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lunes 14 de noviembre de 2016

Comer un sánguche por día es malo para la salud

Un estudio de la UMaza indica que la excesiva ingesta de esos alimentos aporta sodio y grasas poco saludables.

Comer todos los días un sánguche envasado a base de embutidos y de alimentos que aportan muchas calorías no es bueno para la salud.

Así lo indicó un estudio realizado por investigadores de la Universidad Maza, quienes comprobaron que este alimento, consumido frecuentemente por cuestiones de falta de tiempo o costos, puede ser perjudicial para el organismo.

El ritmo de la vida moderna impulsa a consumir alimentos al paso, que muchas veces representan el almuerzo o la cena. Esa situación da lugar a dos problemas: dificultan la deglución y digestión, y el aporte de grasas saturadas y sodio se eleva por encima de los niveles recomendados.

Este último aspecto es fundamental para la regulación de la presión arterial y el volumen sanguíneo y, por ende, para el funcionamiento de músculos y nervios.

Variedad de productos
"Uno no puede vivir comiendo sánguches; lo ideal es consumirlos en eventuales ocasiones, de vez en cuando, porque a todos nos gustan; pero hay que ser equilibrados", explicó la nutricionista Silvia Farah, una de los investigadores del estudio de la universidad mendocina.

La especialista aclaró que la clave no está en ver si el producto está envasado o no sino con el alimento en sí. "Hay que tener cuidado y no comer tan seguido estos productos, sobre todo aquellos a base de jamón, por su aporte de sodio que se relaciona con la hipertensión, problemas cardiovasculares y renales, entre otros".

Insistió en que la alimentación debe ser variada, incorporar frutas, verduras y lácteos durante la semana.

El estudio
Para conocer el aporte nutricional de estos productos, se analizó la composición química de 32 variantes de sánguches envasados y comercializados por la firma mendocina de mayor distribución regional, entre las que se encontraron: jamón crudo, cocido, salame, milanesa, queso, con o sin vegetales y en diferentes tipos de panes.

También se incluyó en la muestra panchos, tartas, tostados y picadas de fiambres. En total se observaron 24 unidades de cada tipo, utilizando técnicas oficiales de análisis y sodio por fotometría de llama.

Los resultados se obtuvieron en porciones de 100 gramos, pero se escalaron al peso del producto, que es lo que se consume. De allí los promedios obtenidos en base a una dieta de 2.000 calorías.

Así, las opciones menos saludables son el sánguche completo de milanesa en pan árabe, que aporta casi el 35% de las calorías diarias y el de jamón crudo en pan casero, que aporta casi el 100% de sodio diario y cerca del 65% de grasas totales y saturadas.

En todos los casos las opciones que se incluyeron, verduras como tomate y lechuga, dieron un resultado más saludable.

Los profesionales consideran que es importante que se tome consciencia de los aportes nutricionales de estos alimentos y que se realicen campañas para que los consumidores disminuyan la ingesta de estos alimentos y las empresas intenten elaborar alternativas más saludables.

Investigadores
El equipo de trabajo estuvo conformado por las investigadoras y docentes Emilia Raimondo, Sol Di Giuseppe y Silvia Farah, junto con las estudiantes Gisele Maimone, Romina Sosa y Luisina Cappone.

Todas pertenecientes a la Facultad de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Juan Agustín Maza, con sede central en Guaymallén.

Una dieta variada es clave para el organismo
El organismo necesita 40 nutrientes diferentes para mantenerse sano. Ningún alimento los contiene todos, por lo tanto mientras más variada sea la dieta más fácil será poder aportárselos.

Pueden elegirse alimentos con particularidades nutritivas específicas y sobresalientes entre otros alimentos de su misma naturaleza, pero con sutiles diferencias como para hacerlos merecedores de los primeros puestos. Por ejemplo: ácidos grasos omega-3, fitosteroles, antioxidantes (antocianinas, resveratrol, sulforafanos), vitamina c, ácido fólico, hierro, vitamina B12, fibra y proteína vegetal.

Las frutas de temporada y tropicales aportan gran cantidad de nutrientes. Una buena recomendación es beber un jugo de fruta, aunque no es lo mismo que comer la fruta, del mismo modo que la mermelada de fruta tampoco equivale a una ración de la misma.

Las verduras y hortalizas deben ser frescas –de temporada– y cocinadas en casa. La Organización Mundial de la Salud recomienda para verduras, hortalizas y frutas una ingesta mínima de 400 gramos diarios (cinco piezas o porciones).

Cereales integrales también forman parte de una dieta sana. Hablamos de: maíz, mijo, avena o trigo integral no procesados, que se pueden encontrar en productos como el pan o la pasta, y el arroz integral.

Lo ideal es ir combinándolos cada día para incorporar alimentos que aportan diferentes nutrientes al organismo.

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