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sábado 17 de septiembre de 2016

Beber alcohol diariamente aumenta y mucho el riesgo de fibrilación auricular

A largo plazo, el consumo diario de pequeñas cantidades de alcohol se asocia con un mayor tamaño de la aurícula izquierda.

Consumido en exceso, el alcohol se asocia a un mayor riesgo de numerosas patologías y de sufrir una muerte prematura. Tal es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa el consumo de alcohol entre las cinco primeras causas globales de enfermedad, discapacidad y muerte. Y es que el alcohol fue responsable solo en 2012 de hasta 3,3 millones de decesos, un tercio de las mismas por enfermedades cardiovasculares y diabetes. Es más; cada vez hay más evidencias que sugieren que el alcohol tampoco es bueno cuando se consume de forma moderada. O lo que es lo mismo, que las personas que beben un vaso de vino en las comidas con el objetivo de vivir más años y con una mejor salud quizás están logrando el efecto contrario. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) muestra que, a largo plazo, tomar alcohol a diario conlleva, por pequeña que sea la cantidad, un incremento del tamaño de la aurícula izquierda del corazón y, por ende, un riesgo mucho mayor de desarrollar fibrilación auricular –la arritmia cardiaca más frecuente, asociada a un riesgo superior de infarto, insuficiencia cardiaca y episodios de muerte súbita.

Como explica Gregory Marcus, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the American Heart Association», «nuestro trabajo ofrece la primera evidencia alcanzada con seres humanos de por qué el consumo diario y a largo plazo de alcohol puede conllevar el desarrollo de esta arritmia cardiaca tan común. La verdad es que nos quedamos sorprendidos de que una cantidad relativamente pequeña de alcohol se asociara con un aumento del tamaño de la aurícula izquierda y la consecuente fibrilación auricular».

Ni en pequeña cantidad

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los resultados de los electrocardiogramas (ECG) de 5.520 adultos participantes en el Estudio Coronario de Framingham. Y en el total de 17.659 de estas pruebas para evaluar la actividad eléctrica del corazón realizadas a lo largo de seis años, los investigadores detectaron 1.088 episodios de fibrilación auricular.

Evaluada la posible relación entre alcohol y la fibrilación auricular, los resultados mostraron que cada consumo de 10 gramos diarios de alcohol se asoció con un incremento del 5% del riesgo de desarrollar este tipo de arritmia. Y asimismo, que cada consumo adicional de 10 gramos diarios de alcohol conllevó un aumento de 0,16 milímetros del tamaño de la aurícula izquierda.

Nuestros resultados cuestionan la creencia popular de que el alcohol es beneficioso para el corazón
Gregory Marcus
Y exactamente, ¿a qué equivalen estos 10 gramos de alcohol? Pues solo hay que tener en cuenta que una caña de cerveza o un vaso de vino contienen una cantidad de 8 gramos de alcohol.

Por tanto, el consumo 'crónico' de alcohol se asocia a una mayor probabilidad de desarrollo de fibrilación auricular, siendo esta relación independiente de otros factores de riesgo cardiovascular como el tabaquismo, la hipertensión arterial y la diabetes.

Depende de la persona

Entonces, y a la luz de las nuevas evidencias, ¿puede concluirse que el alcohol es el causante directo de esta fibrilación auricular? Pues no, dado que como reconocen los propios autores, «nuestros resultados, alcanzados en un estudio de tipo observacional, no sugieren que beber alcohol cause directamente problemas coronarios. Sin embargo, ponen en duda la creencia popular de que el alcohol es beneficioso para el corazón».

Como indica Gregory Marcus, «nuestro trabajo da a entender que la fibrilación auricular puede prevenirse evitando el consumo de alcohol. Pero también hay que tener en cuenta que, igual que el alcohol tiene efectos muy variables según el individuo que lo consuma, también es casi seguro que hay varios subtipos mecánicos de fibrilación auricular. Es decir, los efectos del alcohol y la salud cardiovascular no son iguales para todos».

Finalmente, los autores reconocen que las razones por la que el consumo regular de alcohol condiciona el tamaño del ventrículo izquierdo o la actividad eléctrica del corazón permanecen, aún a día de hoy, desconocidas. Como concluye el director de la investigación, «nuestra esperanza es que al entender la relación mecánica entre el alcohol y la fibrilación auricular podamos aprender algo inherente a este tipo de arritmia que pueda ayudarnos a identificar nuevas formas de tratarla».
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