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miércoles 20 de julio de 2016

Cómo limpiar las lagañas a un bebé

Recomendaciones para asear bien a nuestro pequeño y no lastimarlo.

Los bebés se despiertan con los ojos llenos de lagañas por un motivo muy simple: siendo tan pequeñitos pasan la mayor parte del día y de la noche durmiendo, y los ojos, al permanecer cerrados, pierden muy poca agua, por lo que acumulan más secreciones. Estas denominadas lagañas, se componen de agua, pero también contienen sustancias desinfectantes y antibióticas para los ojos, además de una proteína denominada mucina.

Como ves, por ahora será normal que tu pequeño tenga los ojos lagañosos, así que lo único que deberás hacer es comprar suero fisiológico ocular y proceder a limpiárselos con cuidado:

Acuesta a tu pequeño boca arriba en una cama o en su cambiador y aplícale un chorrito de suero en cada ojito, evita tocárselos con el envase.
Sujétale su cabecita, manteniéndosela bien derecha. De este modo evitarás que el suero chorree por su carita y actúe más tiempo en el lagrimal. Así las lagañas se le reblandecerán.
No intentes quitarle las lagañas en seco; podrías arañarlo o, incluso, provocarle un derrame ocular.
Luego humedece con el suero una gasita esterilizada y arrastra con ella las lagañas desde el lagrimal hasta el rabillo del ojo. Hazlo despacio.
Emplea siempre una gasita para cada ojo (jamás uses algodón). Así, en caso de que tu pequeño padezca una infección en uno de ellos, no la transmitirás al otro y evita que las gotas de suero se deslicen y pasen de un ojo al otro.

La situación es diferente si el pequeño tiene los ojos lagañosos siempre o si se los rasca a menudo, si le lagrimean continuamente y si los tiene irritados o enrojecidos. En estos casos llévalo al pediatra, porque puede tener el lagrimal obstruido; ocurre cuando el conducto por donde se evacuan las lágrimas está poco desarrollado y, por eso, drena de manera incorrecta.

El lagrimal obstruido puede ser el motivo

La obstrucción del lagrimal, aunque resulta molesta para el pequeño, es una alteración leve y por lo general se corrige en dos o tres semanas, después de procurarle los siguientes cuidados:

Masajéale la zona del lagrimal con el dedo índice, apretándole suavemente de arriba abajo 12 veces seguidas, tres o cuatro veces diarias.
Aplícale sobre los ojos compresas o gasas humedecidas, tres o cuatro veces al día. De esta manera los párpados se mantienen húmedos y limpios, por lo tanto, es más difícil que los ojos sufran alguna infección.

Si a pesar de estas medidas tu pequeño sigue teniendo el lagrimal obstruido, la solución será sondar ese conducto. Para realizar este procedimiento tendrán que sedarlo ligeramente.

Otra posible causa de las lagañas del pequeño es que padezca conjuntivitis es decir, que se le haya infectado la conjuntiva ocular (la parte blanca del ojo). Los síntomas de esta alteración, además de las lagañas, son muy variados y pueden aparecer aislados o juntos, de igual modo puede darse sólo en un ojo o en los dos: enrojecimiento, lagrimeo continuo, edema palpebral (el párpado se inflama), párpados caídos...

Ante esta situación, lleva a tu pequeño al médico y además aplícale el colirio que te aconseje, lávale los ojos con suero fisiológico y límpiaselos con una gasita desde el ángulo interno hasta el rabillo. En unos 10 días estará bien. Pero, si en cualquier caso crees que tu pequeño padece un problema ocular llévalo al pediatra.
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