salud salud
lunes 11 de julio de 2016

Cómo saber si te han echado el mal de ojo

Este tipo de energía suele ser producto de la envidia, los celos y el odio, causando un enorme malestar en la persona que lo recibe

El mal de ojo es producto de una fuerte energía negativa que es enviada a la víctima por parte de otra persona que desea hacerle daño. Este tipo de energía suele ser producto de la envidia, los celos y el odio, causando un enorme malestar en la persona que lo recibe. En la tradición judía y también en la católica, existe la costumbre de atar un hilo rojo en la muñeca de los niños pequeños para evitarles el mal de ojo, pero ¿cómo saber si un ser querido es víctima de esta condición?.

El mal de ojo se sustenta fundamentalmente en la idea de que todos somos energía, y de que las energías positivas pueden causar mucho bienestar, pero las negativas mucho daño. Cuando una persona se concentra lo suficiente en hacer daño a alguien, cuando su energía está enfocada en el mal de esa persona, es muy posible que el otro lo reciba y que, en el caso de que no tenga una fuerza tan poderosa para repeler esas vibras, se vea afectado por ella.

Los bebés y niños pequeños suelen ser las personas más vulnerables ante el mal de ojo. Quienes trabajan con este tipo de energías indican que los síntomas más comunes de un posible mal de ojo en los pequeños son:

Pérdida del apetito
Vómito continuo y frecuente
Diarrea
Llanto descontrolado sin causa aparente
Sueño alterado
Alergias y brotes en la piel

En las personas adultas, el mal de ojo suele tener un efecto más poderoso a nivel psicológico que físico. El nerviosismo, el miedo profundo y la paranoia repentina y sin causa aparente, pueden ser tres manifestaciones de esta condición, que puede venir acompañada también de mareos, náuseas y vómitos.

Es muy importante aclarar que los síntomas del mal de ojo son bastante genéricos, por lo que primero se debe descartar cualquier tipo de enfermedad o condición física antes de pensar que se trata de una energía negativa que pesa sobre nosotros.

Otro aspecto muy importante es trabajar de forma constante para fortalecer nuestro espíritu y energía, consiguiendo de este modo evitar que las energías negativas de otras personas nos afecten.

En este aspecto es muy importante estar en contacto con nosotros mismos, con la espiritualidad y sentirnos a gusto con nuestras acciones y vida. La felicidad y las buenas energías son capaces de combatir cualquier tipo de mal ojo.

Además, puedes llevar a cabo prácticas para aumentar tu energía positiva y enfrentarte en plena forma a tu día a día. El reiki, el yoga o la meditación son excelentes alternativas que puedes contemplar. Del mismo modo, se recomienda trabajar el pensamiento positivo para beneficiar nuestra salud y hacer más llevadero el día a día.
Fuente:

Más Leídas