados deben utilizar carne que haya sido analizada e identificada como libre de larvas a través del análisis de digestión artificial.

El consumidor, por su parte, debe asegurarse que el producto que compra haya sido controlado, para lo cual debe buscar la aprobación del Senasa en el rótulo o etiqueta.

Esto es importante, sobre todo, en el caso de los chacinados, ya que ni la salazón ni el ahumado eliminan las larvas. Por otra parte, la carne debe consumirse bien cocida: esto es cuando el color rosa cambia a gris o amarronado, ya que una buena cocción sí elimina la larva Trichinella.

Y hay que tener presente que hay distintos tipos de parásitos de la familia de la Trichinella, y hay muchos integrantes de esta familia que sobreviven al frío extremo.

Por lo que freezar la carne no es una buena herramienta para eliminar la larva. En este caso, lo único que garantiza la inocuidad es el control de la carne por parte de un laboratorio.

La prevención de la triquinosis es de suma importancia tanto para la salud de la población como para la economía nacional, ya que la detección de esta enfermedad en los animales o productos provoca grandes pérdidas para los productores y afecta las exportaciones.
Fuente: Noticias Argentinas

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