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domingo 11 de septiembre de 2016

La importancia de derribar mitos relacionados con la hidratación

Recuento breve de los más difundidos mitos y creencias sobre el consumo de agua y otros líquidos

El agua es quizás el medio más importante de hidratación, pero no es el único, ya que también hidratan los jugos, caldos, leche y cualquier líquido.

Por tal motivo, el médico mexicano Jorge Antonio Aldrete Velasco, especialista en medicina interna con experiencia en investigación clínica, destacó la importancia de derribar algunos mitos relacionados con la hidratación.

"Lo que ponderamos es que la gente mejore el estado de hidratación. Y es que de los mitos el más extendido es sin duda cuánto líquido se debe beber al día", explicó Aldrete Velasco, quien visitó la Argentina para participar del 1° Congreso Latinoamericano de Hidratación organizado a la par del 14° Congreso de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires.

El especialista mexicano, que cuenta con amplia experiencia en investigación clínica, mercadotecnia médica y áreas directivas de la industria editorial, destacó que mujeres embarazadas, niños y adultos mayores representan los tres grupos más vulnerables a la deshidratación, condición que pone en riesgo los órganos más importantes del cuerpo.

En diálogo con NA, el médico, que es vicepresidente del Colegio de Medicina Interna de México, destacó que, en general, en el caso de las mujeres adultas es necesario beber de 2,5 a 2,7 litros de líquidos diariamente, mientras que en los hombres de 3,5 a 3.7.

No obstante, aclaró que éstos litros diarios que se consumen incluyen "no sólo agua simple, sino café -2 o 3 tazas de las cuales recomendaron porque no solamente no es malo, sino que protege cardiovascularmente-, y todos los alimentos que la contienen".

Por tal motivo, el especialista dejó en claro que alrededor del agua y de los líquidos en general existen un buen número de mitos, y lo que la obra hace es abordar de manera científica el tema. Aldrete Velasco comentó en ese sentido que existe la posibilidad de que "la gente se sobrehidrate", pero si el riñón trabaja bien, "los riesgos son menores, porque los desecha en la orina".

"De ahí la importancia de empezar a tomar líquidos no solamente cuando tengamos sed, sino de manera rutinaria", indicó. No obstante, advirtió sobre los riesgos de la mala hidratación, que puede traer consecuencias para las personas, a distintos niveles.

"Necesito perder tan poquito como dos por ciento de mi peso corporal para tener una falla cognitiva. Eso está absolutamente estudiado. Eso se ha visto en adultos y en niños se ha comprobado que su rendimiento escolar es mucho mejor cuando se les da tan poquito como 300 mililitros de agua simple previo al día escolar", indicó.

Recuento breve de los más difundidos mitos y creencias sobre el consumo de agua y otros líquidos

¿Beber sólo cuando se tiene sed?

Esto es falso, al investigar la variación circadiana de los biomarcadores de hidratación en orina, sangre y saliva ante modificaciones en el volumen diario de ingesta de agua, se observan diferentes alteraciones cuando no se mantiene una hidratación continua en el transcurso de 24 horas, las cuales son evidentes en el descenso en el volumen de orina excretado y en la concentración de ésta.

Esto es porque la deshidratación (incluso aquella de la que el individuo no es consciente, es decir la deshidratación leve) modifica la osmolalidad, la gravedad específica y el color de la orina.

Por otra parte, la sensación de sed aparece cuando ocurre en el organismo una disminución de 3% del peso corporal relacionada con pérdida de líquidos, en forma tal que el individuo que bebe agua cuando tiene sed se encuentra ya deshidratado.

¿Ingestión en cantidades "correctas" e "incorrectas"?

La ingestión diaria de una "correcta" cantidad de agua no es un mero dilema teórico, sino un asunto de equilibrio fisiológico dependiente de diferentes factores: sería incongruente recomendar a una persona que hace ejercicio prolongado el consumo diario ("correcto") de 2 litros de agua cuando sólo a través de la sudoración pierde 5 litros.

¿Sólo el agua hidrata?

Nada más falso que la creencia hacia la que apunta esta pregunta. La European Food Safety Authority (EFSA) recomienda que un hombre adulto sano tome 2.5 litros de agua total al día, y una mujer adulta sana 2 litros, basando esta recomendación en el hecho clave de que 80% de la ingesta adecuada de agua proviene de las bebidas y el restante 20% de los alimentos; así pues, la recomendación de la EFSA se traduce en la práctica en que la ingesta de exclusivamente agua al día sea de 2 litros (hombres) y 1.6 litros (mujeres).

¿La cafeína deshidrata?

Sectores importantes de la población beben cotidianamente café en todo el mundo, y la cafeína es la sustancia psicoactiva de consumo más extendido. Según una falsa creencia popular, ingerir bebidas que contienen cafeína favorece la deshidratación; de ella deriva otra creencia no menos falsa: suponer que una persona que realiza ejercicio físico debe restringir su consumo de cafeína, sobre todo si se ejercita en condiciones de calor ambiental.

Sin embargo, lo que los estudios clínicos han puesto en evidencia es que: La cafeína cuenta con un efecto diurético leve que aumenta la frecuencia miccional.

En este efecto se fundamenta la creencia popular de que la cafeína favorece la deshidratación, aunque se ha comprobado que el consumo diario de 300 a 400 miligramos de cafeína no ejerce efectos de importancia sobre la excreción de agua o el volumen total de orina excretada. La evidencia disponible no apoya que el consumo moderado de cafeína favorezca la deshidratación.

¿Beber mientras se come obstaculiza la digestión?

En un estudio realizado entre más de 1,000 personas habitantes de Argentina, 27% sostuvo que tomar agua durante las comidas dificulta la digestión y que 60% de aquellos que intervinieron en tal estudio basa en dicha premisa su consumo de agua mientras come.

Contra esta falsa creencia, los especialistas han argumentado la ignorancia generalizada acerca de los procesos que ocurren durante la digestión (en la que participa no únicamente el tubo digestivo per se, sino además la vesícula biliar y el páncreas) y la naturaleza de éstos (masticación, formación del bolo alimenticio, secreción de enzimas, ácido clorhídrico y bilis, absorción y transporte de nutrientes, excreción de deshechos).

¿Agua baja en sodio y prevención cardiovascular?

De entre más de 1,000 individuos, 80% cree firmemente que para cuidar el corazón, hay que tomar agua baja en sodio; 77% basa su ingesta diaria de agua en tal convicción.

Tras examinar esta falsa creencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que: La ingesta de agua no contribuye significativamente con la ingesta total diaria de sodio, salvo en los casos de personas a las que de modo explícito se les ha indicado la restricción en el consumo de sodio.

La principal fuente del sodio que ingresa al organismo no es el agua, sino que 75% proviene de cierto tipo de alimentos sólidos (envasados y comida express).
Fuente: Noticias Argentinas

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