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jueves 12 de octubre de 2017

Nutrición: clave para el envejecimiento saludable

Buenos hábitos alimenticios durante toda la vida, y particularmente en la tercera edad, disminuyen los riesgos cardiovasculares, de cáncer, y de pérdida de masa y fuerza muscular, al tiempo que mejoran la calidad de vida.

Según estadísticas recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hoy en la Argentina la expectativa de vida alcanza a un promedio de 76,3 años (72,7 en los varones y 79,9 para las mujeres), lo cual representa enfrentarse a nuevas situaciones y enfermedades.

Especialistas convocados por el 21º Congreso Internacional de Nutrición, que se llevará a cabo en Buenos Aires del domingo 15 de octubre al viernes 20, destacaron que "el gran desafío que enfrenta la medicina moderna es lograr un envejecimiento saludable y tanto la nutrición como la actividad física son claves para alcanzarlo".

Los cambios que constituyen e influyen en el envejecimiento son complejos dado que, en el plano biológico, está asociado con la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares.

Con el tiempo, estos daños reducen gradualmente las reservas fisiológicas, aumentan el riesgo de muchas enfermedades y disminuyen en general la capacidad del individuo.

Sin embargo, estos cambios no son ni lineales ni uniformes, y solo se asocian vagamente con la edad cronológica de la persona.

Así, mientras algunas personas de 70 años gozan de un buen funcionamiento físico y mental, otras tienen fragilidad o requieren apoyo considerable para satisfacer sus necesidades básicas.

Dado que la mayor carga de morbilidad en la edad avanzada se debe a enfermedades no transmisibles, los factores de riesgo de estas afecciones son blancos importantes en la promoción de la salud.

Las estrategias para reducir la carga de discapacidad y mortalidad en la edad avanzada consisten en la adopción de hábitos saludables y el control de los factores de riesgo metabólicos.

Para hacer una evaluación nutricional exhaustiva de las personas mayores, se deben tomar medidas antropométricas y realizar análisis bioquímicos y evaluaciones nutricionales.

Un estudio efectuado en el Reino Unido aplicando estos enfoques integrales reveló que el riesgo de desnutrición proteico-calórica era de entre el 11% y el 19%, y que se acompañaba de deficiencia de vitaminas C y D y bajos niveles de carotinoides.

Las expertas consideraron necesario mejorar la concentración de nutrientes de los alimentos, sobre todo las vitaminas y minerales, pero también es importante tener en cuenta la ingesta calórica y proteica. Se ha demostrado que el asesoramiento nutricional individualizado mejora el estado nutricional de las personas mayores en 12 semanas.
Fuente: Noticias Argentinas

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