Volvió a fojas cero el juicio por la muerte de Lucas Carrasco

El debate por el homicidio del hincha de la Lepra quedó sin efecto luego de algunas postergaciones.

Cuando parecía que el homicidio de Lucas Carrasco (22) estaba a pasos de esclarecerse –faltaban los alegatos y la condena–, una serie de postergaciones llevaron el juicio a foja cero y volverá a comenzar en otra de las cámaras del Crimen. Esto generó enojo en la familia de la víctima. El caso tiene a un policía sentado en el banquillo de los acusados.

Lucas, simpatizante de Independiente Rivadavia, falleció el domingo 16 de marzo del 2014 en el Hospital Central, tras haber sufrido un fuerte impacto en la cabeza dos días antes, al salir del estadio Bautista Gargantini.

El viernes 14 el joven había ido a la cancha de la Lepra para presenciar el partido con Instituto de Córdoba por una nueva fecha de la B Nacional, que finalmente fue suspendido por un corte de luz. A la salida del frustrado encuentro algunos hinchas se enfrentaron con la policía y allí el muchacho resultó herido. Dos días después murió por una hemorragia cerebral.

Durante la instrucción de la causa, a cargo del por entonces fiscal especial Daniel Carniello, se manejaron diversas hipótesis. En un principio, la versión oficial de la policía sostenía que Carrasco participó en una pelea y que fue atacado con una botella de cerveza en la cabeza.

Sin embargo, esto rápidamente perdió peso, ya que cuando el joven llegó al hospital se comprobó que la lesión había sido ocasionada con un arma de fuego. Además, en sus prendas de vestir no se encontraron restos de vidrios, como para suponer que había recibido un botellazo, según era la versión de la fuerza.

Descartada esta posibilidad y guiándose con la declaración de testigos del hecho que aseguraban que la víctima había sido atacada por policías, el fiscal comenzó a investigar el proceder de los efectivos que participaron en el operativo aquella noche.

Luego se probó que Carrasco había sido herido con una cápsula que sale despedida cuando los uniformados disparan los gases lacrimógenos para dispersar los conflictos. Los pesquisas lograron identificar a cuatro uniformados que en esa jornada portaban ese tipo de armas.

La acusación recayó sobre el efectivo Diego Guzmán, quien fue imputado por homicidio culposo en concurso real con incumplimiento de los deberes de funcionario público , delito que prevé una pena de 6 meses a 7 años de prisión.

El principal elemento para sostener la imputación fue que Guzmán no disparó como lo indica el reglamento para disuadir conflictos, es decir, a larga distancia y apuntando hacia arriba. Inclusive, testigos expresaron que el proyectil fue lanzado a unos 10 o 15 metros de donde estaba Carrasco.

Finalmente, el caso llegó a juicio y el 28 de julio comenzó el debate en la Segunda Cámara del Crimen. Declararon testigos y se aportaron pruebas, como informes médicos, autopsia y peritajes que se realizaron. El 15 de setiembre debían llevarse a cabo los alegatos, sin embargo, fueron postergados para el lunes 19 por un problema de salud de uno de los jueces que integran la Cámara.

El lunes de la semana pasada otro de los jueces presentó un certificado médico que le impedía estar, por lo que una vez más no se pudieron desarrollar los alegatos. Con esta nueva suspensión se cumplieron los 15 días hábiles que establece el Código Procesal Penal entre una audiencia y la otra, por lo que automáticamente el juicio fue anulado.

Ahora se deberá hacer un nuevo debate dentro de los próximos 60 días, esta vez en la Tercera Cámara del Crimen. Se preservarán las pruebas ya presentadas, pero deberán declarar nuevamente todos los testigos. Hoy los abogados que representan a la familia de Lucas Carrasco serán notificados formalmente de la suspensión del juicio.
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