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miércoles 31 de agosto de 2016

Uno de los presos más sanguinarios de Mendoza demandó al Estado

Enrique Montuelle (36), autor de tres cruentos homicidios en la cárcel, reclamó $700.000 por sufrir daños físicos y psicológicos durante su reclusión. La Justicia le negó la indemnización.

Un sanguinario preso, que fue condenado por tres homicidios ocurridos en la cárcel que son recordados por la violencia con la que actuó, inició una demanda contra el Estado provincial y un ex funcionario del Servicio Penitenciario reclamando más de 700 mil pesos. El reo aseguró que durante su pena ha sufrido agravantes en su estado de salud mental y física. La Justicia civil negó la indemnización.

Enrique Hugo Montuelle Masmuk (36) inició el reclamo civil apuntando contra la Provincia de Mendoza y contra Sebastián Sarmiento, quien fuera director del Servicio Penitenciario –actualmente es juez de Ejecución Penal-.

En la denuncia, el hombre relató que ingresó a la cárcel en diciembre de 2003 bajo "un estado de salud totalmente normal tanto física como mental". En el transcurso de sus días de encierro, Montuelle aseveró que sufrió "torturas" tales como "encierros prolongados sin luz, baños sin agua, falta de entrega de frazadas en invierno, quita de comida".

Esto produjo una crisis psicológica que derivó que fuera internado en el hospital El Sauce en marzo de 2004 y en septiembre de 2008. El preso manifestó en su denuncia civil que "las autoridades hicieron oídos sordos a la sugerencia brindada por visitadoras sociales del servicio de criminalística en cuanto al tratamiento psiquiátrico completo".

Además sufrió cuatro traslados carcelarios, siendo el último en 2013 cuando fue llevado al pabellón de máxima seguridad del penal de Almafuerte donde sus compañeros "lo maltrataban, lo trataban como loco, le cortaban la cara". El 29 de enero de ese año fue apuñalado por tres presos y perdió el bazo y parte del intestino tras una intervención quirúrgica.

Montuelle reclamó 316.800 pesos por daño material e integridad psicofísica y 400 mil por daño moral y psicológico.

Desde el Estado aseguraron que el hombre no podía realizar la demanda ya que está inhabilitado por el Código Civil y no presentó curatela –representación legal de las personas que no están aptas mentalmente-. Además alegaron que Montuelle tiene condición de homicida con rasgos psicópatas, 40 sanciones disciplinarias, es inmanejable y miente sobre su estado de salud.

Quien rechazó la demanda civil fue el Primer Tribunal de Gestión Judicial Asociada quien en primer término hizo lugar a la capacidad del reo para efectuar la pretensión civil. El juez Juan Darío Penisse consideró que "si hay algo que comenzó a hacerle daño hace mucho tiempo -cuando era un adolescente- fueron las drogas", las cuales comenzó a consumir a los 12 años. Esta adicción al alcohol, marihuana y cocaína lo llevó a vender hasta su ropa para poder comprar las sustancias.

El magistrado también contempló que "la falta de adaptación al régimen penitenciario por parte de Enrique Montuelle también queda demostrado con los tres homicidios que cometió" y que "se trataba de una persona peligrosa no solo para sí sino para terceros, con personalidad antisocial, conducta violenta y con desbordes impulsivos".

Múltiples homicidios

Enrique Montuelle es considerado uno de los presos más peligroso en el sistema penitenciario de la provincia. Uno de los hechos ocurrió el 4 de diciembre de 2004 y, según el fallo civil, "va a quedar en la historia de las cárceles del mundo, por el ensañamiento y la violencia del mismo". Sergio Salinas (24), un hombre que estaba preso en Boulogne Sur Mer por un asalto a un colectivo, fue descuartizado en ocho partes. Sus restos aparecieron esparcidos en distintos sectores del complejo carcelario.

El hombre iba a delatar a otros internos que cometían actos violentos dentro del pabellón siete, pero terminó con el peor de los finales. En marzo de 2007, Montuelle fue condenado a 21 años de prisión como partícipe primario del hecho.

El segundo hecho de sangre que vinculó a Montuelle ocurrió el 16 de junio de 2006 en el pabellón 16 de máxima seguridad. El hombre junto a cinco internos atacaron con chizas a Diego Ferranti y Gerardo Antonio Gómez, quienes murieron a los pocos minutos. Estos últimos había ingresado al penal dos horas antes ya que habían sido trasladados desde Córdoba. En septiembre de 2010, los acusados fueron condenados a prisión perpetua por homicidio agravado por ensañamiento y por la participación de más de dos personas.

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