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martes 04 de octubre de 2016

Cómo eliminar los kilos rebeldes

Son los que más cuestan. Fijate cómo bajarlos.

Es como una pared inamovible: después de una exitosa pérdida de peso a punta de privaciones culinarias y horas de gimnasio, quedan tres kilos rebeldes. La balanza se quedó estática, ¿por qué las estrategias que dieron resultado con los nueve kilos anteriores ya no surten efecto?

Los expertos los llaman "los kilos de la vanidad", porque muchas veces las ganas de librarse de ellos no responden a cuestiones de salud: "Cuando hay exceso de grasa, el cuerpo quiere sacarla y por eso la tarea puede facilitarse al principio. Sin embargo, en ocasiones las personas quieren eliminar más de lo que se debe. A esa necesidad no la llamo 'bajar peso', más bien son los últimos retoques de la escultura", expresa Manuel Villacorta, nutricionista.

Una primera medida requiere entonces revisar qué tan realistas son las expectativas, pues bienestar y apariencia son a veces metas distintas. "El peso ideal no es una cifra al azar, es importante realizar un examen que tenga en cuenta la estructura ósea y dónde se deposita la grasa, entre otras variables, para establecerlo", agrega Luis Miguel Parra, especialista en estética. "Hay pacientes que toda la vida han estado en 65 kilos y quieren quedar por debajo de 60". Y no es óptimo apuntarle al peso más bajo que se desea alcanzar, sino al más bajo que se pueda mantener.

Además de los cambios hormonales que llegan con la edad y que dificultan la misión, el metabolismo puede estar jugando en contra: "Cuanto más se adelgace, menor quema calórica habrá siguiendo la misma rutina", explica la doctora Caroline Cederquist, autora del libro The MD Factor Diet. En otras palabras, el sistema se desacelera pues un cuerpo "más pequeño" requiere menos energía para sostenerse, se adapta a trabajar con un reducido número de calorías y se produce una especie de resistencia, un mecanismo de supervivencia para protegerse contra el hambre.

También se habla de la fatiga de la dieta, algo de descuido en detalles que suman gramos de más cuando pasa la novedad inicial. "La mayoría piensa que la pérdida de peso siempre sigue un ritmo constante, pero no es así", comenta Leslie Bonci, directora de nutrición del UPMC Center for Sports Medicine. Según recientes estudios, lograr el peso deseado podría tardar seis meses, de manera que la paciencia es la mejor aliada de la disciplina y la constancia.

Cómo comer

Es aconsejable registrar en una especie de diario cada cosa que se lleve a la boca, incluso la cucharada sobrante del plato de alguien o esas bebidas que por ser líquidas pasan desapercibidas. Cuando se trata de los kilos finales todo cuenta. "A los pacientes que quieren erradicarlos les pregunto qué prefieren: si lograrlo o quedarse felices con la copita de vino del fin de semana. El 80 por ciento de los esfuerzos tienen que venir de la dieta, de la alimentación sana y del tamaño de las porciones", señala el nutricionista Manuel Villacorta.

Deben evitarse los procesados, así como el alcohol y la cafeína, porque aumentan la producción de cortisol que promueve el almacenamiento de grasa. Ojo con el azúcar que en su versión refinada está escondida, como sirope de maíz, maltodextrinas y otras variedades impronunciables. "Si se mantienen niveles de insulina altos es difícil quemar la grasa", afirma Ana Muriel, experta en nutrición holística. Cuando se ha adelgazado no se puede seguir esperando milagros de la misma dieta sino reevaluar las necesidades calóricas que serán menores.

Fuente: InfoSalud
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