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sábado 30 de abril de 2016

La información, la mejor prevención contra las drogas

Los mercados legales tienen mecanismos que protegen al consumidor, no es el caso de los ilegales.

El consumo de drogas es una realidad innegable, así como su presencia en las diversas formas de ocio que existen. Energy Control nació en España a finales de los años 90 tomando como punto de partida el hecho que hay personas que desean consumir drogas y que lo van hacer incluso a pesar de todos los mensajes sociales e institucionales que les recomiendan lo contrario.

En esa época, la preocupación creciente por el uso que se hacía de las drogas en los espacios de ocio, por aquel encontoces muy vinculados a la música electrónica, llevó a la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo a armar Energy Control, un proyecto pionero centrado en dar información y pautas para que cualquier persona consumidora pudiera hacer un uso de menor riesgo.

Cómo gestionar el consumo, qué pautas de dosificación seguir o cuáles son las vías de administración más correctas para usar drogas, son informaciones que habitualmente no están disponibles o al alcance de la persona que quiere consumir. Proyectos como Energy Control nacieron para llenar ese hueco.

Dado que las drogas están en manos de un mercado ilegal que muchas veces busca su beneficio a través del fraude al consumidor, era necesario establecer algún tipo de recurso que permitiera a la persona consumidora tener una orientación sobre la composición de las drogas que iba a tomar y que esa información le sirviera para adoptar las precauciones necesarias.

Los mercados legales tienen mecanismos que protegen al consumidor, no es el caso de los ilegales.

En este sentido, Energy Control cuenta con diferentes áreas de actividad enfocadas a alcanzar nuestro principal objetivo: la reducción de los riesgos asociados al consumo de drogas. Entre nuestras actividades, una de las más reconocidas es el outreach, la instalación de puntos móviles de información sobre drogas (stands) en los espacios de ocio, festivales de música, bares, pubs o discotecas.

En ellos ofrecemos información sobre drogas y servicios de reducción de riesgos, como pueden ser el análisis rápido de sustancias y pruebas de alcoholemia. En un festival grande podemos hacer en torno a 400 análisis en una noche.

Si lo podemos hacer es porque los organizadores colaboran con nosotros y porque contamos con la confianza y el reconocimiento de las personas que consumen. También trabajamos estrechamente con los dispositivos sanitarios que cubren en estos eventos, detectando y comunicando incidencias como pueden ser una partida adulterada o unas pastillas sobredosificadas.

Otro de los elementos que nos define como programa es el servicio especializo de análisis de sustancias en laboratorio que nos permite recoger información del mercado ilegal de drogas pero también alertar de forma temprana sobre la presencia de adulterantes que son un riesgo para la salud pública.

El trabajo que desarrollamos va mucho más allá de las intervenciones en el ámbito del ocio y el análisis de sustancias. Colaboramos con el sector educativo, entendiendo éste como un universo formado por adolescentes y jóvenes, profesores y familias. Impartimos talleres a jóvenes, realizamos formaciones al profesorado y convocamos charlas informativas para padres y madres.

También ofrecemos atención personalizada a cualquier persona interesada a través de diferentes canales, ya sea presencial en nuestras sedes, por teléfono, e-mail/ web, o en los foros para consumidores en Internet.

Es un buen momento para iniciar un debate constructivo sobre una realidad a la que no se presta atención hasta que no ocurre algún tipo de desgracia, como recientemente ha pasado en Argentina.

En el caso del consumo de drogas, las prohibiciones no funcionan y muchas veces traen consecuencias imprevistas o indeseadas. Prohibiendo las fiestas de música electrónica se perjudica tanto a las personas que no consumen drogas como a las que sí lo hacen.

Estas personas seguirán consumiendo pero lo harán con mayor clandestinidad, hecho preocupante desde el punto de vista preventivo. La prohibición es una oportunidad perdida para las administraciones, ONGS y profesionales, pues ya no podrán tener contacto con una realidad que no siempre es accesible.

De esta manera, no se podrá abordar el consumo de drogas de una manera más realista y con unas metas mucho más alcanzables, como es la reducción de riesgos en lugar de una prevención de consumo.
Fuente: Télam

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