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miércoles 29 de junio de 2016

Psicofármacos en el embarazo, tema tabú

Estimaciones internacionales difundidas por expertos del Hospital de Clínicas indican que más del 10% de las embarazadas a nivel mundial sufre depresión, seguido de trastornos de ansiedad y otros problemas

Estimaciones internacionales difundidas por expertos del Hospital de Clínicas indican que más del 10% de las embarazadas a nivel mundial sufre depresión, seguido de trastornos de ansiedad y otros problemas. Estas afecciones psiquiátricas pueden haber aparecido antes de la gestación o bien desencadenarse durante ese período. Si bien la recomendación más extendida es evitar la medicación o no quedar embarazada si se utilizan estos compuestos, para el psiquiatra Franciso Appiani, "con el seguimiento y control profesional se puede llevar adelante el embarazo de forma segura y con resultados favorables".

"Una enfermedad psiquiátrica no controlada durante el embarazo o el puerperio es mucho más peligrosa que el uso de psicofármacos", explicó Appiani, médico de planta del Programa de Farmacología Clínica de la Dirección de Docencia e Investigación del Hospital de Clínicas, y autor del libro Psicofarmacos en embarazo y lactancia. Uso y seguridad. Agregó que en nuestro país "este es un tema del que se sabe poco, por más que haya una enorme necesidad de información".

En palabras del especialista, cuando ciertas afecciones como el trastorno bipolar, los trastornos de ansiedad o la psicosis no son controlados en este período, pueden generar problemas no sólo en la madre sino también en el chico, entre ellos "bajo peso al nacer, menos capacidades adaptativas, mayor frecuencia de fórceps y de parto prematuro".

El experto aclaró que no todas las embarazadas con afecciones psiquiátricas deben medicarse, ya que muchos cuadros pueden ser controlados con psicoterapia, pero recalcó que se debe individualizar cada caso y, cuando se lo justifique, recetar psicotrópicos.

Seguridad de los psicotrópicos, en detalle

"Ninguno de los psicofármacos actuales son teratógenos mayores, lo que significa que no tienen altas chances de provocar malformaciones", indicó Appiani. Recordó que este tipo de medicación fue estigmatizada por la talidomida, compuesto que nació como un sedante para embarazadas utilizado también para aliviar náuseas que causó grandes deformaciones cuando había sido comercializado entre 1957 y 1963.

Más allá de que en palabras del experto, los compuestos de hoy no representan el peligro de otros suspendidos, el psiquiatra reconoció que las drogas más seguras son las más antiguas, como los antidepresivos tricíclicos que también pueden ser usados como ansiolíticos.

"Cuando se desarrolla un medicamento, por razones éticas, no se puede exponer al mismo a mujeres embarazadas. Las pruebas se realizan en animales de laboratorio y se llegan a conclusiones en cuanto a su seguridad a través estudios científicos. Se calcula que cuando un nuevo medicamento sale al mercado pasan 30 años hasta que conocemos completamente su perfil de seguridad para el uso durante el embarazo y lactancia. Por ello, en la actualidad, los psicofármacos que se prescriben son los más conocidos", indicó el profesional.

El investigador explicó que sí se debe tener más cuidado son los llamados estabilizadores del estado de ánimo o antirrecurrenciales, porque se conoce su potencial teratogénico, "aunque en algunos casos el beneficio también supera el riesgo".

Luego de indicar que los antipsicóticos son de bajo riesgo, Appiani reconoció existe una falsa creencia que las benzodiacepinas estarían libres de provocar malformaciones, "aunque este tema es muy discutido, porque se cree que hay mayor incidencia de paladar hendido y labio leporino".

"Cuando salen drogas nuevas al mercado, sabemos muy poco de ellas", comentó y por este motivo existen controversias sobre los posibles efectos del uso de los inhibidores selectivos, es decir, los antidepresivos más nuevos.

Tratamiento posible, con controles

"Lo ideal es que si una paciente con patologías previas quiere quedar embarazada, lo haga de una manera programada. Pero si ese embarazo ocurre sorpresivamente, se debe evaluar qué modificación realizar del esquema terapéutico", comentó el psiquiatra.

"En principio, la solución tampoco es evitar el embarazo. Una afección psiquiátrica no es una excusa para decirle a una mujer que no puede ni debe quedar embarazada. Con el seguimiento y el control de su psiquiatra y del equipo de salud de confianza, se puede llevar adelante el embarazo de forma segura y con resultados más que favorables", puntualizó el especialista y ejemplificó que en Estados Unidos, se estima que hay aproximadamente 500 mil embarazadas por año que se encuentran en tratamiento.

Puede ocurrir que la persona embarazada suspenda la medicación y todo siga su embarazo éxito, pero, en palabras del médico, "este camino es posible con pacientes a las que se conoce mucho".

Al margen, para Appiani el psiquiatra y el obstetra tienen que estar en íntimo contacto durante el embarazo, y el neonatólogo debe estar advertido que puede recibir a un bebé expuesto a psicofármacos. "Todas estas drogas advierten que se han observado cuadros de mala adaptación neonatal por pasaje transplacentario, y aunque esto es muy infrecuente, los médicos deben saberlo", agregó.

Lactancia y puerperio, dos momentos clave

El momento más frágil y de mayor vulnerabilidad de una mujer es el tiempo posterior al parto, denominado puerperio, "donde el 80% de las pacientes con afecciones psiquiátricas tienen episodios, en especial trastornos bipolares", sostuvo Appiani.

Pero también debe tenerse en cuenta que la lactancia materna, que coincide con el puerperio, es un momento más restrictivo a la hora de administrar fármacos, ya que las sustancias pasan al bebé a través de la leche. Aunque Appiani aclaró que si bien estas drogas acceden a leche materna, no todas lo hacen en concentraciones terapéuticas. "Lo no hay que usar son las benzodiacepinas, porque sedan al bebé y cuando un niño nació prematuro no se puede amamantar si se toman psicofármacos", agregó.

Para lograr una lactancia segura, el psiquiatra explicó que existe una pauta posológica, en la que la mujer debe amamantar durante todo el día y cuando llega la noche, tras dar el pecho por última vez, tomar la medicación. Si necesita volver a dar de comer al bebé en ese período se debe usar suplemento o bien leche que se extrajo previamente. A la mañana siguiente, se tiene que descartar parte del líquido y después amamantar con normalidad.

El especialista explicó que "es necesario y está recomendado estimular la lactancia, ya que el hecho de amamantar disminuye el riesgo de que la mamá tenga una recaída en su afección". Pero que también se debe evaluar en qué caso son mayores los costos que los beneficios.

"En cuadros de psicosis puerperal en el que la mujer sale de la realidad, tiene delirios y conductas desorganizadas, existe un riesgo de infanticidio del 4%. Por eso, cuando se presenta, se suspende la lactancia y se actúa de un modo más agresivo terapéuticamente".

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