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miércoles 07 de septiembre de 2016

Recomiendan chequeos de riñón a partir de los 40 años

Los especialistas recomiendan realizar un chequeo anual a partir de los 40 años para conocer la salud de los riñones.

Un simple análisis de sangre u orina permite detectar la enfermedad renal crónica, una patología que suele presentarse con el paso del tiempo y que afecta a unos 4,2 millones de argentinos y es responsable de tanta discapacidad y mortalidad como las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

La enfermedad renal crónica es una patología que afecta a un 10% de la población mundial, y consiste en el funcionamiento anormal de los riñones por más de 3 meses o su alteración estructural, lo que con el tiempo, si no se diagnostica, conlleva a la necesidad de tratamientos complejos y onerosos como la diálisis o el trasplante renal.

Por esta razón, los especialistas recomiendan realizar un chequeo anual a partir de los 40 años para conocer la salud de los riñones.

Carlos Luis Blanco, Presidente de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires (ANBA) explicó que "con un simple examen de sangre u orina se puede alcanzar el diagnóstico" y remarcó que "los pacientes deberían pedirle a su médico que incluya en el testeo de rutina la búsqueda del nivel de creatinina en sangre y que realice una evaluación de la orina para detectar la presencia de proteínas, dos indicadores que ayudan a diagnosticar la patología".

"La discapacidad y mortalidad asociada a la enfermedad renal crónica tiene la misma jerarquía que la causada por patologías graves como la enfermedad cardiovascular, algunas neoplasias, la diabetes y la hipertensión arterial", advirtieron especialistas en nefrología en el marco del 14° Congreso de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires y del 1° Congreso Latinoamericano de Hidratación, que se llevará a cabo en esta ciudad del 7 al 10 de septiembre, organizado por la ANBA, con la colaboración de la Sociedad Argentina de Nefrología y la Sociedad Uruguaya de Nefrología.

Pese a que la enfermedad renal crónica está catalogada como "una enfermedad silenciosa", y generalmente no presenta síntomas visibles hasta haber avanzado a un estadio en el que la función del riñón no supera el 30%, el nefrólogo Gustavo Lacestremère, y Secretario de la ANBA remarcó que "la presencia de algunas condiciones o signos deberían motivar especialmente la consulta al especialista, para descartar la enfermedad o para detectarla en forma temprana".

"Entre otros, sufrir hipertensión arterial, ser diabético, padecer dolor lumbar o cólicos renales, notar hinchazón alrededor de los ojos, manos y/o pies, orinar frecuentemente (especialmente durante la noche), sentir ardor o dificultad para orinar, y ante la presencia de espuma o sangre en la orina", añadió Lacestremère.

Para Blanco, quien además es presidente de 14° Congreso de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires y del 1° Congreso Latinoamericano de Hidratación, "deben estar especialmente alertados sobre los síntomas de esta patología aquellos que tengan diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, colesterol elevado, antecedentes familiares de enfermedad renal crónica o quienes sean fumadores". "En esos casos, la recomendación es que los chequeos sean realizados con mayor frecuencia", indicó el especialista.

La situación en la Argentina


Considerando este año, los expertos destacaron que en la Argentina hay más de 30 mil pacientes bajo tratamiento de diálisis, y se llevan realizados a la fecha más de 700 trasplantes de órganos, de los cuales la inmensa mayoría corresponde a trasplantes renales.

Cerca de 8 mil personas están en lista de espera de algún órgano, y nuestra tasa de donantes es de 6,43 personas por millón. Los especialistas concuerdan en que si bien tanto la diálisis como el trasplante son tratamientos efectivos y es muy positivo disponer de estas alternativas para los pacientes, lo ideal es no llegar a estas instancias, sino que la enfermedad se prevenga con buenos hábitos o se diagnostique tempranamente.

En cuanto a las recomendaciones específicas referidas al cambio en las conductas, se encuentran:

- Actividad física periódica, al menos 30 minutos diarios de caminata.
- No fumar.
- Restringir la sal en las comidas, ni agregándola ni ingiriendo alimentos ricos en ella. Se recomienda reemplazarla por otros condimentos.
- Beber entre 2 y 3 litros de líquido por día.
- Disminuir la ingesta de carne vacuna, alimentos ricos en grasas y carbohidratos y aumentar la de pescado, frutas y verduras
- Controlar la presión arterial y la diabetes, en caso de padecerla.

Lacestremère, que preside el comité Científico del 14° Congreso de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires y del 1° Congreso Latinoamericano de Hidratación, explicó que "la enfermedad renal crónica se define como la presencia de daño renal, medida según un indicador bajo del volumen de líquidos filtrados por el riñón".

"En el caso de que dicha enfermedad progrese y no responda a los tratamientos médicos disponibles, tendrá indicación de tratamientos sustitutivos de la función renal (diálisis y/o trasplante). El abordaje de la enfermedad renal crónica debe ser realizado por un equipo médico multidisciplinario, que cuente con nefrólogos, nutricionistas, reumatólogos, cardiólogos y médicos clínicos, entre otros", indicó el experto.
Fuente: Noticias Argentinas

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