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viernes 08 de julio de 2016

La cirugía bariátrica también revierte el envejecimiento prematuro asociado a la obesidad

Los pacientes con obesidad mórbida que se someten a la intervención tienen telómeros hasta un 80% más largos a los dos años de la cirugía

Cada vez hay un mayor número de estudios que constatan los beneficios de la cirugía bariátrica, tipo de intervención quirúrgica con la que se logra reducir el peso en los pacientes con obesidad. Es el caso, entre otros efectos positivos, de un menor riesgo de depresión, de dolor articular y de enfermedades cardiovasculares –caso, por ejemplo, de la disminución de hasta un 70% de la incidencia de infarto en personas con obesidad mórbida–. Además, este tipo de intervención también se presenta como la medida más eficaz para erradicar la diabetes tipo 2 en la población obesa. Pero aún hay más. Según muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Médica de Viena (Austria), la cirugía bariátrica también revierte el envejecimiento prematuro asociado a la obesidad.

Como explica Philipp Hohensinner, director de esta investigación presentada en el marco de la Reunión 'Fronteras en Biología CardioVascular 2016' de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) que se está celebrando en Florencia (Austria), «la población con obesidad se encuentra prematuramente envejecida. Y es que la obesidad conlleva un incremento de los niveles de inflamación, con mayores niveles de citoquinas inflamatorias, esto es, unas pequeñas proteínas que juegan un papel muy importante en la señalización celular, en sus tejidos adiposos. Además, las personas obesas tienen telómeros más cortos al final de sus cromosomas».

El tamaño importa

Los telómeros, regiones de ADN no codificante que se sitúan en los extremos de los cromosomas, actúan como un reloj interno de las células. Cuando una célula se divide, los telómeros se acortan. Un acortamiento que también puede producirse en las situaciones de estrés oxidativo. El resultado final es que los telómeros son tan cortos que la célula ya no tiene capacidad para dividirse y, de no ser reemplazada, entra en una fase de senescencia.

En este contexto, y como ya mostró una investigación previa, las mujeres con obesidad tienen telómeros más cortos que aquellas que, con la misma edad, tienen un peso normal. De hecho, se estima que el acortamiento de los telómeros asociado a la obesidad equivale al que se produciría si las células se dividieran de forma natural durante un período de ocho años.

La buena noticia es que, como muestra el nuevo estudio, este envejecimiento prematuro se puede revertir gracias a la reducción del peso corporal que induce la cirugía bariátrica.

El estudio fue llevado a cabo con la participación de 76 pacientes con una edad promedio de 40 años y obesidad mórbida –esto es, un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 35 kg/m2, estableciéndose la media del IMC de los participantes en 44 kg/m2–. De hecho, los pacientes fueron seleccionados para la intervención tras confirmarse que no podían perder peso con la simple adopción de hábitos de vida más saludables –fundamentalmente, seguir una dieta y practicar ejercicio.

Como destaca Philipp Hohensinner, «la cirugía bariátrica reduce de forma drástica la cantidad de alimento que puede ingerir un paciente. Tal es así que los pacientes pierden en torno al 30-40% de su peso corporal total durante los primeros 12 meses tras la intervención».

Asimismo, y con objeto de analizar el posible cambio en los marcadores de envejecimiento asociado a la cirugía bariátrica, los autores tomaron muestras de sangre de los participantes justo antes de la intervención y a los 12 y 24 meses de haberla realizado.

Reducir el estrés oxidativo

Los resultados mostraron la eficacia de la cirugía bariátrica a la hora de reducir el peso corporal de los participantes. Concretamente, el IMC promedio se estableció en tan solo 27,5 kg/m2 a los 12 meses de la intervención, lo que supuso una pérdida media del 38% de este IMC. Es más; la reducción del peso corporal se acompañó de un descenso en los niveles de dos citoquinas proinflamatorias –el inhibidor del activador del plasminógeno-1 y de la interleucina-6–, así como del aumento de una citoquina antiinflamatoria –la interleucina-10.

Como apunta Philipp Hohensinner, «la pérdida de una gran cantidad de tejido adiposo parece que provocó que el cuerpo pasara de un estado pro-inflamatorio a uno más saludable».

Y llegados a este punto, ¿qué sucedió con los telómeros? Pues que gracias a la cirugía bariátrica, la longitud de los telómeros de los pacientes fue hasta un 80% mayor una vez habían transcurrido dos años desde la intervención.

Como refiere el director del estudio, «la longitud de los telómeros de las células inmunes de la sangre se había incrementado a los 24 meses de la cirugía. Estas células son reemplazadas con el tiempo, lo que implica que las células que vimos antes de la operación eran distintas de las que observamos en este nuevo entorno postquirúrgico. De hecho, estas nuevas células tenían telómeros más largos y una apariencia más joven que las observadas antes de la intervención. También parecían tener menos estrés y verse menos forzadas a proliferar».

Es más; los resultados también mostraron que la cirugía posibilitó que, transcurridos dos años, el daño oxidativo de los telómeros se hubiera reducido en casi tres veces.

Como concluye Philipp Hohensinner, «creemos que las células parecen rejuvenecerse, con telómeros más largos, porque hay un menor acortamiento por causa del estrés oxidativo sobre estos telómeros. La obesidad, y más específicamente la presencia de una gran cantidad de tejido graso, parece someter al organismo a un estrés creciente. Por tanto, la pérdida de peso y de este tejido adiposo hace que se reduzca este estrés, por lo que el cuerpo se rejuvenece. En definitiva, son muy buenas noticias para los pacientes que se han sometido a este tipo de cirugía, pues demuestran que el daño causado por la obesidad puede ser revertido».
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