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viernes 25 de marzo de 2016

Una pareja murió asfixiada en un departamento céntrico y sus familiares serán resarcidos

El hecho ocurrió en 2005 en un reconocido edificio céntrico que se utiliza como albergue. Los artefactos del inmueble habían sido instalados de forma casera.

El consorcio de un reconocido edificio céntrico, el propietario y el locatario de un departamento deberán afrontar una importante indemnización contra los familiares de una pareja de jóvenes que falleció por inhalación de monóxido de carbono.

El departamento 62 del segundo piso del edificio Galería Emperador, ubicado en calle Buenos Aires al 66, fue el escenario de la tragedia. Ese inmueble es propiedad de Liliana Aguilar que se lo alquilaba a Sergio Brittos. A su vez, este hombre solía arrendarlo por horas o días a parejas que solían utilizarlo como albergue, modalidad que es frecuente en el edificio.

La investigación determinó que el hombre alquilaba otros tres departamentos en el mismo edificio que utilizaba para la misma finalidad, pese a que el contrato decía que sólo podía ser arrendado para vivienda.

El viernes 12 de agosto de 2005, Gabriel Darío Vanderperr y Cecilia Pérez decidieron pasar una noche en el inmueble, por lo que se contactaron con Brittos y se dirigieron al lugar. Al día siguiente, cerca de las 10, el empleado de limpieza comenzó a llamar a la pareja para comunicarles que había finalizado el turno.

Ante la falta de respuestas, ingresó al departamento y detectó que todas las ventanas estaban cerradas y el calefón a gas y dos hornallas estaban encendidas. Lo peor fue cuando ingresó al baño y se encontró con las víctimas tiradas en el suelo, una en ropa interior y la otra desnuda.

Una ambulancia llegó al lugar y constató que los jóvenes habían fallecido. La investigación judicial la lideró la fiscal de Ciudad Daniela Chaler, quien determinó que murieron por intoxicación por monóxido de carbono.

La madre del joven incidió una demanda judicial por daños y perjuicios contra Brittos, Aguilar, el consorcio de propietarios del edificio y contra Ecogas, reclamando la suma de 262 mil pesos. En tanto que la progenitora de la mujer, quien quedó con la tutela de su nieto de 7 años, pidió una indemnización de 560 mil pesos.

En la presentación judicial, la progenitora del joven destacó que los planos originales estaban previstos para que el departamento sea una oficina y no un lugar de residencia, ya que no preveía una ducha, una cocina, un calefactor y una banderola, elementos que fueron instalados en precarias condiciones.

La demandante agregó además que tras la tragedia los propietarios instalaron rejillas de ventilación, una nueva cocina y se cambió el calefón para "sortear las graves deficiencias que ostentaba".

Las pericias determinaron que las instalaciones de los artefactos habían sido realizadas en forma casera, sin la supervisión de un gasista matriculado. También determinó que la adecuación de las oficinas a departamentos fue realizada en forma "doméstica".

En primera instancia, la jueza civil María Eugenia Ibaceta falló a favor de la madre de Vanderperr por una suma de 242 mil pesos más intereses y costas, en tanto la progenitora de Pérez recibiría 95 mil pesos y su nieto la misma suma.

Las partes vencidas interpusieron recursos de apelación y llevaron la resolución del caso a la Segunda Cámara de Apelaciones en lo Civil. Los jueces camaristas no modificaron a grandes rasgos la sentencia, excepto en un punto.

Los magistrados entendieron que Ecogas no debía afrontar la indemnización ya que la inhalación de monóxido de carbono tuvo su causante en la deficiente instalación de los artefactos, la falta de otros elementos de seguridad y no en la prestación del servicio.

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