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domingo 24 de septiembre de 2017

"Bailar me divierte y alimenta mi espíritu"

Iván Martínez, el bailarín, coreógrafo y jurado de Danza de los Premios UNO Escenario 2017 reflexiona aquí acerca de su pasión que descubrió cuando apenas tenía 10 años

Apenas pasaba los 10 años cuando supo que lo suyo era la danza. Casi 30 años después, Iván Martínez puede presumir de haber transitado los distintos roles del oficio. Porque es bailarín, coreógrafo, director y productor artístico. Parte de este recorrido revela en esta charla quien además es flamante jurado de Premios UNO Escenario 2017.

Cuando le preguntamos cómo podía definir el tango, eligió sólo una palabra: más bien hay que "sentirlo", dijo. Y en eso, Iván el Chino Martínez lleva toda una vida. Son más de 30 años en escenarios de Argentina, España, Estados Unidos, México, Honduras, Colombia, Brasil, Uruguay, Chile. Sonríe cuando habla de su pasión.

Martínez comenzó su derrotero dancístico en los talleres de folclore de la Municipalidad de Guaymallén, a cuyo ballet se sumó con 11 años, cuando en las radios de Mendoza se escuchaban Madonna y Michael Jackson.

Tras una década como integrante, al Chino le llegó la posibilidad de sumarse a la Compañía de Tango Argentina dirigida por Héctor Moreno. Dice, a partir de entonces, el dos por cuatro lo atrapó.
Más tarde llegó su incorporación al Ballet Municipal de la Ciudad de Mendoza, primero como bailarín y luego, como director. Un rol que también asumió en su propio cuerpo de baile: la Compañía División Tango y en la Escuela de Danza Jesús Vera Arena, proyectos que actualmente conduce, además de desempeñarse como coordinador artístico de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.

Si hay algo que define su estilo, afirmó, es la decisión de no separarse de la esencia del folclore y tango tradicional, el bailarín y coreógrafo –y Jurado de los Premios UNO Escenario en Danza– ha indagado en el desarrollo de nuevos estilos y proyecciones dentro de la danza.

Esta manera de entender el oficio le permitió compartir escenario con destacadas orquestas (Mancifesta, Sexteto Mayor, Appiolaza, Tangastor, Contramarca, La Juan D'Arienzo) y poder trasmutar en pasos los versos que entonaron Enrique Dumas, Virginia Luque, Chiqui Pereira, Guillermo Fernández, Miguel Ángel Herrera, Diego Flores, Antonio Gaucho Rivero, entre más.

Sin embargo, no abandona su docencia en talleres, escuelas artísticas, elencos profesionales y aperturas de espacios gratuitos para difundir nuestro arte.

–¿Cuándo sentiste que querías trascender la interpretación para explorar otras facetas como la dirección y producción artística?
–Me costó mucho tomar la decisión de dejar la danza, el ballet y las vendimias centrales, donde fui solista durante 19 años. Pero había algo que me impulsaba a seguir apostando al desarrollo de mi carrera profesional y para ello me concentré en el estudio como coreógrafo, director y productor. En 2009 concursé a la dirección del ballet de la Municipalidad de la Capital y tras ocho años al frente de esa formación, asumí la coordinación artística con dos elencos municipales y la escuela de danzas que alberga más de mil alumnos. En el rol de productor comencé a gestar espectáculos para eventos y congresos, dentro de la provincia y fuera del país, sin perder la posibilidad de bailar un poquito de vez en cuando, algo que me divierte y alimenta mi espíritu.

–¿Cuál es tu visión como gestor cultural de la danza?
–Sin dejar de lado al artista, como gestor considero que es bueno entender lo que quiere el público y lo que el artista le puede brindar, ya sean actuaciones, clases o ensayos didácticos. Me parece importante que se conozca a la persona detrás del bailarín, para inspirar a otras personas a hacerlo.

–¿Cuáles son las competencias que, según tu criterio, debe reunir un intérprete?
–Un bailarín debe ser completo en su formación, trabajar las distintas disciplinas, tango, folclore, contemporáneo, y manejar otros aspectos del trabajo escénico como el maquillaje, el vestuario, la puesta. También debe animarse a armar y presentar espectáculos; esto implica integrar una mirada sobre cómo insertar su propuesta en los circuitos y agendas culturales, sociales y educacionales; y por supuesto que sea redituable. En este sentido, es bueno tomar las capacitaciones que ofrecen los municipios y las asociaciones.

–¿En qué proyectos estás involucrado actualmente?
–Con la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza estamos promocionando actividades destinadas a distintas edades y generaciones, una de ellas es el Ballet de Jóvenes que se ha formado en la Escuela de Danzas. Por otro lado, desde Acción Social estamos coordinando la incorporación de algunas clases de folclore en los 13 municentros, en donde asisten chicos de 6 a 13 años para recibir ayuda escolar. Además estamos organizando un ciclo federal de capacitaciones, espectáculos y milongas de tango.

–Recién nos decías que siempre te hacés un huequito para bailar, ¿qué hay de eso?
–El sábado 14 de octubre, a las 22, en la Nave Cultural presentamos "La milonga de mis amores", un show que relaciona el vino y el tango, y en el que participan la Orquesta Típica Quinteto Contramarca y el Ballet de la Municipalidad de Mendoza que estrena un nuevo cuadro de Piazzolla. El 10 y 11 de diciembre se viene "La peña del tango", en el playón del Polimeni, en Las Heras. Para ese escenario convocamos a la Orquesta Típica La Juan D'Arienzo, de Buenos Aires.
El Chino nombra a D'Arienzo y los ojos se estiran en otra sonrisa.
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