Premios UNO Escenario Premios UNO Escenario
domingo 01 de octubre de 2017

"El arte siempre nos puede salvar"

Daniel Fermani. Dramaturgo, director, docente, escritor y referente del teatro experimental. Literatura y teatro presentes en esta charla con un jurado de los Premios UNO Escenario

"A diferencia de otras artes, el teatro es el único que exige la presencia de dos personas: actor y espectador. Esa condición establece una retroalimentación: la obra deba ser interpretada y entendida en el aquí y ahora, aunque haya sido escrita en un momento pasado. Porque el teatro hace cuentas con la realidad y con la cultura". Quien habla es Daniel Fermani, principal referente del teatro experimental en Mendoza. Daniel es el tipo de creador que sitúa su oficio en territorio sagrado. Y de allí no lo mueve.

Fermani es dramaturgo, director, docente teatral. Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad de La Rioja, el Instituto Chopin y el Colegio de Psicólogos. También es el coordinador del área de formación no complementaria de la carrera de Psicología (Universidad de Congreso). Su derrotero, de casi cuatro décadas, está definido por la formación autodidacta. Aunque comenzó a indagarlo en Mendoza, en Italia profundizó el estudio de la escritura y técnicas de actuación en la experimentación teatral. Allí fundó Los Toritos, compañía que dirige desde 1999 y con la que llevó a escena obras como Renfield, vasallo del conde Drácula, Vidrio Laura Color Color No, Tridimensional Magdalena, Tangente Herodes, Tempus, Argentina infierno siete, El escorpión blanco, Yocasta es una mujer irascible, entre más.

–¿En qué momento supiste que este era tu oficio y no otro?
–Soy autodidacta, especializado en el arte, el teatro y su historia. Me inicié como espectador, actor y lector, luego asumí los roles de escritor y director de teatro y comencé a teorizar. Lo mío es el teatro experimental, un laboratorio de la historia del teatro y la dramaturgia y la formación integral del actor. Un proceso largo en el cual buscamos nuevas técnicas y lenguajes y a través del cual pretendemos encontrar un espacio de prestigio para el teatro, a la vez que recuperar el cuerpo y la voz del actor y encontrar nuevos caminos hacia el siglo XXI.

–¿A qué creés que se debe la necesidad de revalorizar el teatro?
–Como todos sabemos, desde hace tiempo la cultura general va en caída libre. La desculturalización es a nivel mundial y la televisión tiene mucha injerencia en esto, así como la proliferación de propuestas vulgares, de mal gusto, predigeridas, que promueven "no pensar" en la gente. En las salas mendocinas y del resto país todo esto se vuelca al mercado teatral de Buenos Aires; de allí que cuando la persona va al teatro espera encontrar lo mismo y si ve algo distinto tal vez no le gusta o no lo entiende, porque hemos perdido el criterio de diferenciar qué es uno y qué es otro. El teatro sufre este encontronazo con la realidad.

–¿Cómo disminuimos ese impacto?
–Desde la docencia. Estoy enseñando lo que más me interesa aportar a los jóvenes, que es la historia del arte, la cultura, el teatro y el trabajo actoral.

–Como dramaturgo y director de teatro, ¿en qué proyectos estás trabajando?
–A fin de año presentaremos dos obras Una de ellas es Circensis, con el elenco independiente Epoje, que reúne a integrantes del ex elenco de la Universidad de Congreso; jóvenes muy entusiasmados con el laboratorio teatral. Por otro lado, con Los Toritos, que tiene presentaciones espaciadas dada la índole del trabajo experimental, estamos culminando la obra Bajo relieve apocalíptico, un proyecto que por primera vez incluirá música grabada, aunque el actor canta y toca instrumentos musicales, con incorporación de técnicas de la danza Butoh. Creo que es un espectáculo interesante, de gran belleza e impacto visual, que denuncia y muestra lo que nos sucede a los seres humanos, arrasados por el materialismo, el individualismo y el consumismo que nos ha convertido en algo desechable.

–¿Cuál es la salida a esta situación que plantea la obra?
–La esperanza es que el arte siempre nos puede salvar. Sin lugar a dudas, ese es el camino.

Ser jurado de los Premios UNO Escenario
"La grata experiencia con los jurados de los Premios UNO Escenario es que nos encontramos con una marea de obras artísticas en cartelera y eso es un síntoma de la buena salud espiritual de nuestro pueblo, a pesar del contexto adverso. "Mendoza es una fuente inagotable de arte, de gente, en su mayoría joven, que se dedica a la música, el baile y tantas expresiones artísticas. Estamos haciendo un trabajo intenso y transparente, donde no caben privilegios o favoritismos y cuyo análisis se basa en fichas de evaluación consensuadas. Considero que es valioso el Premio a la Trayectoria, a aquellos creadores que fundaron la tradición del teatro mendocino, como Maximino Moyano, Elsa Cortopassi, con quien trabajo y a quien tuvimos el orgullo de homenajear el año pasado. Es muy lindo que la sociedad los reconozca, es un premio simbólico, pero en nuestra sociedad es mejor que haya más cosas simbólicas y menos materiales".

Fuente:

Más Leídas