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miércoles 27 de septiembre de 2017

Conducta humana y políticas públicas

El jueves se lanzará la primera red en América Latina que reúne expertos internacionales de las ciencias del comportamiento y las políticas públicas.

El Banco Interamericano de Desarrollo y Fundación INECO llevarán adelante un jornada en la que se lanzará la primera Red Latinoamericana de Conducta Humana y Políticas Públicas.

Este jueves desde las 10 la cita será en el auditorio INTAL -Esmeralda 130, Buenos Aires-.

El encuentro reunirá a expertos internacionales de las ciencias del comportamiento y las políticas públicas.

Uno de los oradores será el neurólogo clínico y neurocientífico argentino Facundo Manes, quien conversó con Diario UNO.

¿Cómo es que se interesa el BID en la iniciativa de INECO para la temática Conductas humanas y políticas públicas?

Muchos países del mundo han tomado como referencia exitosas experiencias internacionales que han sembrado un gran interés en el aprovechamiento de los principios de las ciencias de la conducta para el diseño de programas y políticas públicas. Tanto para el BID como para Fundación INECO es necesario y fundamental que, en complemento con la tarea de los gobiernos de la región, se puedan unir los esfuerzos en pos de potenciar la promoción del bienestar de los que más lo necesitan. Así fue que surgió esta alianza para lanzar la primera Red Latinoamericana de conducta humana y políticas públicas, un paso inicial enmarcado en una estrategia general de determinación que tiene como fin central la reducción de la pobreza y la mejora de la equidad social en la región.

Primera edad y envejecimiento parecen estar relegadas en las políticas públicas ¿Cuáles son las más urgentes, qué hay que tener en cuenta y qué herramientas son necesarias en cada caso?


La mayoría de los niños tiene la misma capacidad de aprender cuando nace. No obstante, el contexto que los rodea impacta sobre ellos muy tempranamente. Existe evidencia científica sobre el impacto positivo que representa la inversión en el desarrollo infantil para la reducción de la pobreza y la desigualdad. Por ejemplo, estudios reflejan que cuando los niños llegan a los 3 años, los que fueron más estimulados escucharon 30 millones de palabras menos que los estimulados. Obviamente, esto afecta negativamente el desarrollo posterior y las oportunidades de esos niños que recibieron menor estimulación. En este sentido, la posibilidad de que alcancen el mayor desarrollo posible de su potencial depende en gran parte del apoyo del entorno, ligado a la estimulación cognitiva y afectiva y a la nutrición. El hecho de que muchísimos niños no puedan lograr alcanzar ese máximo potencial es doblemente repudiable: representa una injusticia para con ellos pero, también, una enorme pérdida de capital mental para el futuro de los países. La buena noticia es que, si bien esa falta de recursos afecta negativamente al desarrollo cognitivo de los niños, también sabemos que no es irreversible. De ahí el carácter urgente que tiene la necesidad de inversión en el desarrollo infantil.
Respecto del envejecimiento, en sí es algo positivo y es un indicador de las mejoras en las condiciones de vida de la población, más aún cuando esos años adicionales son mayormente saludables. No obstante, estos años también son susceptibles de presentar situaciones de discapacidad, dependencia funcional y diversos problemas en la salud. Estos factores, inevitablemente, acarrean problema humano y económico para el sistema sanitario, planteando el dilema de cómo lograr un envejecimiento saludable que atenúe y morigere esas consecuencias. Sabemos que en nuestra región, hoy el 11% de la población de la región supera los 60 años y se calcula que esta cifra se triplicará en las tres décadas siguientes, con lo que podemos decir que el rápido envejecimiento de la población es una realidad. En este contexto, las neurociencias pueden aportar valiosa información en pos del mejor diseño de políticas públicas que impacten sobre esta etapa de la vida; y las ciencias del comportamiento pueden colaborar en la promoción y educación respecto de los hábitos que favorezcan el mantenimiento de un cerebro saludable en su población.

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