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miércoles 03 de agosto de 2016

Un prefecto confesó haber asesinado a su sobrina tras una discusión

Gabriela Villarroel (18) estuvo varios días desaparecida, hasta que su tío fue a una comisaría y declaró que la había matado.

Gabriela Daiana Villarroel, una joven de 18 años, fue hallada muerta y envuelta en bolsas de consorcio en una vivienda situada en Zelarrayán 5336, entre Fonrouge y Larraya, a cuatro cuadras de donde había sido vista por última vez, en el barrio porteño de Villa Lugano. La chica estaba desaparecida desde el viernes pasado y por el hecho detuvieron a su tío, un cabo de la Prefectura Naval.

Según dijeron fuentes de la investigación, la víctima salió de su casa y no regresó, por lo que su madre, al día siguiente, realizó la denuncia por desaparición. Finalmente, el lunes a las 18 el uniformado se presentó en forma espontánea en la Comisaría 48 y confesó haber matado a su sobrina política.

Tras la declaración del prefecto, a las 23 se allanó el domicilio de la calle Zelarrayán y encontraron el cadáver de Gabriela con aparentes signos de golpes y estrangulamiento.

Según versiones de vecinos, la casa es alquilada por el sospechoso. El oficial prestaba servicio desde el 16 de febrero de 2016 y fue identificado como Néstor Fabián Quintana (29).

Según la confesión del tío de la víctima, que debe ser ratificada ante la Justicia, la mató tras mantener una discusión con ella.

En un escrito, difundido por el canal América 24, contó que había matado a la chica y que sabía dónde estaba el cuerpo. Lidia, una de las tías de Gabriela, confirmó que el acusado "se quebró en la comisaría y confesó" el hecho. "Nunca sospechamos de nadie de la familia", dijo la mujer.

Fuentes de la investigación revelaron a la agencia Télam que el viernes último, la joven de 18 años iba a un cíber del barrio junto con su hermana, pero dos cuadras antes, en la esquina de Somellera y avenida Larrazábal, dijo que iba a quedarse esperando a su novio de 20 años.

Sin embargo, el muchacho nunca se encontró con ella y le preguntó a la madre de ella si sabía algo de su hija, por lo que desde ese momento comenzó la búsqueda y un día después se radicó la denuncia.

Los restos estaban envueltos en bolsas de consorcio y creen que el asesino iba a llevárselos en un auto para descartarlos.

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