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jueves 28 de julio de 2016

Un policía va al banquillo por el homicidio de un hincha de la "Lepra"

Arranca el juicio contra un policía de Infantería acusado por la muerte de Lucas Carrasco, tras la suspensión de un partido de Independiente Rivadavia en el 2014

A más de dos años del homicidio de Lucas Carrasco (22), hoy comenzará el juicio que tendrá al policía de Infantería Diego Guzmán en el banquillo de los acusados, como aparente autor material del hecho. Desde un principio la familia de la víctima sospechó de un presunto caso de gatillo fácil.

Lucas, simpatizante de Independiente Rivadavia, falleció el domingo 16 de marzo del 2014 en el Hospital Central, tras sufrir un fuerte impacto en su cabeza dos días antes, al salir del estadio Bautista Gargantini. El viernes 14 la el joven había ido a la cancha de la Lepra para presenciar el partido con Instituto de Córdoba por una nueva fecha de la B Nacional, que finalmente fue suspendido por un corte de luz. A la salida del frustrado encuentro algunos hinchas se enfrentaron con la policía y allí el muchacho resultó herido. Dos días después murió por una hemorragia cerebral.

Durante la instrucción de la causa, a cargo del por entonces fiscal especial Daniel Carniello, se manejaron diversas hipótesis. En un principio la versión oficial de la policía sostenía que Carrasco participó en una pelea y que fue atacado con una botella de cerveza que dio en su cabeza.

Sin embargo esto rápidamente perdió peso, ya que cuando Lucas arribó al hospital se comprobó que la lesión había sido ocasionada con un arma de fuego. Además, en sus prendas de vestir no se encontraron restos de vidrios como para suponer que había recibido un botellazo como indicaron desde la fuerza.

Descartada esta posibilidad, y guiándose con la declaración de testigos del hecho que aseguraban que la víctima había sido atacada por policías, el fiscal comenzó a investigar el proceder de los efectivos que participaron en el operativo en aquella noche.

Luego se probó que Carrasco había sido herido con una cápsula que sale despedida cuando los uniformados disparan los gases lacrimógenos para dispersar los conflictos. Los pesquisas lograron identificar a cuatro policías que en esa jornada portaban ese tipo de armas, y para ser más precisos establecieron que dos de ellos habían estado en la zona de los disturbios entre los simpatizantes y la fuerza pública.

Finalmente la acusación recayó sobre el efectivo Diego Guzmán, quien fue imputado por homicidio culposo en concurso real con incumplimiento de los deberes de funcionario público , delito que prevé una pena de 6 meses a 7 años de prisión.

El principal elemento para sostener la imputación fue que Guzmán no disparó cómo lo indica el reglamento para disuadir conflictos, es decir, a larga distancia y apuntando hacia arriba. Inclusive, testigos expresaron que el proyectil fue lanzado a unos 10 o 15 metros de donde estaba Carrasco.
La causa siguió y fue elevada a juicio. Hoy el debate comenzará en la Segunda Cámara del Crimen y se espera que se extienda por tres días, con varios testimonios. Entre ellos el del ex ministro de Seguridad Leonardo Comperatore, quien en su momento había deslizado la hipótesis de que Lucas había sido herido por un botellazo.

También en el desarrollo del juicio se realizará una reconstrucción del hecho, prueba que podría resultar clave para el esclarecimiento.

Desde la familia se esperanzan con un cambio de carátula y una condena más severa para el sospechoso.
"Mis expectativas son de poder revertir la carátula durante el debate, porque lo que el policía cometió es un homicidio doloso. Es un agravante el hecho de que estaba en todas sus facultades mentales y decidió apuntarle a la cabeza y disparar", comentó Viviana Espina, madre de Lucas, hace algunos meses en declaraciones a UNO.

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