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domingo 11 de septiembre de 2016

¿Cómo me veo?

Quiero un cambio: la columna de Bernardo Stamateas*

Todos los seres humanos en algún momento de nuestra vida nos preguntamos cómo nos ven, es decir, qué percepción tienen los demás de nosotros. Por supuesto, algunos más que otros se preocupan por la imagen que quienes los rodean tienen de ellos.

En un alto porcentaje, aquello que vemos nos ayuda a decidir si algo o alguien nos agrada o no, si lo compramos o no, si lo aceptamos o no, si es digno de confianza o no. En los tiempos que corren todo pasa por la mirada.

La imagen se construye con rapidez, aproximadamente en cuatro minutos nos formamos una "primera impresión" de las cosas o las personas. Por supuesto, a veces el tiempo puede confirmar o no dicha impresión. En resumen: nuestra mente construye una imagen en base a lo que percibimos; esta puede ser modificada y reconstruida más tarde.

La imagen exterior es la expresión del interior.

Por eso, es bueno procurar tener una imagen positiva de nosotros mismos, ya que esta nos permitirá tener una autoestima alta y establecer relaciones interpersonales sanas y satisfactorias.

Por otro lado, también es importante brindar una buena impresión al mundo que nos rodea. ¿Por qué? Porque cuanto mejor sea nuestra imagen, mayor influencia positiva ejerceremos sobre la gente y mejores resultados obtendremos en la actividad que realicemos.

Sin embargo, nuestra imagen interior siempre debería dominar a la exterior. ¿Cómo lo logramos? A través del respeto, el valor y el cuidado que nos demos a nosotros mismos, lo cual sacará a la luz lo mejor de nosotros y nos convertirá en personas auténticas.

Todos, sin excepción, podemos encontrarnos con alguien que exprese algún dicho negativo sobre nosotros, del tipo: "Vos no sabés nada"; "eso no lo podés hacer"; "¿quién te creés que sos?"; "no tenés lo que hace falta". Son voces que hay que ignorar. El problema surge cuando somos nosotros mismos quienes nos decimos esas cosas y entablamos un diálogo interno que solo nos causa daño.

Es fundamental primero detectar esa voz interior propia que menosprecia, y luego trabajar para acallarla. Lo cierto es que todos los seres humanos tenemos una imagen formada de nosotros mismos, que comenzó a construirse durante la infancia. ¿Cómo te ves a vos mismo?

Recordá que tu imagen interior determina tus acciones.

No necesitamos impresionar a nadie, solo esforzarnos cada día para ser la mejor versión de nosotros mismos que podemos llegar a ser, soltando todo nuestro potencial, que incluye capacidades y habilidades únicas.

Nuestra vida no depende de lo que los demás piensen o digan de nosotros, sino de nuestra voluntad para llevar a cabo las acciones diarias que nos acerquen al cumplimiento de nuestras metas.

Es maravilloso y nos brinda una gran dosis de motivación y energía, lograr aquello que nos hemos propuesto, sin detenernos más que para festejar el logro y luego seguir hacia un nuevo objetivo por delante. Esta es la manera en que se comportan los triunfadores, esas personas que admiramos por todo lo que consiguen en la vida.

Si bien es importante tener un interior sano, sobre todo en esta época donde existe tanta agresión y violencia, también lo que hay afuera tiene que reforzar lo que hay adentro.

Esto significa que podemos tener la mejor preparación y ser excelentes en nuestra especialidad, pero si nuestra imagen exterior es desprolija y no coincide con nuestra capacidad, nuestras probabilidades de éxito serán menores.

¡Procurá la mejor imagen tanto interior como exterior!

*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos, Más gente tóxica y Nudos mentales, entre otros.
FB: BERNARDO STAMATEAS OFICIAL
TW: @BerStamateas
www.bernardostamateas.com

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